El mundo en 2016: el conflicto en Siria

Un país devorado por la guerra

Millones de sirios viven el infierno de la guerra y el terror impuesto por el Estado Islámico.

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Aleppo: la ciudad sobrevive en constantes ataques. Foto: AFP.

Aleppo es el epicentro de la guerra que devora Siria desde hace cuatro años. Los combates constantes entre los rebeldes y el ejército que responde al gobierno de Bashar al Asad han arrasado la ciudad. "Tuve que ir tres o cuatro veces a esta zona, hay lugares que me hicieron recordar a aquellos viejos documentales sobre Berlín, totalmente destruída por la guerra, manzanas y manzanas arrasadas. Es terrible caminar por allí, uno se topa con muebles, ropas, juguetes de familias que vivían allí", recuerda el coordinador de la misión humanitaria de ONU en Siria, Raúl Rosende, un uruguayo de 54 años que ha dedicado más de dos décadas de su vida a la tarea humanitaria en zonas de conflicto.

En el último año se agregó otro factor aún más destructivo en una tierra devastada por la guerra interna: Estado Islámico. Parte de los 78.000 kilómetros cuadrados que domina la organización yihadista se asientan en el noreste de Siria. Esta nueva amenaza ha llevado a niveles críticos la tarea de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH) de Naciones Unidas. El ingreso de la asistencia a ciudades como Al Raqqa, batión del Estado Islámico en Siria, es hoy prácticamente imposible.

Sin embargo, en medio de esta pesadilla que a lo largo de cuatro años ha causado al menos 260.000 muertos comienza a visulmbrarse una luz, aún débil, apenas titilante.

Rosende dejó por unos días estos escenarios para pasar en Montevideo las fiestas con su familia. En pocas horas emprenderá el viaje que lo dejará nuevamente en su oficina, ahora ubicada en la frontera con Turquía, otro de los escenarios más complicados por los constantes choques entre yihadistas, la guerrilla kurda, los rebeldes sirios y las respuestas del ejército turco a ataques sobre todo de la guerrilla kurda del PKK. Mientras se prepara una negociación decisiva en estos primeros días de 2016 en Viena —las potencias se reunirán por primera vez con actores principales y secundarios del conflicto— la OCAH tiene una tarea gigantesca por delante con las víctimas del fuego cruzado.

El factor ISIS.

Lo que parecía una incontenible expansión del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) en el último tramo de 2014, comienza a revertirse. Los ataques de la coalición internacional que lidera Estados Unidos, más los combates en tierra de las fuerzas kurdas aliadas, han hecho retroceder la bandera negra de los yihadistas.

Según datos publicados en un reciente informe de IHS Janes Intelligence Review, la ofensiva aliada despojó al Estado Islámico del 14% del control de su territorio entre Irak (con base en Mosul) y Siria.

Sin embargo, una de las principales fuentes de ingreso para los yihadistas —además de los secuestros, la venta de esclavas sexuales y niños— es el petróleo. El 80 % del crudo que produce Siria continúa en manos del ISIS hoy. Ello explica su capacidad de resistencia, pese al recrudecimiento de los ataques aéreos de la coalición.

"El tema con el Estado Islámico es particularmente complicado para nosotros —explica Rosende—. En general nos han respetado, hasta ahora. A pesar de que la inmunidad de la ONU ha sido violada varias veces, la bandera azul de Naciones Unidas continúa siendo respetada".

Rosende presume que la razón de ello es que se asocia al organismo internacional con la ayuda humanitaria: comida, abrigo, medicinas, asistencia. En Siria se estima en más de 4 millones de personas que dependen exclusivamente de la asistencia de ONU o de ONGs humanitarias como la Cruz Roja, o su gemela en el mundo musulmán el creciente rojo, o Médicos Sin Frontera, por poner algunos ejemplos.

"Como ejemplo —cuenta Rosende—, nosotros apoyábamos una ONG siria en la ciudad de Raqqa que proveía servicios médicos y tenía la prioridad en mujeres y niños". Pero cuando Estado Islámico ingresó a la ciudad para convertirla en su principal bastión militar intentaron forzar a la organización en su propio servicio médico para combatientes heridos, cuyo número ha aumentado exponencialmente en los últimos meses. "Y la ONG se paró firme con nuestro apoyo y les dijo que si los obligaban ellos cerrarían la clínica. Y terminaron cerrándola", recordó.

La misión tiene diálogo con los representantes de todas las organizaciones, tanto los representantes del gobierno de Asad como las distintas facciones rebeldes. Pero ninguno con Estado Islámico o con la rama de Al Qaeda en Siria, el Frente al Nusra. "En estos casos los contactos son a través de intermediarios, generalmente son líderes locales de las comunidades", señala.

Las necesidades de la población civil de Al Raqqa son acuciantes, sin embargo hoy la misión de ONU no puede llegar. Estiman en varias "decenas de miles" las personas que se encuentran allí, bajo el dominio de los yihadistas.

Los ataques aéreos, sin embargo, no han afectado a la población. "Los ataques de la coalición realmente han sido bastante quirúrgicos, no quiere decir que no haya daños, pero por los reportes que nosotros recibimos se ha evitado un episodio como el de Kunduz", explica el funcionario de ONU. El nombre de Kunduz hace referencia al hospital de Médicos Sin Fronteras en Afganistán, que fuera bombardeado por error por las fuerzas estadounidenses a principios de octubre.

Un infierno.

