RUSIA

Navalny, el cruzado anticorrupción que desafía a Putin

Ayer fue condenado a 15 días de prisión por las protestas.

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Navalny: el domingo durante su mediático arresto en Moscú. Foto: AFP

El abogado Alexei Navalny, condenado ayer lunes a 15 días de prisión por la manifestación del fin de semana en Moscú, es el principal opositor liberal al presidente Vladimir Putin, al que desafiará en la elección de 2018.

Navalny fue detenido el domingo junto a un millar de personas durante una manifestación organizada por él, que congregó a decenas de miles de personas.

En una Rusia sin opositores es el último de los mohicanos. Su Partido del Progreso, prohibido en 2015, se fusionó con otro partido de la oposición, Parnas, que solo pudo presentar a dos candidatos en las legislativas de 2016. Ninguno fue elegido.

Navalny, que hace de la lucha contra la corrupción su caballo de batalla, está dispuesto pese a todo a desafiar a Putin en la próxima elección presidencial de marzo de 2018, y al partido Rusia Unida, al que define como el "partido de los ladrones y estafadores".

Desde 2007, ha combatido al gobierno, comprando acciones en grupos semipúblicos, como la petrolera Rosneft y el gigante del gas Gazprom. Así, amparándose en su estatuto de accionista minoritario, exige transparencia en las cuentas.

Navalny ganó notoriedad en las legislativas de diciembre de 2011, que generaron una ola de protestas y en las que destacó por su carisma y por la virulencia de sus ataques contra el Kremlin.

En septiembre de 2013 obtuvo su primer éxito electoral en la elección municipal de Moscú. Sorprendió al llegar segundo, con 27,2% de los votos, justo por detrás del alcalde saliente, el ex jefe de gabinete de Putin, Serguei Sobianin, un resultado que lo confirmó como figura esencial de la oposición.

Pero Navalny también ha participado en manifestaciones de tipo racista, como las de la Marcha Rusa. Sin embargo se ha alejado en los últimos años de estos movimientos y ha borrado progresivamente el tono nacionalista de sus discursos.

A finales de 2014 fue condenado a tres años y medio de prisión, con suspensión de pena, en un caso de desvío de fondos de unos 400.000 euros, en detrimento de una filial rusa de la sociedad francesa Yves Rocher. Cuando estaba en arresto domiciliario, lanzó un llamamiento para manifestarse bajo las murallas del Kremlin, que "no merece existir y debe ser destruido". Fue detenido en plena calle, ante las cámaras, tal como ocurrió este domingo.

En febrero pasado fue condenado a cinco años con suspensión de pena en un caso de desvío de fondos —ya juzgado en 2013 y cuya sentencia, idéntica, fue luego anulada— que puede complicar sus ambiciones presidenciales para 2018.

Navalny es a menudo el objeto de reportajes críticos divulgados a horas de gran audiencia en las cadenas de televisión públicas.

Siempre ha rechazado sus condenas judiciales y asegura que nada puede mermar su motivación.

"Hay cosas en la vida por las que merece la pena ser arrestado", dijo el domingo en Twitter, exhortando a sus partidarios a proseguir la lucha.

Ayer lunes Navalny fue condenado a 15 días de detención, por las multitudinarias manifestaciones contra la corrupción en toda Rusia que él convocó y que el Kremlin tildó de "provocación".

"Llegará el momento en el que seremos nosotros quienes los juzguemos (honestamen-te esa vez)", escribió ayer en Twitter antes de la apertura de su proceso, aludiendo a las autoridades rusas.

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