Elecciones 2016 en Estados Unidos

New Hampshire buscará "cosechar" un presidente

Los habitantes del pequeño estado fueron “invadidos” por los candidatos.

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Trump conversa con comensales en Manchester, New Hampshire. Foto: Reuters

Las elecciones presidenciales en Estados Unidos se ganan puerta a puerta, con reuniones en bares, tacos, limonadas y hasta dónuts que los aspirantes a la Casa Blanca usan para cortejar el decisivo voto de los vecinos de New Hampshire, el segundo estado en celebrar primarias.

"Tenemos una larga tradición de encuentros con los votantes, autogobierno y pequeño gobierno. Pequeña política en la que no todo está a la venta. Es una política al por menor", explica Ken Clarke, un hombre de mediana edad que vive a poco más de 30 kilómetros de la pequeña localidad de Keene, al suroeste de New Hampshire.

El senador Ted Cruz, candidato republicano, llenó ayer un restaurante mexicano de esta localidad con más de un centenar de personas que respondían "amén" a muchas de sus propuestas, desde abolir los impuestos federales hasta "revivir" el Ejército pasando por fortalecer el derecho a portar armas. "¡Debemos asegurar nuestras fronteras!", clamó Cruz, de pie, con un micrófono en un restaurante abarrotado, donde las camareras rubias seguían sirviendo el arroz, las quesadillas y el chile que un grupo de hispanos preparaba en la cocina.

La democracia de corta distancia de New Hampshire traspasa las fronteras de este pequeño estado del norte del país y atrae a simpatizantes de todas partes de Estados Unidos y del mundo, como un grupo de 30 curiosos estudiantes de los Países Bajos, de visita para conocer el proceso de primarias.

"Hasta ahora no había habido nadie lo suficientemente conservador. Cruz se mantiene firme en sus principios y eso me gusta", afirmó Debra Carvallo, originaria de Connecticut que acudió con sus dos hijos a la pequeña localidad de Keene, de unos 23.500 habitantes, solo para escuchar a Cruz.

Segunda parada.

Conocido como "Estado de Granito" por sus montañas y la resistencia de su carácter, New Hampshire es la segunda parada en el camino tras los caucus (asambleas populares) de Iowa, donde Cruz se anotó la victoria republicana y, por el lado demócrata, Hillary Clinton ganó al senador Bernie Sanders por un ajustado margen.

La situación geográfica de New Hampshire da ventaja a Sanders, senador por el vecino estado de Vermont y que ayer invitó a centenares de jóvenes a "iniciar una revolución política" en un abarrotado gimnasio de la ciudad de Portsmouth, al sureste del estado.

El baño de masas llegará este lunes con un acto en familia para los Clinton, quienes ven en New Hampshire un lugar casi sagrado.

Es el estado en el que Bill Clinton se convirtió en el "comeback kid" (el niño que vuelve) en las elecciones de 1992, cuando la nominación parecía imposible, y es también donde la exprimera dama dijo haber encontrado "su voz" al vencer al ahora presidente Barack Obama durante las primarias de 2008.

La política de calle es tan importante en New Hampshire que ayer algunos aspirantes a la Presidencia decidieron aprovechar para intimar con los votantes a la luz del Super Bowl, el mayor evento deportivo de Estados Unidos y que, además, celebró su 50° edición.

Es el caso de Carly Fiorina, ex ejecutiva de Hewlett-Packard (HP), y su rival para la nominación presidencial republicana, el senador Marco Rubio, que tras su tercer puesto en Iowa trata de posicionarse como el candidato fuerte del "establishment" (aparato del partido) y cada vez atrae a más curiosos.

Sumergido en lo que su campaña llama el "Marco-momento", Rubio tuvo que cambiar ayer su "fiesta" del Super Bowl a otro bar más grande en Manchester, la ciudad más poblada del estado, y sustituir un íntimo desayuno con tortitas por un gran encuentro con votantes, donde se repartió café, dónuts y pasteles.

"Esta es la primera vez que voy a votar. Cuando ves a los candidatos en Internet tienes una idea, pero cuando los ves en persona puedes ver quiénes son realmente y cuáles son sus políticas", dijo Joseph Stillcop, de 19 años y que ya vio a Rubio, Clinton, Sanders, Cruz, Fiorina y al magnate Donald Trump.

Trump lleva las de ganar en las encuestas, pero el multimillonario prefiere los estadios y las multitudes ruidosas y agitadas antes que las cortas distancias de la barra de un bar.

Queda por ver si esa estrategia será efectiva para el magnate en New Hampshire, un estado donde los vecinos están acostumbrados a votar y que, en las primarias de 2012, registró una de las tasas de participación más altas de todo el país (31,1%), según el profesor Michael McDonald, de la Universidad de Florida.

Conocido por su alta participación y su independencia, en este estado la cultura de la cercanía va en dos direcciones.

Para presentarse a las primarias bastan mil dólares y cien firmas y, por eso, en las papeletas de este año aparecerán 58 personas: 30 en el lado republicano y 28 en el flanco demócrata. "Iowa cosecha maíz, New Hampshire cosecha presidentes". Un ex gobernador del estado, el republicano John Sununu, hizo famosa esa frase en 1988 y, ahora, los vecinos quieren revivirla en unas reñidas elecciones donde las emociones y las sorpresas están aseguradas, tanto a corta como a larga distancia.

Lo cierto es que New Hampshire tiene una historia que respalda la reputación que se ha ganado. Hasta el momento ninguno de los aspirantes a la Casa Blanca que no ha conquistado alguno de los dos primeros lugares en este estado ha llegado a la presidencia. Toda la expectativa está puesta en este pequeño y orgulloso estado que se vanagloria de su independencia de criterios.

Polémica por el pasado de Sanders.

Misterio y polémica estalló en torno a en cuál kibbutz estuvo en los años 60 el precandidato demócrata Bernie Sanders, rival de Hillary Clinton en las primarias. El senador por Vermont evita hablar del tema luego de que el columnista Yossi Melman recordó un artículo del diario israelí Haaretz sobre su campaña en los años 90 y en la cual Sanders dijo haber vivido en el kibbutz de Shaar Haamakin, del movimiento juvenil sionista Hashomer Hatzair, socialista.

Sin embargo, nadie entre los "viejos" del poblado cercano a Haifa recuerda su paso. Sanders también calla, tal vez preocupado por acentuar su pasado de izquierda o su origen judío. La derecha no esperó la confirmación oficial para pronunciarse. "En 1963 estuvo en un kibbutz stalinista", tituló el sitio American Thinker, mientras la FrontPage acusó al senador de "haber pasado meses en una comuna marxista-stalinista".

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