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Manchester, una ciudad en shock

Varias muestras de solidaridad y unidad de credos religiosos tras el atentado del lunes.

Mánchester se sumió ayer martes en un estado de conmoción y profunda tristeza tras el atentado suicida del lunes, que causó 22 muertos —algunos menores— y 59 heridos. El estadio Manchester Arena, donde se produjo la explosión al término del concierto de la cantante estadounidense Ariana Grande, seguía ayer acordonado, así como la estación de trenes Victoria, que conecta con el recinto deportivo cubierto con capacidad para 21.000 espectadores.

Un gran número de policías, muchos de ellos armados, patrullaban el centro urbano de Mánchester, ciudad de unos 530.000 habitantes, mientras que varios helicópteros vigilaban desde el aire, en un día inusualmente soleado en el norte de Inglaterra.

El inspector jefe de la Policía de Mánchester, Ian Hopkins, describió el ataque como "el más atroz" que ha afrontado la ciudad, que padeció su último atentado, aunque sin víctimas mortales, en 1996, a manos del Ejército Republicano Irlandés (IRA).

Ayer en las puertas de la iglesia de Santa Ana se amontonaron los ramos en honor a las víctimas del atentado, dejados por transeúntes y comerciantes de establecimientos vecinos.

El español Jesús Cumbrera, de 20 años, se acercó desde la oficina donde está empleado para observar estas ofrendas.

"Estoy en estado de shock. Prácticamente vi cómo ocurría todo anoche desde la ventana de mi apartamento, que da al Manchester Arena", contó. "La explosión, la gente corriendo, las ambulancias, y luego la incertidumbre de no saber qué ha pasado. Te das cuenta de que no estás a salvo en ninguna parte", afirmó.

La tragedia ha motivado numerosas muestras de solidaridad entre los habitantes de Mánchester así como la unión de las diferentes comunidades religiosas.

El deán de la catedral, Rogers Govender, acompañado de representantes de la comunidad judía y musulmana, ofició un servicio religioso en plena calle para recordar a las víctimas.

El rabino Warren Elf dijo por su parte que "lo importante ahora es permanecer unidos y afrontar juntos esta tragedia, subrayar que esto es inaceptable y no responde a ninguna religión".

Para Arifa Akbar, abogada de 24 años y fe musulmana, el atentado es "un acontecimiento horrible que ha segado vidas inocentes y que no tiene nada que ver con el islam". Akbar confía en que, en esta ciudad multicultural, su comunidad no experimentará represalias, aunque no descarta que la gente la mire "con desconfianza".

En un ejemplo de generosidad, los residentes de Mánchester ofrecieron a través de las redes sociales alojamiento, comida y hasta enchufes para cargar el móvil a personas que aún no han podido salir de la localidad o que buscan a seres queridos que estaban en el concierto, mientras que varios hoteles dan alojamiento gratuito. Algunos taxistas ofrecen a su vez trayectos gratuitos y provisiones de comida.

En la Iglesia Santa Ana, los habitantes de Manchester expresan su solidaridad. <br>Foto: AFP
En la Iglesia Santa Ana, los habitantes de Manchester expresan su solidaridad.
Foto: AFP

Vigilia.

Decenas de miles de personas asistieron ayer a una vigilia en el centro de Manchester en homenaje a las víctimas del atentado. Durante el acto, organizado delante del Ayuntamiento, el jefe de la Policía, Ian Hopkins, condenó el ataque en el estadio Manchester Arena. Hopkins, quien dirige la investigación sobre el suceso, fue muy aplaudido cuando agradeció su labor a los servicios de emergencia y también "a los ciudadanos de pie" de esta ciudad del norte de Inglaterra, que acogieron en sus casas a las personas extraviadas o que buscaban a sus seres queridos.

"Los residentes del área metropolitana de Mánchester han demostrado al mundo su compasión, cómo nos cuidamos los unos a los otros y cómo nos preocupamos por aquellos que lo necesitan", afirmó.

El lord Mayor —un cargo político municipal—, Eddy Newman, dijo a su vez que los ciudadanos "recordarán a las víctimas para siempre y desafiarán a los terroristas al trabajar juntos para crear una comunidad diversa y cohesionada".

Asistieron al evento, celebrado entre fuertes medidas de seguridad, el recién elegido alcalde del área metropolitana de Manchester, Andy Burnham, la ministra británica del Interior, Amber Rudd, y el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn.

La primera ministra, Theresa May, visitó por su parte de forma privada un hospital donde son atendidas algunas de las víctimas del ataque, entre ellas niños.

Pancartas con mensajes de solidaridad, o mostrando el símbolo de la abeja obrera —modesta y laboriosa— que se asocia con Mánchester, proliferaron en la plaza Albert, en un ambiente de calma y determinación para afrontar el futuro.

"He venido porque quería demostrar a los terroristas que no van a interrumpir nuestra vida", dijo durante la vigilia Nick Smith, de 30 años, gerente de un restaurante que ayer ofreció al público café y bocadillos gratuitos.

Multitud de personas se subieron a los monumentos de la plaza para poder seguir mejor los discursos de las autoridades, bajo la atenta mirada de las cámaras de la prensa internacional que se ha apoderado del centro de la ciudad.

