señaló que las potencias deben liderar esta causa

El Papa sale a salvar el planeta

El Papa Francisco hizo un llamado a una transformación radical de la política, la economía y los estilos de vida individuales para enfrentar la degradación ambiental y el cambio climático, combinando una crítica cáustica al consumismo y el desarrollo irresponsable con una exhortación a la acción global rápida y en unidad.

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El papa Francisco advirió por la falta de agua. Foto: AFP

La visión que Francisco delineó en la encíclica de 184 páginas es vasta en ambición y alcance: describió la explotación implacable y la destrucción del ambiente, y dijo que tienen la culpa la apatía, la búsqueda imprudente de ganancias, la fe excesiva en la tecnología y la miopía política.

Declaró que las víctimas más vulnerables son las personas más pobres del mundo, que están siendo dislocadas e ignoradas.

El primer Papa proveniente del mundo en vías de desarrollo, Francisco, de Argentina, usó la encíclica titulada Laudato Si o Alabado sea para destacar la crisis que plantea el cambio climático. Adjudicó la mayor parte de la culpa a los combustibles fósiles y la actividad humana, mientras advirtió "la destrucción sin precedentes de los ecosistemas, con consecuencias serias para todos", si no se toman con rapidez las acciones correctivas. Los países desarrollados e industrializados son los mayores responsables y están obligados a ayudar a las naciones más pobres a enfrentar la crisis, sostuvo el Papa.

"El cambio climático es un problema global con implicaciones graves: ambientales, sociales, económicas, políticas y para la distribución de bienes", escribió. "Representa uno de los desafíos principales que enfrenta la humanidad de nuestro tiempo".

El Vaticano difundió la encíclica a mediodía del jueves pasado, tres días después que una revista italiana posteó un borrador filtrado online, provocando la furia de los funcionarios del Vaticano. La violación llevó a especular que los opositores a Francisco dentro del Vaticano querían avergonzarlo al socavar su difusión.

Aún así, figuras religiosas, ambientalistas, científicos, ejecutivos y autoridades elegidas alrededor del mundo aguardaron la difusión oficial y programaron con-

ferencias de prensa o emitieron declaraciones posteriormente. El interés de los medios de comunicación fue enorme, en parte, debido a la popularidad global de Francisco, pero también por la curiosa coalición que propone entre la fe y la ciencia.

"La humanidad enfrenta un cambio crucial que requiere del desarrollo de políticas adecuadas, las que, por sobre todo, son discutidas actualmente en la agenda global", dijo el cardenal Peter Turkson, en una conferencia de prensa matutina en el Vaticano. "Por cierto, Laudato Si, puede y debe tener un impacto en las decisiones importantes urgentes que deben tomarse en esta área".

Francisco ha dejado en claro que espera que la encíclica ejerza influencia en las políticas energética y económica y suscite un movimiento global. Hace un llamado al ciudadano común para presionar a los políticos por el cambio. Se espera que los obispos y sacerdotes lideren discusiones sobre la encíclica en los oficios religiosos hoy domingo. Pero, Fracisco también llega a un público más amplio cuando en las primeras páginas del documento pide "dirigirse a cada persona que vive en este planeta".

Solidaridad.

Francisco comienza la encíclica con un himno escrito por San Francisco de Asís, el fraile del siglo XIII, quien es el santo patrón de los animales y el ambiente. Usó el libro bíblico de Génesis para apuntalar su argumento teológico. Pero, en un pasaje que suscitará encono de algunos cristianos, fustiga a quienes citan al Génesis como prueba de que el hombre tiene "dominio" sobre la tierra que justifica las prácticas como la minería en la parte alta de las montañas o la pesca con redes rastreras.

El Papa aborda diversidad de aspectos para cuidar el planeta y plantea una nueva solidaridad mundial:

—Hace doble llamado a proteger el ambiente "la casa común" de la humanidad, controlando el recalentamiento climático y otros daños ambientales, pero también un llamado a cambiar el modelo de desarrollo, para los pobres, por un desarrollo sustentable integral.

—El salvataje a cualquier costo de los bancos hizo pagar a la población. Hoy no hagamos pagar a los pueblos el precio del crecimiento a cualquier costo, "ralenticemos el paso", y apuntemos a un "estilo de vida" conciliable con la defensa integral del ambiente y de la vida de todos los pueblos.

—Contra la indiferencia, el Papa pide encontrar "soluciones concretas a la crisis ambiental", no obstante los esfuerzos en ese sentido sean "a menudo frustrantes no solo por el rechazo de los poderosos, sino también por el desinterés de los otros", aún creyentes.

Cita la "negación del problema, la indiferencia, la resignación cómoda, la confianza ciega en soluciones técnicas" e invita a una "nueva solidaridad universal".

—Vamos demasiado rápido y no hay tiempo que perder. El contexto ambiental contemporáneo es "inédito" y caracterizado por una "aceleración" en el cual "el cambio hace parte de la dinámica de los sistemas complejos", pero "la velocidad que las acciones humanas les imponen hoy contrasta con la natural lentitud de la evolución biológica".

