LA TENSIÓN AL MÁXIMO

Lula, un ministro en suspenso

Dilma lo nombró y 40 minutos después un juez federal lo suspendió y quedó sin poderes.

El juez que dejó el cargo adujo que podría bloquear a la Justicia. Foto: AFP.

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BRASILIA, SAN PABLOAFP, ANSA, EFE, O GLOBO/GDA 18 mar 2016

Muy temprano en el Salón Noble del Palacio do Planalto, en Brasilia, comenzó la ceremonia en la que la presidenta Dilma Rousseff investiría a su padrino político, Luiz Inácio Lula da Silva, como jefe de la Casa Civil. En la fila de autoridades fue notoria la ausencia del vicepresidente Michel Temer, líder del PMDB, hasta ahora aliado del PT pero que en breve podría abandonar la coalición de gobierno.

"Quería saludar con mucha alegría a nuestro querido expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, ministro jefe de la Casa Civil", dijo Rousseff. Minutos antes, firmó junto con Lula el acta de asunción en el cargo, se abrazó con su mentor y elevó su brazo ante una multitud de funcionarios y legisladores.

Cuando la mandataria se aprestaba a hablar, alguien gritó "vergüenza" desde la tribuna, lo que enardeció a los funcionarios presentes, que iniciaron a viva voz cantos a favor del oficialismo. "¡No habrá golpe!", respondieron, en lo que ya es la muletilla defensiva de la izquierda brasileña.

Los ánimos estaban bastante caldeados en las filas oficialistas, sobre todo luego de las palabras de la propia presidenta. Dilma fue particularmen- te dura con el juez federal Sergio Moro, que dirige la causa Petrobras, a quien fustigó por revelar las escuchas telefónicas.

Según Rousseff, la divulgación de esas grabaciones tiene como objetivo "convulsionar a la sociedad brasileña con métodos oscuros y criticables, viola los principios y garantías constitucionales, los derechos de los ciudadanos y abre precedentes gravísimos. Los golpes comienzan así", afirmó.

Mientras los murmullos de desaprobación crecían en el interior del recinto, en las afueras de Planalto se congregaban cientos de partidarios del Gobierno y otros grupos que exigían la destitución de Rousseff y que Lula sea juzgado. Ello tuvo resultados previsibles, ya que las fuerzas policiales debieron intervenir para dispersar varios choques entre integrantes de ambos mandos.

Las protestas se generalizaron en San Pablo y en al menos otras 10 ciudades.

Suspendido.

Lula no llegó a gozar de su flamante cargo de jefe de la Casa Civil más de 40 minutos.

Ese fue el lapso que le tomó al juez Itagiba Catta Preta Neto, del Tribunal Federal de Brasilia interponer una medida cautelar que dejó en suspenso el nombramiento.

En su decisión, el magistrado sugirió que Rousseff podría haber cometido un delito y argumentó que si Lula asume el cargo de ministro, tendrá poder para realizar una "intervención indebida y odiosa" en la Policía, la Fiscalía y el poder judicial.

La acción del juez respondió a una demanda presentada por los partidos de la oposición, que fundamentaron su petición en las causas abiertas por la Justicia contra Lula, quien está investigado en diversos procesos y ha sido acusado formalmente de delitos de enriquecimiento ilícito, blanqueo de dinero y falsificación de documentos. En su sentencia, el juez también señala que Rousseff podría haber incurrido en un delito de "responsabilidad" al nombrar a Lula, puesto que la ley veta al presidente de la República cometer actos contra "la probidad" de la administración pública.

Ya sobre media tarde, el gobierno federal presentó un recurso de apelación contra la decisión del juez de Brasilia.

"No hubo desvío" de poder ni un intento de obstruir a la justicia" en el nombramiento de Lula, indicó la Abogacía General de la Unión (AGU), que representa y defiende al Estado, en un comunicado, contrariamente a lo que sostenía el juez que emitió el fallo preliminar.

El gobierno también presentó una demanda contra el juez de Curitiba que difundió los 30 audios que despertaron la ira popular en las últimas horas y que dejan en evidencia la fuerte preocupación en Planalto.

Internada.

La esposa de Lula, Marisa Leticia, debió ser internada en el hospital Libanés de San Pablo con un diagnóstico de posible gripe A. Por esta razón al expresidente se le dificultaba moverse de la ciudad y, según expresó la propia presidenta Dilma Rousseff, esa fue la razón por la que lo llamó para avisarle que le enviaría el acta de asunción a la jefatura de la Casa Civil por si no podía presentarse a la ceremonia de ayer en Brasilia. Finalmente el exmandatario pudo estar en Planalto, pero según manejaba O Globo su esposa continuaba internada.

REPERCUSIONES.

Decano del Supremo arremetió contra Lula.

El decano del Tribunal Supremo de Brasil, Celso de Mello, repudió ayer la "grave ofensa" que profirió el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva contra el poder judicial en una conversación telefónica grabada por la Policía por orden de un magistrado. El polémico audio, de una conversación entre Lula y la presidenta Dilma Rousseff, fue divulgado por el juez federal Sergio Moro, responsable de las investigaciones del caso de corrupción que tiene en su centro a la petrolera Petrobras.

"Nosotros tenemos una Suprema Corte totalmente acobardada, un Superior Tribunal de Justicia totalmente acobardado, un presidente de la Cámara de Diputados jodido, un presidente del Senado jodido y no sé cuántos parlamentarios amenazados", le dice Lula a Rousseff en el audio divulgado por el juez Moro.

El decano del Supremo dijo que esas palabras son una "grosera e injusta calificación" que "ofendió gravemente la dignidad del poder judiciario". "Es un insulto al poder judiciario inaceptable. Manifiesto mi más absoluta repulsa", dijo Celso de Mello ante sus colegas del Supremo, en una reunión plenaria abierta y difundida por televisión. De Mello dijo que la manifestación de Lula es "torpe e indigna, típica de mentes arrogantes y autoritarias", de personas que tienen "recelo" de la "actuación firme de jueces libres e independientes".

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