UNA NUEVA TRAGEDIA

Otra masacre en EE.UU: 26 muertos en iglesia de Texas

Un hombre de 26 años abrió fuego durante una misa y luego se suicidó.

En la iglesia había unas 50 personas cuando se produjo el tiroteo. Foto: Reuters
En la iglesia había unas 50 personas cuando se produjo el tiroteo. Foto: Reuters

La violencia volvió a sacudir a la sociedad estadounidense. Un total de 26 personas murieron ayer domingo por los disparos de un hombre con un rifle de asalto semiautomático, cuando asistían a un servicio religioso en un templo batista de una pequeña localidad de Texas.

El autor de los disparos, identificado por varios medios como Devin Kelley, de 26 años, murió después de enlutar al pueblo de Sutherland Springs, de poco más de 500 habitantes y ubicado a unos 50 km de la ciudad de San Antonio. Anoche se confirmó que el hombre, un exmilitar, se quitó la vida cuando se vio rodeado por la policía.

La primera víctima mortal identificada fue una chica de 14 años, Annabel Pomeroy, hija del pastor del templo de la First Baptist Church, donde ocurrió la masacre.

Un testigo dijo que escuchó unos 20 disparos "en rápida sucesión mientras se realizaba el servicio religioso" a la hora 11:30 local (las 14:30 de Uruguay). A esa hora el hombre ingresó a la iglesia y de inmediato comenzó a disparar sobre los parroquianos. De acuerdo a la prensa local, alrededor de 50 personas asisten en general a estos servicios religiosos.

El autor del tiroteo logró escapar en su automóvil, el cual pudo verse en imágenes de televisión en medio de un campo. Fue perseguido por la policía durante 17 km antes de caer.

"Estamos en shock", manifestó a Univision el representante demócrata por Texas Vicente González, quien subrayó que Sutherland Springs es una pequeña localidad de "gente buena" donde nunca había pasado nada parecido.

Sutherland Springs es una pequeña localidad rural de mayoría de población anglosajona. Los latinos representan el 20% del total.

A juicio del congresista González, lo ocurrido ayer es otra "tragedia nacional". "Esto cruza las líneas raciales y de partidos, las zonas urbanas y las rurales", señaló para indicar que el Congreso debe estudiar por qué está ocurriendo esta "epidemia" y buscar soluciones a la violencia de las armas de fuego.

El presidente Donald Trump, que se encuentra de gira en Japón, dijo ayer que estaba siguiendo desde allí la situación. "Que Dios esté con el pueblo de Sutherland Springs, Texas. El FBI y las agencias de la ley están sobre el terreno. Estoy siguiendo la situación desde Japón", escribió Trump en su cuenta de Twitter desde Tokio.

Sarah Huckabee Sanders, portavoz de la Casa Blanca, indicó que Trump había hablado por teléfono con el gobernador de Texas, Greg Abbott.

El propio Abbott fue el que oficializó anoche la cifra de muertos. "Hasta este momento, hay 26 vidas que se han perdido. No sabemos si ese balance se agravará o no", dijo Abbott, estimando que el de ayer fue "el peor tiroteo en masa en la historia" de Texas.

Debate: las armas.

El 1° de octubre Estados Unidos sufrió el peor tiroteo de su historia, cuando un hombre armado disparó desde una habitación de un hotel de Las Vegas, Nevada, matando a 58 personas e hiriendo a cerca de 550, de las 22.000 que asistían a un concierto de música country.

El autor de la masacre en Las Vegas, Stephen Paddock, contador jubilado de 64 años que se suicidó tras el ataque, había transportado un verdadero arsenal a su habitación del piso 32 del hotel Mandalay Bay.

El grupo Estado Islámico (ISIS) reivindicó el ataque, pero los investigadores no han encontrado elementos que permitan sostener esa hipótesis y desconocen aún las motivaciones de Paddock.

El incidente de ayer en Texas ocurre además una semana después que un uzbeko arrollara peatones y ciclistas en Manhattan con una camioneta, matando a ocho personas, entre ellas cinco argentinos. El ISIS dijo que el atacante era uno de sus "soldados".

Dos años antes, un supremacista blanco, Dylann Roof, entró a la iglesia de Emanuel, en Charleston, Carolina del Sur, símbolo de la lucha de los negros contra la esclavitud, y mató a tiros a nueve personas. En enero pasado, Roof fue condenado a la pena capital.

Cada año, más de 33.000 personas mueren en Estados Unidos víctimas de las armas de fuego (22.000 de los casos son suicidios), de acuerdo a un estudio reciente. El debate sobre la reglamentación de las armas se relanza tras cada tiroteo, sin que la legislación pueda ser modificada, debido, entre otros motivos, a la influencia ejercida por la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés), el poderoso lobby de las armas que ha apoyado la campaña de Trump.

Luego de la masacre de Las Vegas, la Casa Blanca evitó ingresar en el debate sobre el control de armas, pero la oposición demócrata dijo que insistiría para la aprobación de una ley que restrinja la tenencia por parte de civiles.

Es más, la excandidata demócrata Hillary Clinton pidió un debate de fondo sobre las armas. "Nuestra pena no es suficiente. Podemos y debemos dejar la política de lado, enfrentar a la NRA y trabajar juntos para intentar que esto no vuelva a ocurrir", dijo en Twitter.

Los últimos antecedentes de tiroteos

Las Vegas, 1° de octubre de 2017

Al menos 59 muertos y medio millar de heridos cuando Stephen Paddock, un estadounidense de 64 años, abrió fuego contra los asistentes a un concierto de música country.

Orlando, 12 de junio de 2016

Un ciudadano estadounidense de origen afgano, Omar Mateen, mata a 49 personas en un club gay de Orlando (Florida), e hirió a otras 53 con un fusil semiautomático.

San Bernardino, 2 de diciembre de 2015

14 personas fallecen en un tiroteo registrado en un centro de ayuda para discapacitados en San Bernardino (California), protagonizado por el matrimonio formado por Syed Farook y Tashfeen Malik.

Oregón, 1 de octubre de 2015

Diez personas, incluido el agresor, mueren en un tiroteo en la Universidad Umpqua, en Oregón. El autor de los disparos fue identificado como Chris Harper Mercer, de 26 años.

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