ITALIA

Melania encanta y llega a ser el centro de la escena

Destaca el dibujo con mensaje que le dio un niño internado.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Melania Trump observa ejemplos de la producción artesanal de chocolate. Foto: EFE

Resulta difícil imaginar al presidente Donald Trump presentándose en público como "el hombre que acompañó a Melania Trump a Roma". Pero, pudo haber usado esa frase memorable que expresó John F. Kennedy, cuando visitó el Vaticano, la semana pasada, junto con la Primera Dama. Kennedy la dijo al visitar París, en junio de 1961, cuando su señora, Jacqueline Kennedy, deslumbró tanto a los franceses, que el presidente sugirió, con humor, que él era poco más que el acompañante. "Y, lo he disfrutado", agregó.

Trump no se caracteriza por la falsa modestia. Pero, al igual que Kennedy en París, se mostró entusiasmado al presentarle a su señora al papa Francisco, después de la audiencia que tuvieron en el Palacio Apostólico. El papa pareció con gesto hosco junto al presidente. Pero, cuando Melania le tendió la mano, su rostro expuso una sonrisa.

Un pícaro Francisco le preguntó a Melania: "¿Qué le da para comer? ¿Potica?".

Ella se mostró sorprendida por la referencia que hizo a un postre originario de su Eslovenia natal. "¿Potica?", dijo y sonrió: "¡Sí!".

Melania, que es católica —la última Primera Dama estadounidense de esa religión fue Jacqueline Kennedy— le dijo después al Papa —a medida que la delegación oficial se retiraba— que iba a visitar el hospital Bambino Gesú en Roma. Le había escrito una carta a Francisco pidiéndole permiso para la visita. Los dos se desearon buena suerte.

Melania no fue la estrella del primer viaje de su marido. Ese papel solo pudo ser asumido por Donald Trump. Pero, resultó una de las figuras que llamó más la atención, a veces inconmovible, a veces expresiva, y siempre elegante, con un vestuario glamoroso que osciló entre los diseños de Michael Koors y Dolce & Gabbana. Fue la actriz de reparto que, ocasionalmente, se robó el centro de la escena.

"Históricamente, las primeras damas han marcado la diferencia en estos viajes", dijo el historiador presidencial Michael Bechloss, quien destacó que Kennedy estaba preocupado porque Jacqueline podía ser un lastre, debido a que los estadounidenses podían verla como elitista. Pero, causó sensación en Francia en 1961, y dejó encantado al presidente Charles de Gaulle con su dominio del idioma francés y de la historia del país. Ayudó a hacer fluida la relación entre de Gaulle y Kennnedy y después entre éste y el líder de la Unión Soviética, Nikita Kruschev. Al hacerlo, se convirtió en una figura de culto en Estados Unidos.

Si se tiene en cuenta que Melania ha sido una presencia apenas ocasional en la Casa Blanca —ha permanecido en Nueva York mientras el hijo de ambos, Barron, finaliza el colegio— este viaje fue como una fiesta de presentación para ella, También puede dar indicios de cómo es ella en el papel de Primera Dama. Sin duda, no será la socia en términos iguales que fue Hillary para Bill Clinton, ni la esposa dedicada y de largo sufrimiento que fue Patricia para Richard Nixon.

Al final del viaje, el presidente Trump pareció reconocer el poder moderado de estrella que ella tiene. Al dirigir un mensaje a los oficiales y soldados en la base de la aviación naval en Sigonella, situada en Sicilia, Trump dijo que "Estados Unidos no puede tener una emisaria mejor que nuestra magnífica y maravillosa Primera Dama, Melania".

"Los países del mundo tienen un número importante de discrepancias", afirmó. "Pero, todos están de acuerdo con migo en lo que acabo de decir. Ocurre lo mismo en todos los lugares que visitamos. Por tanto, Melania ha hecho un gran trabajo".

Melania presentó a su marido a los soldados y señaló que la gira realizada durante una semana fue un hito para ella. "Este viaje ha sido muy especial para mí. Nunca olvidaré a las mujeres y niños que conocí", comentó. "Uno de los chicos que visité en el hospital me regaló un dibujo con esta leyenda: Somos todos iguales".

El hecho que le hizo emocionar en Italia.

Melania Knauss, de 47 años, oriunda de Sevnica, una localidad de 5.000 habitantes en Eslovenia, ex modelo de alta costura, casada con un magnate, que vive en un penthouse triple en Manhattan, siempre tendrá dificultades para persuadir a los más pobres de que comprende sus problemas. Pero, lo demostró con maestría.

En el hospital de niños, en Roma, tuvo una larga conversación con un chico que aguardaba un trasplante de corazón. Pocas horas después, le informaron que se encontró un donante. "Nunca olvidaré el momento en que recibí esa noticia", afirmó. "Le deseo una recuperación rápida".

Melania ha marcado una presencia definida a través de la moda. Sus atuendos, fueron motivo de miles de fotos y columnas de análisis en los diarios.

Su elegancia también suscitó una tempestad en el viaje, debido a que una chaqueta con flores de seda, diseñada por Dolce & Gabanna, que lució en un paseo en Taormina, Italia, se vende a US$ 51.500. Quienes la defienden indican que la eligió porque los diseñadores tienen raíces en Sicilia.

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