NOBEL DE LA PAZ

Un Nobel de la Paz que dispara contra Trump y Corea del Norte

Este año el premio fue para ICAN, organización que lucha contra las armas nucleares.

Beatrice Fihn dirige desde 2014 la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares. Foto: Reuters
La presidencia de Donald Trump "pone de relieve" el riesgo nuclear

El Premio Nobel de la Paz este año fue para un grupo internacional poco conocido que aboga por la prohibición de las armas nucleares. Un claro mensaje sobre el creciente riesgo de una guerra nuclear por la crisis con Corea del Norte.

El reconocimiento a la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN, por su sigla en inglés) fue inesperado, sobre todo en un año en que eran considerados como favoritos los arquitectos del acuerdo nuclear de 2015 entre Irán y algunas de las potencias mundiales.

Pese a todo, muchos lo vieron como un impulso potencial al movimiento global que lucha por prohibir las armas nucleares desde el día en que se lanzó la primera bomba atómica en la ciudad japonesa de Hiroshima en agosto de 1945.

"Las armas nucleares son ilegales. Amenazar con el uso de armas nucleares es ilegal. Tener armas nucleares, poseer armas nucleares, desarrollar armas nucleares, es ilegal, y tienen que parar", afirmó ayer Beatrice Fihn, directora ejecutiva de ICAN, preguntada acerca de si tenía un mensaje para el dictador norcoreano, Kim Jong-Un, que ha realizado ensayos nucleares desafiando la presión internacional, y al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que amenazó con "destruir totalmente" a Corea del Norte para proteger a su país y sus aliados.

"El premio, además de un gran honor, es un mensaje muy fuerte a los Estados de que deben sumarse y abandonar las armas nucleares", afirmó Fihn.

"Estamos en un momento crucial, el riesgo de guerra nuclear está otra vez en la agenda, con la posibilidad de asesinar a civiles (...), con amenazas por parte de Estados Unidos y de Corea del Norte. Esto debe acabar, y el premio respalda esa posición", insistió

El factor Irán.

"Vivimos en un mundo donde el riesgo de que se usen armas nucleares es mayor que el que ha sido por mucho tiempo", dijo por su parte Berit Reiss-Andersen, presidente del Comité Noruego del Nobel.

"Algunos estados están modernizando sus arsenales nucleares y hay un peligro real de que más países intenten obtener armas nucleares, como ejemplifica Corea del Norte", agregó.

El reconocimiento busca impulsar la causa del desarme en medio de las tensiones nucleares entre Estados Unidos y Corea del Norte.

Este Nobel a ICAN se otorga además en momentos en que Trump debe certificar ante el Congreso antes del 15 de octubre que Irán respeta los compromisos del histórico acuerdo de 2015. Este acuerdo impone estrictas restricciones al programa nuclear iraní a cambio de un levantamiento de las sanciones. Según el Washington Post, Trump habría decidido no certificarlo, lo que allanaría el camino para la imposición de nuevas sanciones a Teherán.

"Este premio no va contra nadie", sostuvo Reiss-Andersen, al preguntársele si este Nobel estaba dirigido contra Trump.

Entre los candidatos a recibir el Nobel este año estaban el ex secretario estadounidense de Estado, John Kerry, y el canciller iraní, Mohamad Javad Zarif, los principales artífices del histórico acuerdo de 2015.

Otorgar el premio a Kerry y Zarif habría representado un gesto intolerable para Trump, abiertamente hostil a un acuerdo que propone sepultar en las próximas semanas.

Al escoger al ICAN, "el mensaje que ha sido enviado es más sutil e indirecto", pero mantiene "un impulso a preservar" el acuerdo con Irán, dijo la experta Melissa Dalton, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, de Washington.

Sin embargo, aún resta ver si la decisión del Comité Nobel podrá hacer que el presidente cambie de opinión, aún después de haber clasificado el acuerdo con Irán como una "vergüenza" para Estados Unidos y afirmar que Teherán no respeta "el espíritu" del entendimiento.

"No estoy segura de que exista una oportunidad de influenciar a la Casa Blanca", lamentó Dalton.

El factor interno.

En la Casa Blanca, diversos funcionarios afirman que el gesto presidencial de no certificar el cumplimiento del acuerdo con Irán no representaría en sí mismo el colapso del entendimiento, pero dejaría esa decisión en manos del Congreso.

Ante una negativa presidencial de la certificación, el Congreso pasaría a tener un plazo de 60 días para decidir si repone o no sanciones contra Irán, y eso sí representaría la muerte política del acuerdo.

Un diplomático occidental fue más directo: "Le hemos dicho al gobierno estadounidense: la certificación no es el problema. El problema es la política interna de Estados Unidos".

La referente.

Beatrice Fihn (1980, Gotemburgo, Suecia) dirige desde 2014 la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN). Antes fue directora de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad y el Centro de Política de Seguridad en Ginebra. Estudió en el Colegio Universitario de Londres y la Universidad de Estocolmo.

