LA BITÁCORA

Peón del rey y alfil de la reina

Julio de Vido, como otros expoderosos encarcelados, vienen de la génesis del kirchnerismo, porque acompañaron a Néstor Kirchner desde que comenzó a amasar poder en Santa Cruz. En cambio Amado Boudou llegó a la cima de la mano de Cristina.

La entonces presidente argentina, Cristina Fernández, y su vicepresidente Amado Boudou. Foto: AFP
La entonces presidenta, Cristina Fernández, y su vicepresidente Amado Boudou. Foto: AFP

Fue el peón del rey que misteriosamente terminó convertido en alfil de la reina.

Antiguo militante de la derecha que lideraba Alsogaray, entró al kirchnerismo directamente por la función pública. Y si bien Cristina fue quien lo llevó a la vicepresidencia, había sido Néstor quien lo hizo escalar los escalones claves hacia las causas por las que ahora empieza su calvario judicial.

Como ministro de Economía, sus movimientos favorables a la adquisición de la imprenta que fabricaba billetes, iniciados cuando aún vivía Kirch-ner, difícilmente hayan sido iniciativa propia. Creer que no fue Kirchner quien fijó ese objetivo, sería como creer a Pinochet cuando dijo que el atentado contra Leighton y los asesinatos de Letelier y el general Prats fueron iniciativa personal del entonces jefe de la DINA.

Ningún agente de la dictadura asesinaba a espaldas de Pinochet, del mismo modo que nadie hacía negociados sin que lo ordenara Néstor.

El vuelo propio de Boudou habría comenzado tras la muerte del líder patagónico. La empresa que montó con viejos amigos para quedarse con la empresa Ciccone Calcográfica, hizo otros negociados, como un carísimo asesoramiento al gobierno kirchnerista de Formosa por el manejo de una deuda provincial con el Ministerio de Economía.

Esa fue la primera factura emitida por la empresa creada para apropiarse de Ciccone. La cifra de esa factura habla por sí misma y es tan explícita en lo que delata, como la absurda gestión supuestamente realizada entre el gobierno de Formosa y el entonces ministro Boudou.

Cuando la muerte le sacó a Kirchner del camino hacia la apropiación de Ciccone, Boudou siguió avanzando. Desde entonces, por cuenta propia.

Estaba tan aislado y mal visto en la dirigencia peronista desde la muerte de Néstor, que Cristina debió imponerlo forzadamente en la fórmula presidencial. Por razones enigmáticas, la presidenta veía en él "virtudes" que los demás no veían.

No está claro que ella autorizara las turbias acciones que lo pusieron bajo sospecha. Pero avanzar hacia la apropiación de la máquina de hacer dinero no pudo ser una iniciativa del propio Boudou. En ese caso, es imposible no pensar que cumplía órdenes y seguía un plan. Y el autor no podía ser otro que el líder populista cuyos restos reposan en un ampuloso mausoleo patagónico.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)