Aunque la vida en la capital se mantiene en estándares más normales, las cosas cambian drásticamente en la periferia de Damasco.

"Una característica de esta guerra es lo que se llaman áreas sitiadas. Hay algunos barrios de la periferia de Damasco, como si dijéramos Lagomar para poner un ejemplo cercano, que están rodeados por el ejército (de Asad), pero adentro son controlados por la oposición", cuenta Rosende.

El vivir cotidiano es pesadillezco. El Ejército no deja entrar o salir a nadie, lo mismo para las mercancías. "Es una situación dramática, la vida es terrible allí", comenta el coordinador de ONU.

Las cosas empeoran en ciudades como Aleppo, escenario de los combates más duros entre rebeldes y militares del régimen. La zona ha sido devastada por ataques aéreos constantes con barriles de explosivos. Buena parte de esta ciudad yace entre ruinas, miles murieron en el fragor del conflicto, muchos miles más huyeron y engrosan los siete millones y medio de refugiados que luchan cada día por llegar a Europa. Pero una parte de la población de Alepo lucha por sobrevivir allí.

"Los que tuvieron suerte y pudieron quedarse allí, viven sin electricidad, tienen agua, con suerte, un par de horas al día. Ahora es invierno, y es un invierno muy duro, nieva, no es largo como el de Europa, pero es un invierno intenso", indica.

Esta ciudad es una de las prioridades de la misión humanitaria. Pero hacer llegar víveres no es sencillo, "implica larguísimos cabildeos con los representantes del gobierno sirio".

En algunos bolsones sitiados por el Ejército sirio es sencillamente imposible. La misión trata, al menos, de hacer envíos de dinero a líderes comunitarios. Pero, en general, en esas zonas se sobrevive gracias al contrabando que se practica a través de túneles, una red de líneas subterráneas que perforan el férreo control militar.

Si las negociaciones que en pocos días tendrán lugar en Viena prosperan, la paz puede estar más cerca. Aunque aún existe la incógnita acerca de lo que ocurrirá tanto con Estado Islámico, como con la rama local de Al Qaeda. Las penurias no terminaron aún para los sirios.

La hoja de ruta para Siria ya fue diseñada.

Las negociaciones en Viena reunirán a las principales potencias: Estados Unidos, Rusia, Alemania, Reino Unido, Francia. También Irán (principal aliado de Bashar al Asad) está invitado, así como por primera vez los representantes del gobierno de Siria y los rebeldes. Las fuerzas en combate de Estado Islámico y del Frente Al Nusra (Al Qaeda) no serán parte de la negociación. La hoja de ruta contiene tres puntos principales: 1) el cese al fuego durante los primeros meses de 2016; 2) una reforma constitucional que contemple una nueva distribución de poderes; 3) elecciones generales en 18 meses. Los negociadores contemplan, bajo estricta reserva, una salida de Bashar al Asad en unos seis meses.

En 2015 hubo 55.000 muertos.

Al menos 55.219 personas fallecieron en Siria en el año 2015, de las cuales cerca de la mitad son civiles, según el último recuento que publicó ayer el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. La ONG, que dispone de una amplia red de activistas en Siria, documentó la muerte de 20.977 civiles, entre los que hay 2.574 niños y 1.944 mujeres. Por otra parte, fallecieron 7.728 combatientes rebeldes sirios, pertenecientes tanto a las facciones moderadas como a las islamistas. Mientras, el Ejército sirio perdió a 8.819 de sus hombres, según el Observatorio. Asimismo, murieron 7.275 milicianos sirios que luchan en el bando gubernamental de Bashar al Asad. [EFE]

En 2016 el tema de ONU será: refugiados.

La ONU ha decidido llevar al máximo nivel su preocupación por la crisis de refugiados que han ocasionado los conflictos armados de Medio Oriente y Libia con una cumbre que se espera tenga lugar en la segunda mitad de este año. La iniciativa fue planteada el pasado 20 de noviembre por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y la reiteró en la rueda de prensa que ofreció el 16 de diciembre para hacer un balance anual de las actividades de la organización. Naciones Unidas apoya esta cumbre no sólo para fijar respuestas comunes sino para combatir mensajes o políticas que, en lugar de abrir puertas, las están cerrando para quienes buscan salvar sus vidas y las de sus familias por la persecución y la guerra.

"Demonizar y usar como chivo expiatorio a estas personas en base a su religión, etnia o país de origen no tiene lugar en el siglo XXI", afirmó el secretario general de la organización, que este año abandonará ese puesto. La idea de la ONU es que esta cumbre tenga lugar antes del debate general de alto nivel que celebra la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre de cada año, al igual que ocurrido en ocasiones anteriores. La cumbre más reciente antes del último debate de la Asamblea General estuvo dedicada a analizar los nuevos desafíos para el desarrollo y fijar la agenda de prioridades que estará vigente hasta el 2030 y la del 2014 se centró en el cambio climático. Ahora, según Ban, se necesita "un nuevo pacto global sobre el reparto de responsabilidades" para atender a los refugiados, teniendo en cuenta, como ha venido repitiendo la ONU, que la crisis actual por ese tema es la más grave desde la II Guerra Mundial.

Una solución global para hacer frente a los millones de refugiados que han generado los conflictos armados de Siria, Irak o Libia, "podría ayudar a prevenir la futura desestabilización de las naciones y regiones enteras", sostiene Ban.

Durante 2016, la crisis mundial generada por los flujos de refugiados será debatida en varias reuniones internacionales. EFE

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