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López gritó, tuvo ataque de nervios e intentó golpearse

El exjerarca kirchnerista encontrado con US$ 9 millones se negó a declarar.

El exsecretario de Obras Públicas argentino José López, detenido el martes cuando intentaba ingresar millonarias sumas de dinero a un convento, se negó ayer a declarar ante la Justicia en una causa que lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito.

Llegó a la sede judicial fuertemente custodiado por los grupos especiales, motos y patrulleros de apoyo. Antes de comparecer ante el juez, el detenido exjerarca del kirchnerismo permaneció en un calabozo donde tuvo un brote nervioso, gritó e intentó golpearse la cabeza. Se supo también que en la noche del jueves llegó a pedirle cocaína a los guardias que lo custodiaban en la cárcel.

El encuentro con el juez tuvo lugar después de que el acusado mantuviera en ese lugar una "prolongada entrevista" con su abogada Fernanda Herrera.

Sobre las 10 de la mañana, llegó al despacho del juez. "Ya estaba compensado", contó Rafecas a medios de prensa. En ese momento, López "manifestó su voluntad de negarse a declarar por el momento" ante el juez federal Daniel Rafecas que lo acusa de haber incrementado "de manera apreciable" su patrimonio "ilícita e injustificadamente" mientras ejercía la función pública, según el Centro de Información Judicial (CIJ).

Ayer, al salir de tribunales, Herrera dijo que López "no está loco". "Está estresado, con un grado de ansiedad muy alto y sobre todo aislado, sufriendo la falta de sus familiares". En declaraciones a la prensa, Herrera dijo que le preguntó a su cliente si "consumía drogas o si estaba sufriendo una abstinencia", pero él "no respondió nada".

El miércoles, su abogada había asegurado que su defendido estaba mal: había entrado en estado de pánico, "sentía voces y deliraba". Ese argumento le permitió a López ganar tiempo y evitar tener que declarar ante la fiscal de Luján, Alejandra Rodríguez, que imputó al exfuncionario kirchnerista de tenencia ilegítima de arma de fuego y presunto lavado de dinero.

Pero una serie de análisis clínicos y psiquiátricos que le practicó un equipo de médicos del hospital de General Rodríguez determinó que López no tenía ningún problema psicológico que le impidiera razonar y prestar declaración.

El magistrado también estableció que trasladen a López a la cárcel federal de la localidad bonaerense de Ezeiza para permanecer detenido por esta causa que arrancó hace ya ocho años.

Investigado.

La Justicia considera que el patrimonio de López, secretario de Obras Públicas durante los Gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández (2007-2015), "no encuentra sustento con los ingresos registrados en dicho lapso" y que se verifican con los 8,98 millones de dólares y "relojes de alta gama" que le secuestraron al antiguo funcionario el pasado martes.

El exsecretario fue detenido después de que en la madrugada del martes la Policía lo capturara cuando arrojaba los bolsos con el dinero en un monasterio de la localidad bonaerense de General Rodríguez.

El ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo, calificó el martes como "una obscenidad" la cantidad de dinero incautada y dijo que encontraron 160 bultos o paquetes de billetes en "dólares, euros, yenes y moneda de Qatar", así como seis relojes de lujo y un arma larga calibre 22.

Por ello, la Justicia provincial lo acusa de presunto lavado de dinero y de portar un arma sin un permiso vigente.

Ya detenido López por los sucesos en el monasterio, Rafecas dispuso el martes también su arresto a los efectos de ser indagado en el marco del expediente del que está a cargo y que se halla en pleno trámite.

"En términos sistémicos es complicado que el Estado argentino no pueda darse cuenta de que una persona está acopiando plata y se da cuenta ocho años después cuando la está tirando en un monasterio", dijo ayer Federico Delgado, el fiscal del caso, en declaraciones a radio Vorterix.

Alterado: antes de declarar ante el juez, José López se mostraba muy nervioso. Foto: EFE
Alterado: antes de declarar ante el juez, José López se mostraba muy nervioso. Foto: EFE

¿Y Cristina?

En Argentina ya hablan del conocimiento que tenía Cristina Fernández sobre este tipo de maniobras.

Juan Chediack, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) se refirió a la situación del sector y dio detalles sobre las irregularidades durante la gestión del exfuncionario José López.

"Por supuesto que (Cristina Kirchner) sabía que había coimas en Vialidad. Nosotros lo hemos dicho. La Cámara siempre estuvo en contra de esto. Hay causas abiertas desde el 2008 que nunca avanzaron y avanzan ahora. Lo había denunciado (la diputada) Elisa Carrió", señaló.

"Nosotros dijimos que había privilegiados", remarcó Chediak, al referirse a empresas beneficiadas durante la era K.

Duplaá, la otra artista frustrada con el caso.

"Te sentís defraudado, expuesto también... En mi caso particular, yo puse el cuerpo para defender un proyecto en el que creo y por el que apuesto, a pesar de estas personas que manchan el buen nombre de otras tantas y de un proyecto en general", apuntó la actriz Nancy Duplaá, que siguió en la misma línea que su esposo, Pablo Echarri. "Estoy tremendamente amargada. Nos amargó la situación a mí, a mi familia, a todos los que creemos en el proyecto", señaló.

La familia del denunciante teme represalias kirchneristas.

Habían pasado más de 24 horas desde que Jesús Ojeda avisó a la policía que había un hombre arrojando bolsos de dinero al convento de General Rodríguez. La presencia policial y mediática disminuyó casi a la mitad y el barrio comenzaba a ser el mismo de antes, con sus calles silenciosas y poco transitadas. Pero esa tranquilidad es algo que la familia del denunciante no encontrará en un tiempo.

Así lo indicó Yamila, la hija menor del repartidor de pollos, que ayer admitió estar "un poco preocupada" por las posibles represalias que pueda haber contra su familia una vez que el escándalo termine por desviar todas las miradas hacia otro lado.

"No sabemos cómo puede seguir esto. Mi mamá —la esposa del denunciante— está muy preocupada porque esto es política y sabemos lo que es la política. Una por ahí dice no pasa nada, pero después pasa...", sostuvo.

Desde la madrugada de anteayer la familia está prácticamente aislada: la policía bonaerense bloqueó todas las calles aledañas al monasterio de monjas orantes y penitentes Nuestra Señora de Fátima y la vivienda quedó dentro de ese cerco. Al salir de su casa, la familia denunciante debía pasar debajo de las fajas de seguridad para ir, aunque sea, al almacén.

Haber quedado en medio de un escándalo político de semejante magnitud todavía tiene a la familia Ojeda desorientada. "Todavía no caigo. Acá pasan cosas, pero nunca pensamos que se iba a armar este lío, confesó Yamila. "Al monasterio vienen autos de alta gama", dijo.

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