No creen que ataques provengan de los opositores al régimen

Un país dividido bajo un régimen militar

Tailandia, un país muy dividido, es escenario de violencias políticas mortíferas desde hace cerca de una década. El noreste del país es el bastión del movimiento de los Camisas Rojas, partidarios del antiguo gobierno, derrocado por un golpe militar en mayo de 2014 después de meses de manifestaciones opositoras.

"Si bien (los Camisas rojas) quieren hacer caer al gobierno, no creo que ataquen un santuario religioso hindú u otro", estimó Zachary Abuza, experto independiente del terrorismo en el sureste asiático. Por el momento, ningún grupo ha reivindicado el atentado, pero las autoridades dijeron que no se asemeja a los ataques que se producen con frecuencia en el sur del país.

Esta región sureña, fronteriza con Malasia, es presa de un conflicto que se ha cobrado más de 6.300 vidas desde 2004. Nunca se había confirmado un ataque fuera de esta región a pesar de los años de guerra.

Ayer el lugar de la explosión seguía acordonado mientras decenas de expertos trabajaban tratando de reunir pistas sobre la bomba de tres kilos, que estalló cerca de la reja exterior del santuario. Construido en 1956, este popular templo consagrado al dios hindú Brahma recibe a miles de fieles budistas cada día y es un atractivo turístico.

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