UN MENSAJE DE FE

El Papa pide involucrarse para unir a la sociedad

Ante más de un millón de fieles en Medellín, Francisco afirma que no se debe temer a la renovación.

Ante más de un millón de fieles en Medellín, el papa Francisco lanzó ayer sábado un fuerte llamado a la Iglesia a renovarse, dejar el confort e involucrarse en la reconciliación en países como Colombia, que han sido castigados por la violencia.

La lluvia y las nubes le impidieron abordar un helicóptero desde el aeropuerto donde aterrizó para viajar al sitio de la misa al aire libre, por lo que debió hacer el recorrido en un automóvil ocasionando un retraso en la agenda.

Cientos de personas salieron de sus casas a lo largo de la ruta de 43 kilómetros cuando se enteraron que Francisco viajaba por carretera.

Cuando llegó con una hora de retraso, vistió por algunos minutos el sombrero, el bolso de cuero y la manta tradicional de los cafeteros colombianos.

"Gracias por su paciencia, por su perseverancia y por su coraje, por las horas que han pasado acá incluso bajo la lluvia. Lamentablemente, hubo un atraso significativo", le dijo a la multitud, excusándose por la demora.

En la homilía, Francisco invitó a los colombianos a ir a lo esencial, a renovarse e involucrarse más con la sociedad para promover el amor, la reconciliación y la paz.

"La renovación supone sacrificio y valentía, no para considerarse mejores o más pulcros, sino para responder mejor al llamado del señor", dijo.

El líder de los 1.200 millones de católicos en el mundo promueve un mensaje de reconciliación mientras Colombia intenta sanar las heridas de un conflicto interno de más de medio siglo que ha dejado 220.000 muertos.

La nación de 49 millones de habitantes está dividida entre quienes apoyan la reincorporación a la sociedad de los más de 7.000 combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que firmaron la paz con el gobierno y quienes la rechazan y exigen que paguen cárcel por sus crímenes y delitos.

Sin miedo.

Francisco pidió a los gobernantes leyes para enfrentar las causas estructurales de la pobreza y la desigualdad social, que dice estimula la violencia. "Hoy a nosotros se nos pide crecer en arrojo, en un coraje evangélico que brota de saber que son muchos los que tienen hambre, hambre de Dios, hambre de dignidad, porque han sido despojados", manifestó ante una multitud en éxtasis.

El jefe del Vaticano, que desde el inicio de su pontificado en 2013 ha promovido un clero más cercano a los pobres, hizo un nuevo llamado de atención a la Iglesia desde Medellín, una ciudad de profundas raíces católicas y otrora capital mundial del narcotráfico.

"Ahora también la Iglesia es zarandeada por el Espíritu para que deje sus comodidades y sus apegos. La renovación no nos debe dar miedo", dijo Francisco en la tercera misa multitudinaria que oficia en el marco de una visita de cinco días que concluirá hoy domingo en el puerto de Cartagena.

Agregó que los sacerdotes y jerarcas eclesiásticos son "interpelados" por un "clamor de hambre y justicia", y que en Colombia además se espera que se comprometan en la reconciliación de una nación lacerada por medio siglo de enfrentamiento armado.

Fervor.

Medellín le cumplió a Francisco al salir a recibirlo en masa y confirmar que es una de las urbes más devotas de Colombia, cuando se volcó al aeropuerto Olaya Herrera para acompañarlo en su multitudinaria misa campal.

Medellín tiene 341 parroquias, 834 sacerdotes y 2.945 religiosos registrados.

No hubo manera de que los "paisas", como se le conoce a los nacidos en el departamento de Antioquia, dieran paso atrás.

"Vinimos desde Tumaco, Nariño (frontera con Ecuador) a ver al papa", dijo a Efe Julio Bacca, quien añadió que es "un privilegio para nosotros que el representante de Dios en la Tierra y sucesor de Pedro nos visite a esta bella ciudad de Medellín".

A él, como a otros asistentes a la misa campal, no le importó el largo viaje que tuvo que hacer porque lo hizo exclusivamente "para ver al papa", a quien le pidió que bendijera a Colombia en el propósito de la paz.

A Abel de Jesús Álvarez se le entrecorta la voz a la hora de expresar su admiración por Francisco: "lo admiro mucho, lo admiro mucho y creo que el Santo Padre nos da muy buenas enseñanzas" y confió en que su presencia en Colombia ayude a "impulsar la paz que necesitamos en este país".

