En el tramo final del mandato del esposo no rehúye polémicas

Michelle Obama no teme hablar de los temas tabú

Cuando se acerca el fin del segundo mandato del presidente Barack Obama, el tono de Michelle Obama se hace cada vez más personal.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Michelle Obama.

Al margen de su defensa de causas poco controvertidas —lucha contra la obesidad, ayuda a las familias de excombatientes—, la primera dama parece ahora decidida a manifestar más a menudo y sin rodeos su punto de vista sobre las desigualdades de la sociedad estadounidense y sobre las cuestiones raciales. "Sabemos que demasiadas personas son detenidas hoy en las calles de Estados Unidos simplemente a causa del color de su piel", dijo a mediados de mayo en Topeka, Kansas, cuando también hizo referencia a "los salones de clase destartalados" y "profesores sin experiencia" en las escuelas de los barrios más pobres a los que habitualmente concurren los alumnos negros.

"Nací y crecí aquí, en los barrios del sur (South Side)", dijo tres semanas después en Chicago esta hija de empleados que terminó graduándose en Princeton y Harvard, dos de las más prestigiosas universidades norteamericanas.

"Conozco las luchas que muchos de ustedes libran: el largo camino de regreso a casa a pie para evitar a las pandillas, la dificultad para concentrarse en vuestras tareas cuando hay demasiado ruido en casa, cómo mantenerse unidos cuando vuestras familias tienen dificultades para llegar a fin de mes", afirmó. Para la primera dama de Estados Unidos, quien el lunes inicia una gira por Europa con sus dos hijas adolescentes, Malia y Sasha, la cuestión racial es un tema políticamente sensible. Durante la primera campaña electoral de Obama, en 2008, afirmó que por primera vez en su vida adulta se sentía "realmente orgullosa" de su país.

Esas declaraciones desencadenaron una avalancha de críticas. Michelle se convirtió en blanco privilegiado de los medios conservadores. "Se sintió desestabilizada y herida por las críticas que básicamente sostenían que era una antinorteamericana. Tras ese episodio se volvió muy prudente", cuenta Peter Slevin, profesor de la Northwestern University, quien acaba de publicar el libro "Michelle Obama, A Life".Estados Unidos, tensión racial, discursos, Michelle Obama

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