CORRUPCIÓN EN BRASIL

Odebrecht compromete cada vez más a Temer y Rousseff

La empresa dice que pagó más de US$ 64 millones para la campaña 2014.

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Temer, vice de Rousseff, dice que no se irá, pero su partido dice está preparando ruptura formal. Foto: Reuters.

El presidente Michel Temer y su antecesora Dilma Rousseff enfrentaron ayer nuevas acusaciones de corrupción por la supuesta financiación ilegal de la campaña electoral de 2014 en Brasil.

Las acusaciones fueron hechas por el detenido expresidente de la constructora Odebrecht, Marcelo Odebrecht, ante el Tribunal Superior Electoral (TSE), que investiga si la fórmula Rousseff-Temer, que buscaba la reelección, rompió las reglas de financiación de campaña y, por tanto, si en teoría esa victoria debería ser anulada.

Temer sustituyó en mayo de 2016 a Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), destituida por el Congreso bajo la acusación de manipular las cuentas públicas.

En su testimonio filtrado a la prensa, el empresario aseguró que su grupo pagó 150 millones de reales (casi 64 millones de dólares al cambio promedio de 2014) para la reelección de la mandataria de izquierda (destituida en 2016) y de su conservador vicepresidente.

El diario Estado de S. Paulo asegura que el ejecutivo confesó que 120 millones de esa suma fueron transferidos a través de la llamada "Caja 2" y que sólo 30 millones fueron debidamente declarados.

Marcelo Odebrecht, condenado a más de 19 años de reclusión, aseguró también que había conversado del tema con Temer en una cena, aunque sin hablar de cifras.

Los montos fueron tratados con Eliseu Padilha, actual ministro Jefe de la Casa Civil (un cargo de virtual primer ministro), de acuerdo con los reportes de Estado y de Globo.

Estas declaraciones forman parte de las confesiones premiadas de 77 exejecutivos de Odebrecht a cambio de una reducción de condenas y se enmarcan en el megaescándalo de Petrobras, una compleja trama encabezada por políticos corruptos que ayudaban a empresarios a lograr contratos con la petrolera o a firmar normas favorables a cambio de sobornos.

En una breve nota, la Presidencia brasileña afirmó que la confesión de Marcelo Odebrecht confirma lo que Temer "viene diciendo hace meses": que "hubo una cena (entre Temer y Odebrecht), pero que no hablaron de valores" y que el PMDB, partido centroderechista que dirige, recibió 11,3 millones de reales en donaciones de Odebrecht en 2014, pero que todas fueron debidamente declaradas.

Por su parte, el exvicepresidente de relaciones institucionales de la constructora, Claudio Melo Filho, afirmó que en 2014 la firma donó 10 millones de reales para las campañas del PMDB, e involucró a Temer en el pedido de dinero a cambio de favores políticos, de acuerdo con filtraciones anteriores de las delaciones premiadas.

Otras versiones indican que Marcelo Odebrecht confirmó a las autoridades electorales de Brasil que pagó al jefe de campaña de Rousseff en 2014 con fondos de la "caja chica" de la firma constructora, tras un acuerdo con el entonces ministro de Hacienda, Guido Mantega. Al final de su testimonio, el ex presidente ejecutivo de Odebrecht dijo que no podía afirmar "con certeza" que Rousseff o Temer estuvieran al tanto de "cualquier ilícito en las donaciones", según las fuentes citadas por Reuters.

Odebrecht ratificó que los pagos fueron realizados a Joao Santana, que por entonces dirigía la campaña electoral de Rousseff para llevarla a un segundo mandato, informó Reuters.

El encarcelado empresario dijo que el exministro de Hacienda Mantega, negoció las donaciones clandestinas para la campaña de 2014 que totalizaron 300 millones de reales, pero negó que se tratara de sobornos para conseguir contratos del Gobierno, dijo la fuente.

Marcelo Odebrecht ha sido sentenciado a 19 años de prisión por una corte federal de Brasil por su rol en el extenso escándalo de corrupción que ha implicado a algunos de los más altos líderes políticos y empresariales de varios países de América Latina. Actualmente busca una rebaja de su condena como parte de un acuerdo de delación compensada.

Precisamente, en Ecuador un juez bloqueó ayer pagos por 40 millones de dólares a Odebrecht, dentro de una investigación por los supuestos sobornos de la firma brasileña a funcionarios ecuatorianos.

Y en Perú, el Congreso aprobó el miércoles en primera instancia una ley que declara imprescriptibles los crímenes de corrupción, en momentos en que la Justicia investiga al expresidente Alejandro Toledo y exfuncionarios por recibir millonarios sobornos de la brasileña Odebrecht. La norma fue aprobada por unanimidad, pero para entrar en vigencia debe ser ratificada por una nueva votación en la siguiente legislatura parlamentaria, que inicia a fines de julio.

"Filtraciones por el golpe".

Dilma Rousseff negó ayer que haya negociado apoyo financiero para campañas electorales con la empresa Odebrecht. "Es mentirosa la información de que haya pedido recursos al señor Marcelo Odebrecht o cualquier empresario" para las campañas de 2010 y 2014, dijo Rousseff en un comunicado. La expresidenta rechazó también que su exministro de Hacienda, Guido Mantega, haya actuado en su nombre. Rousseff insistió en que la prensa brasileña difunde una versión de la declaración de Odebrecht sobre la que no hay información oficial, pues se mantiene bajo un estricto secreto procesal. Según la expresidenta, esas informaciones son "filtradas cuando se conocen nuevas sospechas contra los artífices del golpe de 2016", como suele calificar a Temer y al PMDB, partido del actual mandatario.

Un "antibolivariano" en Itamaraty.

Aloysio Nunes, un furibundo "antibolivariano" que en su juventud militó en el Partido Comunista y fue guerrillero en la década de 1960, es el nuevo canciller de Brasil. Nunes, abogado de 71 años y desde hace dos décadas en el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), fue designado por el presidente Michel Temer para cubrir al renunciante José Serra al frente del Palacio de Itamarty, sede de la Cancillería brasileña. En la elección de Nunes pesó su larga experiencia en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, pero también lo que en Brasil califican de "presidencialismo de coalición", que no es más que una forma de repartición de cargos en el gabinete entre varios partidos a cambio de apoyo parlamentario. Desde que Temer asumió el poder en mayo del año pasado, la Cancillería fue una "cuota" del PSDB y, de hecho, fue ese partido el que sugirió a Nunes. El nuevo canciller, al igual que su antecesor, es un duro crítico de los gobiernos "bolivarianos", con los que Serra se ocupó de romper todos los puentes construidos durante los trece años en que Brasil fue gobernado por Rousseff y por Luiz Inácio Lula da Silva. Con Nunes en la Cancillería, todo apunta a que se mantendrá esa misma línea, puesto que el nuevo ministro ha denunciado en muchas ocasiones en el Senado brasileño lo que califica de "escalada autoritaria" del gobierno de Nicolás Maduro. Nunes dio sus primeros pasos en la política en el marco del golpe militar de 1964, cuando era estudiante de Derecho en la Universidad de São Paulo y se afilió al Partido Comunista. En esos tiempos, adhirió a la lucha armada contra el régimen y se alistó como guerrillero en el grupo Acción Libertadora Nacional. Luego vino el exilio en París, desde donde regresó a Brasil en 1979, después de la promulgación de una amnistía que benefició tanto a guerrilleros como a militares que habían actuado en la represión. EFE

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