LA CAÍDA DE UN DICTADOR

Mugabe, al que "solo Dios" iba a sacar, cayó

El presidente de Zimbabue dimitió presionado por su partido, los militares y el descontento popular.

La renuncia de Mugabe se conoció en plena sesión que trataba su censura. Foto: AFP
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Robert Mugabe (93), el dictador que una vez dijo que "solo Dios" lo sacaría del gobierno, renunció ayer martes como presidente de Zimbabue, poniendo fin a 37 años en el poder. "Yo, Robert Mugabe entrego formalmente mi dimisión como presidente de la República de Zimbabue con efecto inmediato".

Este escueto comunicado, leído por el presidente del Parlamento, Jacob Mudenda, desató los aplausos de los legisladores en medio de una sesión extraordinaria convocada para debatir precisamente una moción de censura a Mugabe, promovida por su propio partido, la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (Zanu-PF), que cuenta con mayoría en ambas cámaras, y que era apoyada por la principal fuerza de la oposición, el Movimiento por el Cambio Democrático (MDC-T). El festejo se extendió luego a las calles.

La renuncia pone fin a una semana de incertidumbre sin precedentes que comenzó cuando los militares tomaron el control tras la destitución por Mugabe del vicepresidente Emmerson Mnangagwa (75) y sus esfuerzos para colocar a su segunda esposa Grace, de 52 años, al frente del país.

El Zanu-PF obtuvo así, por la vía legal, lo que ni los manifestantes ni el ejército habían conseguido hasta ahora. La dirección del Zanu-PF ya había despojado a Mugabe de su mandato de presidente del partido y le había dado un ultimátum hasta el lunes al mediodía para dejar el gobierno, antes de lanzar el proceso de destitución.

Sin embargo Mugabe ignoró todos los llamados para que diera un paso al costado. Es más, a sus 93 años, había anunciado su intención de presentarse a las elecciones del próximo año para cumplir su octavo mandato presidencial.

La imagen de Mugabe se fue transformando con el tiempo: de héroe de la independencia a ser acusado de fraude electoral y represión de los opositores para mantenerse en el poder.

En 2008, al menos 200 opositores fueron asesinados y miles torturadas. Entonces Mugabe subrayó que "solo Dios" podía apartarle del poder.

Nacido el 21 de febrero de 1924 cerca de Harare, Mugabe, hijo de un carpintero y una maestra, se formó en escuelas maristas y jesuitas hasta convertirse en profesor, y estudió varias carreras a través de cursos por correspondencia.

Militó en varios grupos en la incipiente lucha independentista zimbabuense del Reino Unido, por lo que fue encarcelado en 1964. Mugabe pasó una década en prisión, vivió en el exilio y fue uno de los firmantes de los "acuerdos de Lancaster House", que enterraron a la antigua Rodesia y dieron pie a la nueva República de Zimbabue, que vio la luz en 1980. Desde entonces gobierna.

Hombre de dura retórica, el veterano estadista, que acusa a sus críticos de ser "traidores", no ahorró diatribas para insultar a potencias occidentales como Estados Unidos o el Reino Unido, al acusarles de fabricar "diabólicas mentiras" sobre él y a cuyas sanciones atribuye el pésimo estado de la economía de Zimbabue. También causó notable indignación internacional su fobia hacia los homosexuales, que considera "peores que los cerdos".

Consciente de la necesidad de cambio y apaciguado tal vez por la edad, el hoy expresidente de Zimbabue, ataviado normalmente de riguroso traje oscuro y corbata, inició en los últimos años una campaña para transformar su imagen. En varias entrevistas, Mugabe, que profesa con fervor el catolicismo, se mostró afable, habló con cariño de sus cuatro hijos, admitió el amor que siente por su esposa, Grace (40 años más joven), y recordó a su primera mujer, Sally, que murió en 1992.

A mediados de octubre pasado estuvo en Montevideo para la Conferencia Mundial sobre Enfermedades No Transmisibles, y se reunió con el presidente Tabaré Vázquez.

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