LA BITÁCORA

El objetivo es sembrar miedo

Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inoculado el miedo al cambio". En este lúcido pensamiento de Octavio Paz está la clave que, en Argentina, la oposición y la prensa crítica no han detectado aún.

Si bien detectaron la burda campaña de miedo lanzada desde las usinas kirchneristas, consideran que sólo está apuntada a los votos indecisos y la franja despolitizada que votaría a Macri en el balotaje, para persuadirlos mediante el temor de que no lo hagan. En realidad, la campaña del miedo a que gane el candidato de Cambiemos está también, tal vez principalmente, apuntada a las bases kirchneristas. No se trata de convencerlas de que no voten a Macri, porque ya están convencidas de que, aunque a desgano, deben votar a Scioli. De lo que se trata es de enervar esas bases para que sientan un triunfo de Macri como un golpe de Estado que dieron Clarín y Lanata contra el modelo "nacional y popular", mediante "campañas" mediáticas "contra los candidatos de Cristina".

Si la campaña del miedo logra convencer a la propias bases kirchneristas de semejante barbaridad, quizá las convierta en esas "masas humanas peligrosas" de las que habló Octavio Paz.

La propaganda satanizando a Mauricio Macri y advirtiendo sobre las catástrofes sociales y económicas que ocurrirán si llega a la Presidencia, es la acción de inocular "el miedo al cambio" en "las venas de las masas", para ponerlas en ebullición contra ese gobierno que podría salir de las urnas.

Eso es aún más grave que generar miedo al cambio para imponer el voto a la continuidad. En definitiva, implica conspirar por anticipado para que el sucesor de Cristina, si es el candidato opositor, reciba un caos de ingobernabilidad y violencia política.

La usina ideológica que inventó el término "destituyente" para describir una modalidad de golpismo encubierto, del que supuestamente era víctima el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, ahora está inventando una modalidad de complot golpista contra un probable futuro gobierno. Y, más grave aún, esa modalidad se basa en la violencia que pueda desatar una masa de gente asustada por una supuesta expoliación en ciernes.

La campaña del miedo tiene un efecto multiplicador, porque las expresiones anticipatorias del tembladeral que viene si gana Macri, que ya se sienten en esas bases exhortadas a resistir contra un cambio de "modelo", generan en otros sectores temor a que un triunfo opositor desate una violencia de alcance impredecible.

Los peores fantasmas de la política argentina han empezado a sobrevolar las urnas, para que el miedo las enmudezca.

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