IRAK

Patrimonio arqueológico, la otra batalla por Mosul

Los yihadistas destruyeron o vendieron piezas históricas.

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Foto tomada en 2010 de Hatra, ciudad de más de 2 mil años de antigüedad. Foto: AFP

En la región de Mosul, inestimables sitios arqueológicos se han convertido en aparcamientos. Para Irak y los expertos internacionales, una batalla de envergadura se anuncia para reparar los estragos causados por el grupo yihadista Estado Islámico.

Desde hace meses, la reconquista de extensas franjas de territorio por parte de las fuerzas iraquíes permite descubrir el alcance de los daños, "más importantes de lo que se temía", según la Unesco.

En 2014, en el apogeo del "califato" proclamado por el Estado Islámico en Irak y Siria, más de 4.000 yacimientos arqueológicos iraquíes estaban en manos de la organización extremista sunita.

Solamente en la región de Mosul, en el norte del país, los yihadistas destrozaron al menos 66 sitios arqueológicos, indicó el viceministro iraquí de Cultura, Qais Rasheed, durante una conferencia sobre la rehabilitación del patrimonio cultural de su país organizada por la Unesco este fin de semana en París.

Algunos yacimientos "fueron convertidos en aparcamientos, varios lugares de culto musulmanes y cristianos sufrieron destrucciones masivas, miles de manuscritos desaparecieron", cuenta Rasheed.

Apenas queda en pie un 20% de la antigua ciudad asiria de Nimrod, destrozada por las excavadoras y los explosivos del Estado Islámico.

Y a unos 30 kilómetros de ahí, en Mosul, donde el ejército iraquí lleva a cabo una gran ofensiva para expulsar a los yihadistas, habrá que esperar al final de los combates para hacer inventario de los daños infligidos a las colecciones del museo.

A su llegada en 2014, los yihadistas destruyeron valiosos objetos de los períodos asirio y helenístico al considerarlos como símbolos de idolatría.

Excavaciones ilegales.

De momento los hallazgos del ejército iraquí en su avance por la ciudad son desalentadores. La tumba del profeta Jonás, uno de los santuarios más importantes del país, "está más dañada de lo que pensábamos", asegura Saleem Jalaf, del Ministerio de Cultura.

Reconquistado a mediados de enero, el lugar venerado por los musulmanes, los judíos y los cristianos, "amenaza con derrumbarse por culpa de los túneles cavados por los terroristas para esconderse y también para hacer excavaciones", explica.

Según él, el Estado Islámico desenterró más de 700 piezas arqueológicas en el yacimiento para venderlas en el mercado negro.

Las autoridades locales afirman, además, que el grupo vendió permisos de excavaciones en los territorios que controlaba, alimentando así el tráfico de bienes culturales iraquíes. "Debemos poner fin al comercio de antigüedades iraquíes, adoptar la resolución 2199 del Consejo de Seguridad de la ONU (que prohíbe el comercio de bienes culturales procedentes de Irak y Siria), y debilitar las finanzas" del Estado Islámico, pide Mohamed Iqbal Omar, ministro de Educación iraquí.

Bagdad ha solicitado la ayuda de Interpol para recuperar los bienes diseminados en el extranjero.

"En la región, el tráfico de objetos procedentes de excavaciones ilegales no es nada nuevo", dice France Desmarais, del Consejo Internacional de los Museos. "Pero las guerras sucesivas en Irak desde 2003 han creado oportunidades adicionales".

Mayor seguridad y vigilancia de los yacimientos, inventario de los bienes destruidos o saqueados, restauración y digitalización de los manuscritos conservados, creación de copias de las obras desaparecidas... La labor para rehabilitar el patrimonio iraquí podría llevar décadas, pero es necesaria, avisan los expertos.

"Ahí donde la cultura se levanta un pueblo se levanta con ella", defiende Irina Bokova, directora general de la Unesco.

Una opinión compartida por Najeeb Michaeel. Este monje domínico iraquí sacó cientos de manuscritos de entre los siglos XIII y XIX hacia Kurdistán, justo antes de que el Estado Islámico se adueñara de la llanura de Nínive. "Hay que proteger conjuntamente al hombre y la cultura. No se puede salvar el árbol sin salvar sus raíces".

Lento avance por la resistencia yihadista

Las fuerzas iraquíes avanzaron ayer en varios barrios del suroeste de la ciudad de Mosul, pero el grupo terrorista Estado Islámico está oponiendo resistencia y frenando su progreso, mientras los civiles han empezado a huir. Los terroristas están usando a los civiles como escudos humanos, denuncian las autoridades iraquíes.

El pasado día 19, las fuerzas iraquíes dieron comienzo a la ofensiva sobre el oeste de Mosul, que se prevé muy complicada debido a la elevada densidad de población de esta zona, compuesta por barrios populares de calles estrechas y mercados. La ONU calcula que unas 750.000 personas permanecen en el oeste de Mosul y que cerca de 245.000 podrían huir de los combates en las próximas semanas. Al oeste de la ciudad, donde operan las milicias progubernamentales Multitud Popular, también siguen los combates contra los radicales, que aún controlan algunas localidades y áreas. (EFE)

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