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Macri vs. Scioli: el duelo entre el miedo al ajuste y el hartazgo

En la escena culminante de Kill Bill, el personaje de Quentin Tarantino recibe de su ex novia el golpe "dianxue", que ella había aprendido del maestro Pai Mei.

Como Bill estaba sentado pudo seguir hablando como si nada, ya que el "golpe de cinco puntos que revienta el corazón" recién tiene efecto cuando quien lo recibe camina cinco pasos. Al dar el sexto paso, estallan las arterias y sobreviene la muerte.

Así se supone que actúa la propaganda negativa que aplicó el kirchnerismo recién en el tramo final de la campaña.

En el primer tramo, la campaña del miedo no estaba destinada a derrotar a Mauricio Macri, sino a dejarle una bomba política al sucesor de Cristina Fernández.

El destinatario de ese mensaje de miedo era la franja del kirchnerismo que está situada en la clase media y adhiere con fervor cuasi-religioso a la versión de la historia y de la actualidad que desciende desde las cumbres del liderazgo. El objetivo es que esa feligresía entre en trance ideológico y se ponga en pie de guerra ante la inminente "expoliación" que la "anti-patria" se apresta a perpetrar, ni bien conquiste el despacho principal de Casa Rosada.

Un giro.

El sorpresivo resultado de la primera vuelta obligó al gobierno a reformular la estrategia, ante la posible derrota de Daniel Scioli en el balotaje. Al fin de cuentas, es el candidato que le garantiza a la presidenta una sola cosa, pero que es nada menos que cuidarle la retirada de los procesos judiciales que podrían condenarla a un viacrucis por los tribunales que tramitan expedientes sobre casos de corrupción.

Por eso los expertos que trabajan para el gobierno de Cristina aplicaron, por primera vez, una estrategia apuntada a cortar el avance de Mauricio Macri hacia el triunfo.

Así las cosas, resulta imposible tener certeza sobre lo que dirán las urnas argentinas el domingo. En ambos bandos, el triunfalismo es, o bien una pose impostada y mentirosa con fines propagandísticos, o bien un rasgo de estupidez política.

La particularidad del comicio es que los probables resultados van, desde una victoria amplísima de Macri, hasta un triunfo ajustadísimo de Scioli.

¿Por qué, siendo posible que logre un triunfo abrumador, también es posible que Macri pierda? ¿Se pueden equivocar todas las encuestas que dan una ventaja promedio de ocho puntos al candidato de Cambiemos? Si, es posible. ¿Por qué? Porque el kirchnerismo usó un arma imperceptible que tiene efecto retardado: instalar mediante un goteo constante que "el cambio es el ajuste".

Las encuestas posteriores al debate pueden haber recogido, efectivamente, una ventaja de Macri. Pero el efecto de ese tipo de armas dialécticas no es inmediato. Mucha gente puede estar harta del kirchnerismo y de la "egocracia" de Cristina, y puede expresar al encuestador ese hartazgo, sin estar dispuesta a ver caer su capacidad de consumo o a contraer el temor de perder el trabajo. En esa gente, el impacto del goteo de "el cambio es el ajuste", tendrá efecto recién cuando esté a solas en el cuarto oscuro.

Esto no implica sostener que Scioli va a ganar. Implica afirma que el oficialismo tuvo una estrategia ofensiva para la que la oposición no supo desplegar una estrategia defensiva. Y el resultado de esa batalla que se está librando en la cabeza, la conciencia y el estómago de los argentinos, no se verá antes del escrutinio.

Hubo una banalización del efecto miedo impulsado por el oficialismo, que descuidó la letalidad del mensaje "el cambio es el ajuste".

La oposición no detectó el paso imperceptible de la campaña apuntada exclusivamente a dejar una bomba política lista para estallar, a la campaña apuntada a impedir que Macri gane.

A su vez, el kirchnerismo, embriagado por su propio elixir, subestimó la dimensión del hartazgo producido por la "egocracia" de Cristina, por el discurso agresivo del aparato mediático oficialista y por las liturgias de adoración a la presidenta. El domingo, en Argentina, se baten a duelo el hartazgo y el miedo al ajuste. Y sólo las urnas dirán quien gana.

Scioli hizo recorrida en plena veda.

El candidato a Presidente por el Frente Para la Victoria, Daniel Scioli, realizó ayer de mañana una recorrida por Esteban Echeverría junto con el intendente electo de ese municipio, Fernando Gray. Lo hizo cuando ya habían pasado un par de horas desde el inicio de la veda electoral previa al balotaje. El propio intendente Gray, quien comenzará su tercer mandato en Esteban Echeverría el próximo 10 de diciembre, publicó imágenes de la recorrida junto con el gobernador. Desde su cuenta de Twitter, expresó que se trató de una "visita informal". La visita duró varios minutos y fue presenciada por una gran cantidad de vecinos, muchos de ellos con las clásicas remeras naranja de la campaña. De fondo podía escucharse algunas de las canciones que acompañaron a Scioli en los últimos meses.

ENCUESTAS SON SIMILARES.

1 - La mayor cantidad de votos.

Las consultoras Wonder y Elypsis asignan al candidato Mauricio Macri la mayor cantidad de votos, un 58%, aunque mantiene la tendencia en la distancia con Daniel Scioli, a quien dan con 42%.

2 - La mayor distancia entre candidatos.

Las consultoras González & Valladares y Polldata coinciden en la mayor distancia entre los candidatos: dan a Macri con 56,1% y 56%, respectivamente; y a Scioli con 43,6% y 44%.

3 - El valor más bajo para el oficialista.

La empresa Ipsos es la que ubica al candidato del kirchnerismo, Daniel Scioli, con la menor cantidad de votos, un 39,9%, aunque mantiene la tendencia en la distancia con Macri, 51,2%.

4 - La distancia más corta en sondeos.

La consultora C. Fara & Asociados ubica a Mauricio Macir en un marge de 53 a 55% de la intención de voto, contra una variación de 45 a 47 % para el candidato oficialista Daniel Scioli.

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