DÍAS DE DOLOR E INSEGURIDAD

250 mil mexicanos viven el drama de perder la vivienda

Hay 13.000 escuelas dañadas; reconstrucción supera US$ 2.000 millones.

Un voluntario duerme para recuperar fuerzas en el Parque España, en Ciudad de México. Foto: AFP
Un voluntario duerme para recuperar fuerzas en el Parque España, en Ciudad de México. Foto: AFP

Los terremotos y la tormenta tropical Lidia que golpearon a México en septiembre dejaron más de 420 muertos y 150.000 casas dañadas en varios estados del país, y ahora se necesitará una inversión superior a los 2.000 millones de dólares para su reconstrucción, según cifras oficiales divulgadas ayer miércoles, que plantean un panorama desolador y un gran deasafío a los ciudadanos y al gobierno.

Septiembre fue un mes difícil para México en cuestión de catástrofes naturales. A inicios de mes, la tormenta Lidia dejó al menos siete muertos en Baja California Sur, en el noroeste del país.

El 7 de septiembre, un sismo de magnitud 8,2 golpeó el país y causó cerca de un centenar de muertos principalmente en el sureño estado de Oaxaca.

Posteriormente, el 19 de septiembre, en el 32 aniversario de un poderoso terremoto que en 1985 causó 10.000 muertos, fue golpeado por un sismo de magnitud 7,1 que hasta el momento ha dejado 337 muertos, principalmente en Ciudad de México.

En varias de las zonas que sufrieron derrumbes en la capital entró ya maquinaria pesada a retirar escombros, aunque en un edificio en el céntrico barrio de Roma-Condesa continúan las labores de rescate.

Los daños causados por el terremoto abarcan a 12.931 escuelas, que requerirán 13.650 millones de pesos (cerca de 760 millones de dólares) para su rehabilitación, y a 1.500 monumentos históricos, que necesitarán 8.000 millones de pesos (unos 445 millones de dólares).

La reconstrucción de las viviendas en Chiapas y Oaxaca demandará 6.500 millones de pesos (357 millones de dólares).

En algunos casos el daño es total y en otros parcial.

"Las cifras nos dejan ver los daños en las viviendas, en el patrimonio cultural, los daños a las miles de escuelas afectadas que requerirán reconstrucción total", manifestó el presidente Enrique Peña Nieto después de una reunión con su gabinete y gobiernos locales en su residencia oficial de Los Pinos.

El presidente agregó que se trata de cifras preliminares que pueden revisarse a medida que avancen los censos que se realizan sobre los daños.

"En esta tragedia lo que más sentimos hoy es que haya habido personas que fallecieron, más de 420 personas, en cifras que se van alterando todavía día a día. Ese es el número de personas y familias que sienten hoy dolor y tristeza", dijo Peña Nieto.

El presidente confió en que las labores de reconstrucción puedan completarse en cuestión de meses.

"Yo espero que Año Nuevo nos permita tener un México nuevo, reconstruido y en condiciones de normalidad", dijo el presidente.

Pérdidas.

La destrucción de viviendas constituye uno de los mayores golpes que sufren los mexicanos y el máximo esfuerzo a las autoridades. La secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y urbano, Rosario Robles, reveló que más de 250.000 mexicanos perdieron su vivienda y "están en situación de pobreza patrimonial, debido a los tres sismos que afectaron el centro y sur del país. "Estamos hablando de más de 150.000 viviendas dañadas, desde daños menores, parciales y hasta totales", una cifra que se asemeja al número de viviendas construidas durante 2016, precisó.

Un cuadro presentado por el gobierno con el desglose de las cifras preliminares, que no incluyó los datos de Ciudad de México, indicó que hay 24.526 casas con pérdida total, 46.134 con daños que no las hacen habitables y 82.885 con daños, pero habitables.

La secretaria defendió que en un periodo "de tres a cuatro meses" se estará "consolidaando el proceso de reconstrucción de las viviendas con daños totales". Para ello, se ha iniciado una estrategia de "autoconstrucción con asistencia técnica", aseveró. "Las familias (...) tendrán la responsabilidad, con el apoyo del gobierno, para autoemplearse o pagar mano de obra", con la posibilidad de acceder a materiales con costos accesibles y con la asistencia técnica adecuada, explicó Robles.

Como resultado de los daños en las viviendas, "tenemos a miles de hombres, mujeres, niños y niñas en los albergues, y muchos de ellos en centros de refugio comunitarios que se han habilitado cercanos a sus casas". Los albergues habilitados —argumentó— son insuficientes para quienes han dejado sus viviendas, en muchos casos por miedo a posibles réplicas del sismo.

Robles remarcó que por ello se están poniendo en marcha espacios con cocinas comunitarias, baños, y espacios para que la gente "viva en condiciones de seguridad".

Pese a todo el esfuerzo, miles de mexicanos estarán sin vivienda durante un tiempo difícil de estimar, enfrentando penurias en cada día.

Amantes de lectura van al rescate de los libros.

Los amantes de la lectura hacen fila en la céntrica colonia Roma de la capital mexicana, para rescatar libros entre los escombros. Y es que muchos capitalinos han acudido al remate convocado a través de Twitter por Selva Hernández, dueña de la librería "A través del Espejo", ubicada en el número 118 A de la avenida Álvaro Obregón. "Pese a no tratarse de vidas, estas obras "causan emociones bonitas", apuntó Hernández, quien contó que tras el terremoto a la gente le "daba mucha pena ver libros en el suelo y que los estuvieran pisando".

Hogar en carpas y camionetas.

Nueve días después del poderoso terremoto, miles de habitantes de Ciudad de México continúan viviendo en la calle, sin saber a dónde ir y con la mirada en su casa.

Merced Silva durmió anoche en una furgoneta, junto con sus tres hijas y su esposo. Vivían en un edificio de siete pisos en la colonia Santa Cruz Atoyac, que resultó dañado.

"En el albergue como que ya no me siento a gusto. Ahorita vamos a buscar dónde podernos ir; no sé adónde será", comenta Merced, originaria de Oaxaca, pero que lleva nueve años en Ciudad de México.

En la camioneta se acumulan bolsas, colchas y una garrafa de agua. Algunas prendas cuelgan de las ventanillas. Sus tres hijas, de 4, 5 y 7 años, juegan con unos peluches y muñecas, que les alcanzaron unos roluntarios.

Javier Galindo volvió al edificio donde vivía en una ocasión, un día en que se fue turnando con otros familiares para no cargar el peso en las escaleras, que están a punto de colapsar.

"Tuvimos miedo de volver a subirnos porque si hay otra réplica se nos puede caer el edificio", afirma a Efe acompañado de su hijastra, Regina García.

Los bienes que rescataron los tienen, también, en un par de camionetas, al lado de las cuales despliegan unas casas de campaña para dormir. Fuente: EFE

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te puede interesar
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)