Yihadistas ya están sembrando el terror en la ciudad iraquí

Unas 20.000 personas buscan huir de Ramadi

La conquista de la ciudad iraquí de Ramadi, capital de la provincia occidental de Al Anbar, por parte de los yihadistas, ha provocado una nueva crisis humanitaria, con la huida de miles de familias, que hoy se encuentran bloqueadas a las afueras de Bagdad sin refugio y en precarias condiciones.

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En Ramadi los habitantes huyen por temor a caer en poder de los yihadistas. Foto: Reuters.

Los desplazados, que huyeron de los combates de Ramadi para salvar sus vidas, se encuentran a la intemperie en el puente Bezaibez, en las afueras del oeste de la capital iraquí, ya que las fuerzas de seguridad les impiden entrar en la ciudad.

Allí viven una pésima situación humanitaria, que se ve empeorada por la escasez de alimentos, atención médica y lugares donde puedan evitar el calor, ya sofocante en esta época del año.

Abu Ahmed, de 45 años, residente de un barrio del oeste de Bagdad, dijo que hace dos días llegó al paso de Bezaibez para hacerse cargo de la familia de su hermana, para que pueda entrar en la capital, pero las fuerzas de seguridad no solo rechazaron que cruzara, sino también que pudiera verla.

"Al final logré enviarles algunos alimentos con la ayuda de un soldado, pero tuve que regresar a Bagdad sin la familia", subrayó. En ese sentido, señaló que un militar le comunicó que sí se permite la entrada en Bagdad de algunos casos urgentes, como enfermos y ancianos.

Por otra parte, Um Amar, desplazada de Ramadi con su familia, explicó vía telefónica que abandonó su hogar el domingo pasado con sus cuatro hijos menores y su suegra después de que se intensificara la lucha en la ciudad.

"Hemos abandonado todo y salimos solo con la ropa puesta y algunas cosas livianas para la travesía a pie, y luego algunas personas nos ayudaron a llegar al puente de Bezaibez, con la esperanza de entrar en Bagdad, y eso es lo que no hemos podido lograr hasta ahora", se lamentó la mujer.

"Nuestra situación es muy difícil ya que nos falta de todo, la comida y el agua son insuficientes, no tenemos un techo que nos proteja del calor; la mayoría de las familias permanece bajo los árboles y otros están en viviendas cercanas, pero no son suficientes por el gran número de desplazados", agregó Amar.

Además, pidió al Gobierno iraquí y al Consejo de Al Anbar permitir a la familias desplazadas acceder a Bagdad para que acabe su sufrimiento después de huir de los avances del grupo terrorista Estado Islámico (EI). "Soy del clan tribal Al Bualuán, acusado por los yihadistas de colaborar con el Gobierno, por ello he abandonado mi casa en Ramadi con mi familia formada por 15 personas, entre ellas mujeres y menores de edad, para refugiarnos en el domicilio de un pariente en Bagdad", dijo otro desplazado, Raad Husein Al Aluani, de 55 años de edad.

Agregó que las autoridades iraquíes no les han dejado acceder a Bagdad pese a varias tentativas. "Vivimos un destino desconocido después de perder nuestras casas y todo lo que tenemos. Hemos perdido la esperanza de salir de esta realidad en que vivimos", añadió.

Asimismo, calificó la situación en Ramadi de "trágica", y añadió que los cadáveres de civiles y de militares están tirados por las calles, y que varios edificios y vehículos se quemaron durante los combates.

Explicó también que los desplazados recorrieron una distancia de 100 kilómetros para llegar a Bagdad, a veces andando y otras veces en camiones y vehículos, y que algunos conductores aprovecharon la situación para aumentar los precios del transporte.

Las organizaciones humanitarias, locales e internacionales, estiman que el número de desplazados que se encuentran en el paso de Bezaibez alcanzó un total de 20.000 personas, que viven en una situación difícil.

Las autoridades iraquíes aseguran que su decisión de impedir el acceso de desplazados a Bagdad pretende evitar la infiltración de terroristas a la capital y permiten solo la entrada de enfermos y ancianos.Estado Islámico, Irak, ocupación de Ramadi, combates

Republicanos por más poderes de guerra.

El presidente de la Cámara de Representantes de EE.UU., el republicano John Boehner, pidió ayer al presidente Barack Obama que dé un giro radical a su estrategia contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) y renueve su solicitud al Congreso sobre sus poderes para hacerle frente. Obama solicitó el pasado febrero al Congreso una nueva "autorización para el uso de la fuerza militar" para combatir al EI, que este fin de semana tomó la estratégica ciudad iraquí de Ramadi. El mandatario se apoya en un documento similar de 2001 y en otra norma de 2002 que George W. Bush usó para lanzar ataques contra terroristas en el extranjero. Sin embargo, la nueva propuesta que presentó en febrero para hacer uso de sus poderes de guerra contra los yihadistas no gustó ni a demócratas, por considerarla demasiado laxa, ni a la oposición republicana, que piensan que el presidente debería tener más margen de maniobra. "Con los nuevos avances logrados por el EI en Ramadi, sabemos que la esperanza no es una estrategia. El plan del presidente no está funcionando. Es hora de llegar a una verdadera estrategia global para derrotar la amenaza terrorista en curso", afirmó Boehner. "La solicitud de autorización del presidente contempla menos capacidad para llamar a las fuerzas militares. Creo que dada la lucha en la que estamos es algo irresponsable. Por ello, el presidente, francamente, debe retirar la autorización del uso de la fuerza militar y empezar de nuevo", dijo Boehner. EFE

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