Marruecos

Como en una película, hombre vive desde hace un mes en un aeropuerto

Tras una serie de confusiones burocráticas y acusaciones de falsificación de documentos, un hombre de Sri Lanka vive desde hace 33 días en un aeropuerto de Marruecos.

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Hombre vive en terminal aeroportuaria.

Un ciudadano originario de Sri Lanka vaga en el aeropuerto de Casablanca desde el 3 de julio pasado, obligado a permanecer en la zona de tránsito de la terminal Mohammed V de la emblemática ciudad marroquí.

Duerme como y donde puede, en el piso, cerca de los grandes ventanales o sobre los raros bancos destinados a los turistas, describió la prensa local.

Come en los bares de la escala internacional, proveyéndose solo de sus necesidades mínimas. Pero ahora que el dinero se le terminó, después de haber bebido el último café el 4 de agosto, para T.A.S. (como identifican a ese pasajero), de 34 años, comienzan nuevas dificultades.

El que reveló la historia fue la versión magrebí de la publicación Huffington Post que inmediatamente lo relacionó con "The Terminal", la película de Steven Sepielberg interpretado por el actor estadounidense Tom Hanks y, a su vez, inspirado en una historia verdadera.

T.A.S. está varado por una serie de confusiones burocráticas. De nada sirvió una intervención del Alto Comisariato de los Refugiados (ACNUR) y una del Consejo Nacional de los Derechos Humanos de Marruecos.
El hombre se estableció en Kenia, luego de emigrar de su país en 2011.

Con la visa renovada también este año, había decidido partir de vacaciones a Málaga, España, haciendo escala en Dubai y en Casablanca. Una vez llegado a territorio español, la policía le rechazó los documentos, considerándolos falsos.

Pidió entonces asilo, pero la solicitud le fue rechazada porque el hombre no pudo valerse de un intérprete. Y así fue reenviado a Casablanca, último aeropuerto de procedencia.

Una vez en Marruecos, sin embargo, recibió un doble rechazo: no pudo ingresar al país y ni siquiera logró obtener asilo. No queda otra que esperar a ser devuelto a Colombo, en Sri Lanka.

Según las leyes de Marruecos, un extranjero puede quedar en la zona de espera el tiempo necesario para verificar que su pedido de asilo no sea infundado, hasta un máximo de 20 días. Ahora el tiempo venció.

"Mándenme donde quieran, pero no de regreso a casa, porque allí corro riesgo de vida", dijo el hombre al Huffington Post, revelando tener problemas en suspenso con la Justicia.

El Gadem, el grupo antirracista de defensa y de acompañamiento de los migrantes, se hizo cargo de la situación y pidió a las autoridades marroquíes que concedan el asilo al hombre, quien tiene marcas de tortura en su espalda.

Hoy seguía a la espera de una respuesta.

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