Además aprovechó para pedir por su salud y la de su familia porque no todos los días se tiene a un papa tan cerca y menos a uno que habla en español.

Testimonio del drama de numerosas niñas.

El canto de 500 niñas acogidas en el Hogar de San José, en Medellín, y el testimonio de Claudia Yesenia, quien perdió a toda su familia durante un ataque de la guerrilla, mostraron al papa el drama de muchas jóvenes colombianas.

Francisco visitó el hogar de San José fundado por la Compañía de Jesús en su cuarto día de visita a Colombia. Un lugar que en estos más de 100 años desde que fue fundado por los jesuitas tras la Guerra de los 1.000 días ha recibido niños que lograron escapar del horror de la violencia causada por guerrillas, paramilitares y narcotráfico, pero también aquellos que han sufrido la negligencia o el maltrato de sus padres. En el estrecho patio de este gran edificio pintado de blanco y verde, el papa se vio rodeado de niñas y recibió el abrazo de decenas de ellas que una a una quisieron acercarse.

Claudia Yesenia García Ramírez, de 13 años, contó que perdió a toda su familia en una masacre provocada por la guerrilla, en San Carlos, Antioquia. cuando tenía dos años. "Solo sobrevivimos 10 niños y mi tía. Desde ese momento nuestras vidas cambiaron, yo también me vi afectada, recibí un disparo en el abdomen y una bala rozó mi cabeza y me dejó esquirlas, por lo que estuve mucho tiempo hospitalizada", relató. Yesenia explicó que su tía no se podía hacer cargo de todos los niños, entre 2 y 8 años, y entonces acudió a monseñor Armando Santamaría, pidiendo ayuda.

Él nos recibió en los hogares, como nuestra segunda familia". Agregó que "ahora tenemos todo lo que necesitamos para ser felices: la fe, calor de hogar, buena formación, salud, alimento y estudio", dijo la joven que se prepara para ser maestra.

El testimonio de Claudia hizo que el papa recordase en su discurso "el sufrimiento injusto de tantos niños y niñas en todo el mundo, que han sido y siguen siendo víctimas inocentes de la maldad de algunos".

A los presentes recordó que también el Niño Jesús "fue víctima del odio y de la persecución y también Él tuvo que huir con su familia, dejar su tierra y su casa, para escapar de la muerte". Fuente: EFE

Francisco participa en un acto con niños, con los que conversó. Foto: Reuters
Francisco participa en un acto con niños, con los que conversó. Foto: Reuters

ESCENARIO.

Última etapa.

Cartagena de Indias está lista para recibir hoy domingo "la visita de la esperanza" del papa Francisco, quien concluirá en esa ciudad caribeña su periplo por Colombia, dijo a Efe el alcalde encargado, Sergio Londoño. El despliegue de seguridad incluye a 4.000 agentes de la Policía y 1.000 integrantes de la Infantería de Marina. Londoño aseguró que a la misa campal se espera la asistencia de unas 280.000 personas, que es lo máximo que puede albergar la Terminal de Contenedores de Cartagena. La ciudad prevé recibir a más de 500.000 fieles. El papa comenzará su agenda con una visita a zonas pobres de la urbe y a la casa santuario de San Pedro Claver, ante cuyas reliquias orará en silencio y colocará flores.

Procesión.

Ayer, se realizó en Cartagena una colorida y bulliciosa procesión por el Día de los Derechos Humanos en Colombia, fecha que se conmemora en honor al sacerdote jesuita español San Pedro Claver, quien en 1654 murió en esa ciudad caribeña. La procesión tuvo lugar en la jornada previa a la visita de Francisco a la ciudad.

Encantado.

Francisco fue conquistado por la sonrisa de los colombianos en los cuatro días de visita al país, aseguró el vocero del Vaticano, Greg Burke, quien destacó que el papa "está muy contento por como va el viaje" y que las palabras más importantes de su mensaje son "alegría y esperanza".

Bendición.

Las 152 internas de la cárcel distrital de San Diego de Cartagena enviaron un mensaje al pontífice en el cual no solo renuevan su fe, sino también apelan al perdón como camino para la reconciliación. De 25 años de edad y enfrentando una condena de 19 en ese centro penitenciario, al pedir la bendición al papa, Marta Susana Rendón manifestó que "muchos cometemos errores y estamos pagando a la sociedad por ellos". Fuente: EFE

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