TERRORISMO EN SIRIA

Palmira y el campo de minas que dejó el EI

El ruido del estallido de minas proveniente de la zona arqueológica de Palmira se oye cada cinco minutos desde distintas zonas de esta ciudad siria, donde zapadores del Ejército ruso trabajan para limpiar las ruinas grecorromanas de explosivos.

La parte antigua de la población, que es Patrimonio Mundial de la Unesco, continúa siendo un campo de minas más de dos semanas después de que las fuerzas armadas sirias expulsaran al grupo terrorista Estado Islámico (EI), que tuvo Palmira bajo su yugo durante diez meses.

Hasta ahora, los ingenieros castrenses han encontrado más de 3.000 minas colocadas por los extremistas en la franja de territorio que va desde el área arqueológica hasta la ciudadela histórica de Fajr Edin al Maani II, que se eleva sobre un monte en las afueras, contó una fuente militar siria en el lugar.

Esta fuente detalló que los zapadores rusos actúan "con gran precisión" con perros y robots para dejar el lugar limpio de explosivos.

En el pasado, Palmira, que está ubicada en el desierto del este de la provincia central de Homs, fue una de las principales atracciones turísticas de Siria, pero ahora es pasto de la destrucción yihadista.

Un blindado ruso vigila el camino que conduce a las ruinas grecorromanas, al que no se puede acceder por las labores de desminado.

Junto a esa carretera está el Museo de Palmira, que tampoco se ha librado de los destrozos y en cuyo interior se ha encontrado un artefacto explosivo.

La entrada al edificio del museo está vetada a los periodistas, pero se puede pasar a su jardín donde muchos árboles están partidos por la mitad y los sacos terreros se amontonan en uno de los muros.

Desde hace una semana, aquí trabaja una veintena de arqueólogos, arquitectos e ingenieros sirios y polacos para evaluar los daños en las antigüedades.

EFE

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)