Los partidos nuevos se hacen fuertes y los grandes ya piensan en alianzas

Llega la hora de los pactos tras los comicios en España

Los partidos políticos en España empiezan a gestar pactos que les permitan gobernar en municipios y regiones tras las elecciones locales celebradas el domingo pasado, en las que los electores enviaron un mensaje a favor de un mayor reparto del poder.

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Mariano Rajoy prefirió mostrarse conforme con haber sido el PP la fuerza más votada.

Pese a que el Partido Popular (PP) —de centroderecha y en el Gobierno— mantuvo su fuerte presencia en el país y fue la formación más votada en las elecciones municipales, perdió la mayoría absoluta en grandes ciudades, localidades y también en algunas regiones.

Considerados una prueba para las elecciones generales previstas para finales de año, los comicios del domingo crearon una gran expectativa por la llegada de nuevos partidos y movimientos ciudadanos y de protesta, que en algunos casos irrumpieron con fuerza en la arena política.

Podemos —de izquierda— y Ciudadanos —liberal centrista— se han convertido, a la vista de los resultados de las elecciones, en potenciales aliados del partido socialista (PSOE) —la mayor formación de la oposición— y del PP, respectivamente, para gobernar en administraciones locales.

El presidente del Gobierno español y líder del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, declaró que su partido fue el más votado el domingo —seguido por solo un punto porcentual de diferencia por el PSOE—, pero admitió que también ha sufrido "notables pérdidas".

En una conferencia de prensa tras una reunión del Comité Ejecutivo Nacional del PP (centroderecha) para analizar los resultados de las elecciones, Rajoy insistió en que "somos la primera fuerza en votos", a la vez que reconoció que su partido no pudo alcanzar las mayorías que obtuvo en las elecciones de 2011.

A la pregunta sobre si el PP ha empezado a hablar de pactos, Rajoy respondió que su partido ofrecerá pactos "transparentes y estables" donde no tenga mayoría, y opinó que tiene "poco sentido" iniciar las negociaciones con exigencias previas. En cuanto a los resultados, admitió que los candidatos de su partido deben ser "más próximos, más cercanos y comunicar más con los españoles", a la vez que asumió que los casos de corrupción que han afectado a personas del PP han influido también en el resultado de las elecciones, al igual que la crisis económica.

El presidente del Gobierno afirmó que mantiene su propósito de buscar la reelección en los comicios generales de finales de año, para lo que sigue teniendo el apoyo de su partido, y señaló que no prevé cambios en el PP ni en el Gobierno.

Izquierdas.

La dirección de Podemos, partido fundado hace poco más de un año, asumió también que las elecciones del domingo abren un escenario para la negociación con otros partidos, pero avisó que los ciudadanos no han votado por un pacto, sino un "cambio".

Con esa premisa, Podemos mantiene "la mano tendida a todo el mundo", según dijo a los medios el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, quien también advirtió al PSOE de que si quiere dialogar tendrá que dar "un giro de 180 grados", acabar con las políticas de recortes y asumir un compromiso de "tolerancia cero" con la corrupción. El PSOE podría encabezar el gobierno de varias regiones, como Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Extremadura, Asturias o Aragón, aunque para ello dependen de que cuenten con el respaldo de la formación Podemos. En ese contexto, el secretario de Organización del PSOE, César Luena, pidió el lunes a los "barones" territoriales que actúen con "lealtad" a la hora de entablar pactos de gobierno con Podemos, al asegurar que esos acuerdos deben estar en consonancia con "el proyecto único" del partido.

De momento, la candidata a la Alcaldía de Madrid por el movimiento Ahora Madrid —apoyado por Podemos—, la exjueza Manuela Carmena, se mostró convencida de que será la futura alcaldesa de la ciudad tras mantener una conversación con su rival del PSOE, Antonio Miguel Carmona.

Y es que Carmena se quedó en un segundo lugar al obtener 20 concejales, frente a los 21 que consiguió la candidata del PP, Esperanza Aguirre, mientras que Carmona tiene nueve.

Algo similar ocurre en el Ayuntamiento y la región de Valencia, en los que el PP ha perdido su mayoría absoluta.

En tanto, los dos partidos que integran Convergencia y Unión (CiU por sus siglas en catalán) se reunieron el lunes por separado de mañana y en conjunto por la tarde. En las primeras reuniones evitaron completamente el debate sobre si hay que convocar o no a unas elecciones de alto riesgo a las que el propio Mas está intentando dar el carácter de plebiscito sobre la independencia. "Hoy no hemos hecho este debate ni lo haremos en este momento", aseguró el secretario general de la federación, Ramón Espadaler. Posteriormente, al entrar a la reunión de la ejecutiva de CiU, el presidente catalán, Artur Mas, reabrió el debate. Al ser preguntado por si convocará las elecciones respondió: "Ya lo hablaremos". Solo fue dentro de esta segunda reunión cuando Mas anunció que no tiene intención de revisar el calendario.

En todos los encuentros se analizaron las grandes cifras de Cataluña, que CiU ganó con 667.683 votos frente a los 529.350 de la segunda fuerza, el PSC. Ambos partidos han sufrido importantes pérdidas que, en el caso de los nacionalistas se concentran en el área metropolitana de Barcelona, en favor de Esquerra Republicana e incluso de Ciudadanos.

Indignados gallegos de "la marea" dan la pelea.


La Marea atlántica, plataforma ciudadana creada en Galicia, irrumpió con fuerza en las elecciones municipales de este domingo, sumándose a los éxitos de los "indignados" en Madrid, Barcelona y Valencia. La Marea —apoyada por Podemos— consiguió en total el 23% de los votos en Galicia en los comicios. La Marea podría arrebatar las alcaldías en las principales ciudades gallegas, Santiago de Compostela, La Coruña y Ferrol, al Partido Popular (PP, centro-derecha).

Para conquistar las alcaldías, la Marea debería formar alianzas con otras fuerzas de izquierdas. ANSA

SABER MÁS

Esperanza Aguirre dijo que no renunciará al liderazgo del PP


Esperanza Aguirre, presidenta del PP de Madrid y candidata a la Alcaldía, no dimitirá de su máximo cargo orgánico en el partido tras el fracaso electoral del pasado domingo. Fuentes próximas a Aguirre han confirmado que la líder popular madrileña solo dimitirá como presidenta regional de la formación en "el caso de ser nombrada alcaldesa".

Ni siquiera, según las mismas fuentes, lo haría si el presidente nacional, Mariano Rajoy, se lo pidiera. "Ese era el pacto", indican en referencia al acuerdo alcanzado a principios de marzo con la cúpula de la formación, cuando se pactó que Aguirre dejaría la presidencia solo en caso de ser regidora.

Aguirre ganó las elecciones municipales del pasado domingo. Consiguió 21 concejales en la cita con las urnas. Un número insuficiente para mantener el Gobierno local, según las cuentas que hace el propio PP; ya que su principal oponente, Manuela Carmena, cabeza de lista de Ahora Madrid, logró 20 ediles y le basta el apoyo de los nueve representantes del PSOE para hacerse con el bastón de mando del Consistorio.

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