ICAN

La red global que enfrenta a las potencias.

La Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN, por sus siglas en ingles) es una coalición que reúne en 101 países a más de 400 organizaciones humanitarias y ecologistas.

Su lucha encarnizada desembocó en julio en una victoria en la ONU, cuando medio centenar de países lanzaron el Tratado Global para la Prohibición de las Armas Nucleares, que entrará en vigor una vez que 50 países —de los 122 que lo votaron— lo ratifiquen.

A excepción de Holanda, los países de la OTAN no firmarán. Tampoco lo hacen China y Rusia —que junto a EE.UU., Francia y el Reino Unido son miembros permanentes del Consejo de Seguridad y tienen arsenales atómicos— ni otros países nucleares, como la India, Pakistán, Israel y Corea del Norte.

Constituida oficialmente en 2007 en Viena, al margen de una conferencia internacional del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP), la ICAN ha sabido atraer a su causa a activistas de todo el mundo, y también a personalidades influyentes. El arzobispo sudafricano y Nobel de la Paz Desmond Tutu, el músico de jazz Herbie Hancock o el dalái lama son algunos de los que apoyan a la organización, con sede en Ginebra.

La ICAN está financiada por donantes privados y por contribuciones de la Unión Europea (UE) y de varios Estados como Noruega, Suiza, Alemania y el Vaticano. Su presupuesto supera un millón de dólares por año. La ICAN también goza de la simpatía de artistas como Yoko Ono o el actor estadounidense Martin Sheen, quien no duda en afirmar que "si Gandhi y Martin Luther King estuvieran vivos, apoyarían la ICAN".

La ICAN recibirá el premio, que consiste en una medalla de oro, un diploma y un cheque de nueve millones de coronas suecas (1,1 millones de dólares) en una ceremonia en Oslo el 10 de diciembre, aniversario de la muerte en 1896 del filántropo sueco e inventor de la dinamita, Alfred Nobel.

El selecto club de las potencias nucleares.

Más del 90% de las reservas mundiales de armas atómicas están en manos de Rusia y Estados Unidos, que forman junto a otros siete países, entre estos Corea del Norte, el cerrado club de potencias nucleares. Hasta ahora, únicamente Estados Unidos recurrió a una bomba nuclear, en agosto de 1945, contra las ciudades japonesas de Hiroshima (140.000 muertos) y Nagasaki (70.000 muertos). El Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), de 1968, obliga a los cinco países que disponen de la bomba atómica (Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido y China) a no transferir tecnología militar nuclear. Pese al TNP, otros cuatro Estados se dotaron oficiosamente de la bomba nuclear: Pakistán, India, Israel y Corea del Norte. Irán es un caso particular: en julio de 2015 acordó que garantiza el carácter civil de su programa nuclear.

reacciones por el nobel

OTAN: puede socavar los progresos

La ONU recibió con satisfacción el Nobel de la Paz concedido a ICAN. El secretario general, António Guterres, fue de las primeras personalidades en felicitar al ganador. "Hoy más que nunca necesitamos un mundo sin armas nucleares", escribió en Twitter.

La OTAN también celebró la concesión del Premio Nobel a ICAN, si bien advirtió que el tratado aprobado recientemente en Naciones Unidas para prohibir las armas nucleas podría "socavar" los progresos en la no proliferación. "La OTAN está comprometida en preservar la paz y crear las condiciones para un mundo sin armas nucleares", indicó la Alianza Atlántica en un comunicado. Sin embargo, alertó que el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, adoptado por la ONU, "no nos acerca más a la meta de un mundo sin armas nucleares". "De hecho, corre el riesgo de socavar los progresos que hemos logrado a lo largo de los años en materia de desarme y de no proliferación", agregó, en referencia al Tratado de No Proliferación Nuclear de 1968. Para la OTAN, ese tratado es la "piedra angular" de los esfuerzos internacionales, como demuestra, en su opinión, la reducción "drástica" de estas por los aliados "desde el final de la Segunda Guerra Mundial". "Mientras existan armas nucleares, la OTAN seguirá siendo una Alianza nuclear", advirtió la organización, subrayando que las condiciones para lograr un desarme nuclear deben "tener en cuenta las realidades del actual entorno de seguridad", en un contexto de tensión con Corea del Norte.

Por su parte, el Kremlin declaró que "respeta" la atribución del Nobel a ICAN, y reafirmó que Rusia sigue fiel a su política de no proliferación.

La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, se congratuló del Nobel a ICAN, con la que comparte el "fuerte compromiso" de un mundo "libre" de armas de destrucción masiva, tuiteó.

Mogherini estaba entre las candidatas al Nobel de la Paz por su papel de mediación en el acuerdo sobre el programa nuclear iraní cerrado en 2015.

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