LA IGLESIA CATÓLICA Y LOS SINDICATOS

El Papa y la "cuarta revolución industrial"

En un congreso de trabajadores dijo que “es terrible esa corrupción de los que se dicen «sindicalistas»”

Francisco: "No queremos un sistema que fomente gente desempleada". Foto: Reuters
Francisco: "No queremos un sistema que fomente gente desempleada". Foto: Reuters

El papa Francisco pidió ayer viernes a los sindicatos combatir la mentalidad de la "ganancia inmediata" y encarar la "cuarta revolución industrial", marcada por la tecnología, la robótica y la inteligencia artificial.

En una carta leída a sindicalistas de numerosos países, reunidos en el Vaticano, el pontífice hizo un análisis de los cambios acelerados en el mundo del trabajo y de la "interdependencia entre lo laboral y lo ambiental".

La Conferencia Internacional sobre el Trabajo y los Movimientos Sindicales ha reunido a representantes de países como Argentina y Brasil para abordar el mundo laboral entre las encíclicas Populorum Progressio (1966) de Pablo VI y Laudato Si (2015) de Francisco.

"En el contexto actual, conocido como la cuarta revolución industrial", caracterizado según el Papa por la velocidad, la refinada tecnología digital, la robótica, y la inteligencia artificial, "el mundo necesita de voces como las de ustedes", añadió en uno de los textos más políticos divulgados durante su papado.

"Para esta mentalidad no interesa si hay degradación social o ambiental; no interesa qué se usa y qué se descarta; no interesa si hay trabajo forzado de niños o si se contamina el río de una ciudad. Solo importa la ganancia inmediata. Todo se justifica en función del dios dinero", agregó.

El Papa citó en varias ocasiones su encíclica sobre la defensa del medio ambiente, Laudato si, y reconoció que "no queremos un sistema de desarrollo económico que fomente gente desempleada, ni sin techo, ni desterrada", dijo.

"Como muchos de ustedes han contribuido a combatir esta patología en el pasado, ahora están en condiciones de combatirla en el futuro", instó Francisco a los sindicalistas.

El Papa los invitó a mantenerse alejados del "cáncer social de la corrupción", que afecta tanto al mundo político como al sindical.

Francisco señaló que es "terrible" cuando un sindicato se corrompe y no se interesa por los empleados: "¡No se dejen corromper!", clamó. El pontífice dijo que "así como en ocasiones la política es responsable de su propio descrédito por la corrupción, lo mismo ocurre con los sindicatos".

"Es terrible esa corrupción de los que se dicen sindicalistas, que se ponen de acuerdo con los empleadores y no se interesan de los trabajadores dejando a miles de compañeros sin trabajo; esto es una lacra, que mina las relaciones y destruye tantas vidas y familias", lamentó.

Francisco habló de la necesidad de pasar "de la industria energética actual a una energía más renovable para proteger nuestra tierra".

Así como instó a los movimientos populares durante su viaje a Bolivia, al invitarlos a defender las tres "T" —tierra, techo y trabajo—, pidió a los sindicalistas que estudien la "triple conexión" entre otras tres "T": trabajo, tiempo y tecnología", dijo.

"Necesitamos de un diálogo sincero y profundo para redefinir la idea del trabajo y el rumbo del desarrollo", afirmó.

Francisco pidió a los representantes de los trabajadores no caer en el "individualismo colectivista", es decir, "proteger solo los intereses de sus representados, ignorando al resto de los pobres, marginados y excluidos del sistema".

"No queremos un sistema de desarrollo económico que fomente gente desempleada, ni sin techo ni desterrada. Los frutos de la tierra y del trabajo son para todos y deben llegar a todos de forma justa", señaló, aludiendo a la constitución Gaudium et Spes (1966) del Concilio Vaticano II.

Racismo.

Por otro lado, el Papa criticó ayer viernes a los políticos que fomentan el miedo a los inmigrantes, asegurando que siembran la violencia y el racismo y los instó a "practicar la virtud de la prudencia" para ayudarlos a integrarse.

Francisco, que ha hecho de la defensa de los inmigrantes una de las principales tareas de su papado, realizó estos comentarios en un mensaje preparado para la Jornada Mundial de la Paz de la Iglesia Católica que se celebra el 1º de enero de cada año. El mensaje, cuyo título para 2018 es "Migrantes y refugiados: hombres y mujeres en busca de la paz", se envía tradicionalmente a los jefes de Estado y gobierno y a las instituciones internacionales.

El mensaje está siendo difundido en momentos que la inmigración se ha vuelto un tema político muy importante en países como Estados Unidos, Italia, Australia y Alemania.

"Muchos países de destino han visto la difusión de una retórica que denuncia los riesgos que representan para la seguridad nacional o el alto costo de acoger a los recién llegados, y hacerlo degrada la dignidad humana de todos los hijos e hijas de Dios", escribió.

El Vaticano sin turismo chino.

Dos agencias turísticas chinas han sido multadas por ofrecer tours al Vaticano, con el que China rompió relaciones diplomáticas hace más de 60 años, por lo que esas y otras empresas del sector se han visto obligadas a retirar ese destino en sus viajes, informó el diario oficialista Global Times.

Las agencias multadas recibieron una sanción de 45.562 dólares. La lista de destinos autorizados por China está formada por 127 países (la semana pasada se incluyó en ella a Panamá).

Un viaje delicado a Birmania y Bangladés.

El papa Francisco emprende el lunes un viaje muy delicado a la budista Birmania y a la musulmana Bangladés, para impulsar la convivencia entre religiones y defender la minoría musulmana rohinyá, víctima de una brutal "limpieza étnica", según la ONU y Estados Unidos.

En dos videos diferentes enviados a esas poblaciones, el Papa explicó que su visita tiene como objetivo llevar "un mensaje de reconciliación, perdón y paz" a una región afectada por las diferencias entre minorías étnicas.

Francisco aterrizará el lunes en Birmania en la primera visita de un pontífice a ese país, bajo presión por la comunidad internacional tras ser acusado esta semana por Estados Unidos de someter a la minoría rohinyá a una verdadera "limpieza étnica", además de negarles la ciudadanía.

La visita papal se inicia paradójicamente en un contexto menos tenso tras el acuerdo anunciado el jueves entre los gobiernos de Bangladés y Birmania para el retorno gradual de los cerca de 600.000 rohinyás que tuvieron que huir en agosto por la campaña de represión desencadenada por el ejército birmano tras ataques de los rebeldes, lo que desató una de las más graves crisis migratorias de este siglo.

"El Papa llega en un momento clave para los dos países", admitió el portavoz del Vaticano, Greg Burke.

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