El señor de la guerra en Siria

"Negociar no es parar la guerra", dice Al Asad

El presidente de Siria afirmó a AFP que seguirá hasta el final.

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El presidente sirio Bashar al Asad no está dispuesto a "resignar" territorio. Foto: AFP

El presidente sirio Bashar al Asad se declaró decidido a proseguir la guerra contra los grupos insurgentes durante el tiempo que haga falta hasta retomar el control de toda el país, ayer en una entrevista exclusiva con la AFP.

No obstante, advirtió que los combates contra los rebeldes que intentan derrocarlo podrían ser aún muy "largos". En su oficina en Damasco, Al Asad, que preside Siria desde 2000, se manifestó dispuesto a negociar con la oposición pero también a continuar su lucha contra la rebelión armada.

La guerra en Siria ha provocado más de 260.000 muertos en casi cinco años y empujó a millones de personas al exilio.

"No es lógico decir que hay una parte de nuestro territorio a la que renunciaremos", dijo en su primera entrevista tras el fracaso, días atrás de las conversaciones en Ginebra y del lanzamiento de una amplia ofensiva militar en la región de Alepo, respaldada por bombardeos de la aviación rusa.

"Que seamos capaces de hacerlo o no, es un objetivo que buscaremos sin dudar", respondió el presidente, de 50 años de edad, respecto a si se consideraba capaz de retomar el control de todo el país.

"Desde el inicio de la crisis, creímos firmemente en las negociaciones y en la acción política. Sin embargo, negociar no significa detener la guerra contra el terrorismo. Los dos aspectos son indispensables en Siria (...) El primero es independiente del segundo", dijo Al Asad.

El régimen sirio califica de "terroristas" a todos sus opositores armados, tanto a los de tendencia moderada como a los yihadistas. La ofensiva en Alepo ha provocado el éxodo de millares de sirios hacia la cercana Turquía en busca de refugio.

Reabastecimiento.

Para Asad, la "batalla principal" tiene por objetivo "cortar la ruta" entre esta provincia norteña y Tuquía, y no el de tomar la segunda ciudad del país, dividida en sectores bajo el control de los rebeldes y barrios dominados por las fuerzas del régimen.

La importancia de esta ruta estriba en que constituye "la principal vía de reabastecimiento de los terroristas", según él apoyados por Turquía, Arabia Saudí y Qatar.

Un grupo de 17 países liderado por Estados Unidos y Rusia llegó a un acuerdo este pasado jueves sobre un cese de hostilidades en Siria, saludado por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

Pero Al Asad estimó que de todas formas existe riesgo de intervención militar de Turquía o Arabia Saudí en su país, aunque aseguró que sus fuerzas iban a "hacerle frente".

"Es una posibilidad que no puedo descartar por la sencilla razón que (el presidente turco Recep Tayyip) Erdogan es alguien intolerante, radical, pro Hermanos Musulmanes y que vive el sueño otomano (...) Ocurre lo mismo con Arabia Saudí. De cualquier manera dicha acción no será fácil para ellos y nosotros vamos muy probablemente a hacerle frente", agregó durante la entrevista.

Sobre la crisis de los migrantes, afirmó que Europa debe crear las condiciones para permitir el retorno de los refugiados a su país. "Voy a pedir a los gobiernos europeos que contribuyeron directamente al éxodo (de refugiados sirios) cuando crearon una cobertura para los terroristas y un embargo contra Siria, que ayuden a los sirios a volver a sus casas", sostuvo.

ONU "politizada".

Asimismo, Al Asad rechazó las acusaciones de la ONU contra su régimen por crímenes de guerra, a las que atribuyó motivaciones "políticas". El mandatario aseguró categóricamente que esas denuncias "obedecen a una agenda política (...) y carecen de pruebas". "Las instituciones onusianas están esencialmente dominadas por las potencias occidentales y la mayoría de sus informes están politizados", y "no muestran pruebas", sostuvo. "Es por ello que no temo a sus amenazas y alegaciones", respondió cuando los periodistas de AFP le preguntaron si no temía tener que rendir cuentas ante un tribunal internacional.

Optimismo por el cese al fuego declarado.

El acuerdo sobre un cese de las hostilidades en Siria negociado por las grandes potencias se anuncia frágil, pero constituye una etapa indispensable para tratar de reactivar el proceso de paz en Ginebra, según varios actores clave. Al término de intensas negociaciones, EE.UU., Rusia y otros 15 países llegaron a un acuerdo sobre un cese de hostilidades que, de concretarse, podría ser la primera etapa en el camino del fin de este conflicto que desde marzo de 2011 causó la muerte de más de 260.000 personas. "Acordamos una suspensión de las hostilidades en todo el país en el plazo de una semana", declaró el jefe de la diplomacia estadounidense, John Kerry, al término de una reunión del Grupo Internacional de Apoyo a Siria (GIAS) en Múnich. Los 17 países integrantes de ese grupo acordaron también intensificar en los próximos días la ayuda humanitaria hacia las ciudades asediadas por el régimen de Damasco, los rebeldes o el grupo Estado Islámico (EI), por vía terrestre o aérea. Los occidentales consideran que Rusia, principal aliado del gobierno sirio, debe dar ejemplo con la ejecución del acuerdo. "Las palabras deben ser seguidas de hechos" y "Rusia tiene la principal responsabilidad" en ese dominio, declaró una portavoz del gobierno alemán, Christine Wirtz. "Tenemos ahora la posibilidad de salvar el proceso de paz pero al mismo tiempo esperamos que el período hasta un alto el fuego no sea utilizado para intensificar los bombardeos", agregó la portavoz alemana. AFP

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