El fútbol se unió al duelo y a la solidaridad.

El exfutbolista David Beckham, ídolo del Manchester United, declaró en Instagram tener el "corazón roto". "Como padre y ser humano, lo que ocurrió me entristece profundamente. Mis pensamientos van a los que se han visto afectados por esta tragedia". Gary Lineker, ex internacional inglés, tuiteó: "Ataque a niños en un concierto supera lo comprensible. Más allá de la locura, más allá del mal". El fútbol en Manchester se ha movilizado tras el atentado. En el Etihad Stadium, del Manchester City, una estructura de acogida fue instalada para aportar apoyo a las personas que se encontraban en el Manchester Arena y sus familiares. En Old Trafford, del Manchester United, las banderas del club fueron colocadas a media asta y el club tuiteó: "Estamos profundamente golpeados por los acontecimientos terribles de la noche pasada. Nuestros pensamientos y oraciones van hacia las personas afectadas".

Las condenas de líderes mundiales.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, manifestó su "horror" y su "consternación", prometiendo que "continuará con el gobierno y las fuerzas británicas el combate contra el terrorismo".

La canciller de Alemania, Angela Merkel, expresó su "tristeza" y su "horror", asegurando que "Alemania está con los británicos", y que esto "solo reforzará nuestra determinación de trabajar con nuestros amigos británicos contra los que cometen crímenes tan inhumanos".

El rey Felipe de España subrayó: "No hay palabras para condenar a estos asesinos. El Estado de derecho no se rendirá ante el terrorismo. España, con Mánchester y Reino Unido". El presidente Mariano Rajoy, dijo: "Condeno el ataque de Mánchester. Mi pesar a las familias de las víctimas fallecidas y mis deseos de pronta recuperación a los heridos".

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, se declaró dispuesto a "desarrollar la cooperación antiterrorista" con Londres, a nivel bilateral y en el marco de los esfuerzos internacionales", y condenó este atentado "cínico e inhumano".

El papa Francisco manifestó su profunda tristeza por el "bárbaro" atentado, destacando "su sincera solidaridad con todos los afectados por ese acto de violencia sin sentido".

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, condenó el atentado que golpeó "gente joven, bella e inocente que vivía y disfrutaba de su vida asesinada por perdedores maléficos", añadiendo: "los terroristas y los extremistas, así como los que los apoyan, deben ser eliminados para siempre".

Europa League - Estocolmo alerta.

Hoy se jugará en Estocolmo la final de la Europa League entre el inglés Manchester United y el holandés Ajax. La UEFA aseguró haber "tomado en cuenta" el riesgo terrorista "desde el inicio de los preparativos".

Roland Garros - 1.200 agentes de seguridad.

El torneo de tenis en París comenzará el domingo. Aumentó el número de agentes de seguridad a 1.200.

Esperan unas 450.000 personas en las dos semanas del torneo, con picos de 35.000 algunos días.

OTAN - Lucha antiterrorista.

El atentado en Manchester refuerza la prioridad de Estados Unidos para la OTAN: un aumento del gasto militar y que la Alianza se sume a la lucha antiterrorista contra la organización yihadista Estado Islámico.

Londres - Refuerza seguridad.

La policía de Londres dijo que revisará las medidas de seguridad para todos los espectáculos públicos en la capital británica y desplegará efectivos armados adicionales para eventos deportivos.

VÍCTIMAS.

La sonrisa de Saffie que ya no veremos.

El rostro feliz e inocente de Saffie Rose Roussos, de apenas 8 años de edad, se convirtió ayer en la peor imagen del atentado terrorista del lunes en Manchester. Saffie y Georgina Callander, de 18 años, fueron las dos primeras víctimas identificadas, de las 22 que murieron.

La niña había ido al concierto de la cantante pop Ariana Grande con su madre Lisa y su hermana Ashlee, que ahora integran la lista de las 59 personas que resultaron heridas y están internadas en hospitales distintos.

Saffie asistía a la escuela primaria Tarleton Community, en la ciudad de Preston, Lancashire. El director de la escuela, Chris Upton, dijo tras conocer la noticia de su muerte: "Saffie era simplemente una hermosa niña en todos los aspectos de la palabra. Ella era amada por todo el mundo, y su calidez y amabilidad se recordarán con cariño. Era tranquila, modesta y tenía un toque creativo". Y agregó: "La idea de que alguien pueda salir a un concierto y no volver a casa es desgarradora".

Georgina, la otra chica identificada de las 22 víctimas mortales, estudiaba asistencia social en el instituto Runshaw Collage. Georgina estaba en el segundo año del curso que hacía en el instituto.

"Tan entusiasmada por verte mañana". Con ese tuit, Georgina le demostró su amor y su fanatismo a su cantante favorita. Faltaban apenas horas para el show y parecía que nada podía empeñar el momento.

Saffie y Georgina provenían del mismo condado, Lincolnshire, al norte de Manchester.

Doce menores de 16 años figuran entre los 59 heridos que dejó el atentado.

El director médico del servicio de ambulancias de Manchester, David Ratcliffe, afirmó que varios de los heridos sufren lesiones "muy graves" y permanecen en cuidados intensivos. Algunos de los afectados van a tener que permanecer ingresados "durante largo tiempo", afirmó Ratcliffe.

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