Ante la situación económica adversa, busca reducir déficit con leyes polémicas

Medidas de austeridad votadas son menores a metas de Dilma

El Senado de Brasil aprobó un proyecto con medidas de austeridad que recorta los beneficios de pensiones y forma parte de la campaña de la presidenta Dilma Rousseff por reducir un creciente déficit fiscal y recuperar la confianza de los inversores.

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Los proyectos del gobierno para reducir el déficit sucitaron una intensa discusión.

Los senadores aprobaron, el miércoles pasado, por 50 votos a favor y 18 en contra el impopular proyecto de ley, conocido como Medida Provisoria 664, que hace más difícil el acceso a pensiones de sobrevivencia y compensaciones a los trabajadores, y lo enviaron a Rousseff para que lo firme y lo promulgue.

Para lograr el respaldo necesario, el partido gobernante debió aceptar una enmienda incluida por la Cámara baja que facilita que las personas se jubilen con pensiones completas aunque tengan unos pocos años menos trabajados.

Se espera que Rousseff vete los cambios, que podrían aumentar los gastos en unos 40.000 millones de reales (12.740 millones de dólares) en más de una década, según datos del Gobierno.

El martes, el Senado aprobó una versión que fue suavizada de manera similar a otra medida que restringe el acceso a los beneficios por desempleo. Ese proyecto de ley, conocido como Medida Provisoria 665, debía generar ahorros por 9.000 millones de reales (2.860 millones de dólares) al año, pero las enmiendas de los legisladores redujeron el monto a unos 5.000 millones de reales.

Ambos proyectos son clave en los esfuerzos de Rousseff por equilibrar las cuentas del Gobierno después de años de gasto excesivo que amenazan la calificación crediticia de grado de inversión de Brasil.

Con la medida aprobada y otras aún en trámite en las cámaras, el Gobierno apunta a fortalecer el ahorro fiscal, objetivo para el que ya ha anunciado un recorte de 69.946 millones de reales (23.315 millones de dólares) en el gasto público para este año.

El año pasado, la economía creció 1% y todas las proyecciones, hasta las oficiales, apuntan a que cerraá 2015 con una contracción del al menos 1,2%, que seríasu peor resultado desde 1990.

Rousseff y el ministro de Hacienda, Joaquim Levy, han enfrentado una dura resistencia de sindicatos y de sus aliados en el Congreso, donde algunos miembros de la coalición gobernante dicen que las medidas dejan a los trabajadores desprotegidos de cara a una inminente recesión.

El Gobierno esperaba ahorrar 18.000 millones de reales al año con ambas medidas de austeridad, pero debió conformarse con menos para lograr que fuesen aprobadas en el Congreso. Los legisladores aún deben aprobar un proyecto de ley que termine con exenciones tributarias a las nóminas de pago, una medida que enfrenta una dura oposición de grupos empresariales.

"Estas fueron dos importantes victorias esta semana, pero la guerra no se ha ganado, y la batalla grande aún está por darse respecto al proyecto de ley de impuestos a las nóminas de pago", dijo Gabriel Petrus, un analista de la consultora Barral M Jorge Associates con sede en Brasilia.

El Partido de los Trabajadores de Rousseff, que se ha hallado en una posición incómoda al apoyar medidas de ajuste impopulares, prometió que hará que los brasileños ricos paguen su parte en la campaña de austeridad al aumentar los impuestos sobre las grandes fortunas y herencias.

La presidenta advirtió ante corrupción e impunidad.


La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, apeló a combatir la corrupción, en pleno escándalo de la estatal brasileña Petrobras, durante su visita de Estado a México, que el jueves promulgó una reforma constitucional para luchar contra ese mal.

"Una sociedad no puede convivir ni con la corrupción ni con la impunidad", dijo Rousseff ante la Comisión Permanente del Congreso.

En la sesión solemne, la mandataria consideró que el respeto a los "valores éticos" es el pilar para erradicar la desigualdad.

Por ello, en el encuentro con el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, dialogaron sobre "desafíos comunes", zanjó Rousseff, afectada en los últimos meses por el caso de corrupción en Petrobras, que golpea a su Partido de los Trabajadores.

El caso llevó a prisión a cinco exdirectores de la empresa y a una veintena de ejecutivos de importantes constructoras por pagar sobornos y así ser favorecidas en licitaciones de la petrolera. (FUENTE: EFE)

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