Esto tiene repercusiones sobre la relación entre la urgencia de las decisiones a tomar, modelos de desarrollo consolidados, velocidad de la política mundial y de los Estados.

—La tecnología no es la verdadera solución. "La tecnología que, ligada a las finanzas, pretende ser la única solución de los problemas, de hecho no es capaz de ver el misterio de las múltiples relaciones que existen entre las cosas, por eso a veces resuelve un problema creando otros".

—Contaminación y cambio climático, Residuos y cultura del descarte. El "modelo del desarrollo" vigente está "basado en el uso intensivo de los combustibles fósiles" y "ha introducido también el aumento de la práctica del uso del suelo, principalmente la deforestación con fines agrícolas".

A su vez, "el recalentamiento tiene efectos sobre el ciclo del carbono". Destrucción sin precedentes de los ecosistemas, aumento del nivel del mar, incremento del número de pobres, multitud de migrantes que huyen de la miseria. A menudo todo esto sucede en la "indiferencia general, signo de nuestra pérdida de ese sentido de responsabilidad para nuestros semejantes sobre el cual se funda cualquier sociedad civil".

Escasez.

El Papa también expone que se superaron ciertos límites máximos de explotación del planeta, por ejemplo el agua, sin que se haya resuelto el problema de la pobreza. La escasez de agua potable, especialmente en Africa, incide fuertemente en la vida cotidiana. Además existen, y no solo en Africa, las recaídas sanitarias: "la calidad del agua disponible provoca muertes casa día", entre cólera y disentería.

No a la privatización del agua.

—La pérdida de la Biodiversidad. Se agotan especies que podrían constituir en el futuro fuentes extremadamente importantes, no solo por la cura de enfermedades, y para múltiples servicios. "Las distintas especies contienen genes que pueden ser recursos claves para responder en el futuro a cualquier necesidad humana o para resolver algún problema ambiental".

—No pensar en las especies sólo como recursos: "Por causa nuestra miles de especies no darán gloria a Dios con su existencia ni podrán comunicarnos el mensaje propio".

—"Si reemplazamos especies con objetos, nos ilusionamos con poder reemplazar la belleza irrepetible y no recuperable con otras creadas por nosotros, y siempre "al servicio de las finanzas y el consumismo".

—El cuidado de los ecosistemas necesita una mirada más allá de lo inmediato (cita, entre otros, a la Amazonia y la cuenca fluvial del Congo).

—El deterioro de la calidad de la vida humana produce degradación social.

—La inequidad es planetaria. Los límites de la reacción de científicos, expertos, prensa. La inequidad golpea a países enteros, y obliga a pensar en una ética de las relaciones internacionales.

—Las raciones son débiles y existe incluso el riesgo de que frente al agotamiento de algunas reservas, se vaya a un escenario favorable a nuevas guerras, enmascaradas con nobles reivindicaciones. La solución no puede ser el arte de arreglarse, se necesitan instituciones mundiales más fuertes. El paradigma no puede ser el consumista.

Urgencia de avanzar en una revolución cultural.

"La destrucción del ambiente humano es algo muy serio, porque Dios no solo encomendó al mundo al ser humano, sino que su propia vida es un don que debe ser protegido de diversas formas de degradación", indica Francisco en la encíclica. "Toda pretensión de cuidar y mejorar el mundo supone cambios profundos en los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad. La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común".

Afirma que "al realizar acciones diarias ecológicas a través de redes comunitarias, de acciones y estilos de vida, nace la ciudadanía ecológica".

Advierte que "culpar al aumento de la población y no al consumismo extremo y selectivo de algunos es un modo de no enfrentar los problemas". Agrega que "hoy, cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta". Asimismo, señala que "el sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas se muestra en el fracaso de las cumbres mundiales."

Por otra parte, expresa que "La deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control, pero no ocurre lo mismo con la deuda ecológica. De diversas maneras, los pueblos en vías de desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera, siguen alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro".

Francisco sostiene que "lo que está ocurriendo nos pone ante la urgencia de avanzar en una valiente revolución cultural". "Es importante incorporar una vieja enseñanza, presente en diversas tradiciones religiosas, y también en la Biblia. Se trata de la convicción de que menos es más. La constante acumulación de posibilidades para consumir distrae el corazón e impide valorar cada cosa y cada momento. La sobriedad que se vive con libertad y conciencia es liberadora", concluye. FUENTES: AFP Y ANSA

SABER MÁS

Transporte público es una causa de sufrimiento.


Francisco señala que la manera como está organizado, el transporte público "suele ser la causa de grandes sufrimientos para los habitantes".

Si bien recuerda que muchos especialistas coinciden en que el transporte público es prioritario, también es necesaria una mejora sustancial del mismo, porque "en muchas ciudades significa un trato indigno a las personas, debido a la aglomeración, a la incomodidad o a la baja frecuencia de los servicios y a la inseguridad". Mejorar el transporte está relacionado con la protección del ambiente, pues "circulan muchos automóviles utilizados por una o dos personas, con lo cual el tránsito se hace complicado y el nivel de contaminación es alto". Promover el transporte público reducirá el tránsito y no será necesario construir más autopistas ni lugares de estacionamiento.

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