La hora de la verdad

Llega el decisivo "supermartes"

Esta instancia de las primarias abarca a 14 estados y pondrá en el tapete a los candidatos que competirán por cada partido a la presidencia de EE.UU.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Clinton sigue sin ganar la adhesión de los jóvenes. Foto. Reuters.

El peculiar calendario electoral estdounidense, que comienza a cuentagotas, casi con suspenso, en pequeños Estados donde se desatan campañas de dimensión nacional. Pero encuentra en el llamado "supermartes" la primera fecha en que se asignan una cantidad significativa de delegados a la convención de cada partido. Hasta este momento la campaña ha servido para posicionar candidatos, descartar otros y ver en la cancha quienes son realmente los favoritos.

Será este martes la primera vez que las urnas marcarán con nitidez hacia dónde van demócratas y republicanos y cuál será su chance en la elección nacional de noviembre.

El martes 1 de marzo los republicanos votarán en 14 Estados y los demócratas en 11, por lo que será el día en que estarán en juego más delegados en todo el proceso. Como suele ocurrir, cada partido en cada estado tiene sus propias reglas de juego, en algunos hay elecciones abiertas y en otros cerradas, en algunos se realizan asambleas partidarias (los célebres caucus) con voto secreto mientras en otros se agrupan los votantes de cada candidato para contar los apoyos. En unos Estados el ganador se lleva todos los delegados sin importar el porcentaje de votos, en otros se reparten proporcionalmente e incluso hay algunos en que existen complejas combinaciones intermedias. Lo importante, al final del día, será saber como queda cada postulante a la nominación presidencial en la cuenta de delegados.

Cabeza a cabeza.

La campaña demócrata comenzó con Hillary Clinton como clara favorita, con una ventaja de más de 30 puntos frente a Bernie Sanders.

En los últimos dos meses, sin embargo, se desató una fuerte oleada a favor de Sanders que logró un empate técnico con Clinton en Iowa y una clara victoria en New Hampshire. Clinton se recuperó con la victoria en Nevada y es la favorita para la votación de este fin de semana en Carolina del Sur y la mayoría de los Estados que van a las urnas el "supermartes".

La arremetida de Sanders hizo que muchos analistas recordaran la campaña de 2008 en que Clinton sufrió una situación similar y pasó de segura ganadora a perdedora frente al irrefrenable ascenso de Obama. Las encuestas marcan que Clinton tiene severos problemas para captar el voto de los jóvenes y de quienes consideran que la honestidad es un atributo central. En esos segmentos Sanders gana con más del 80% de los votos.

Es un fenómeno complejo de explicar como un senador de un estado desconocido (Vermont) con nulo reconocimiento a nivel nacional y que incluso ni siquiera era demócrata hasta hace muy poco (siempre fue electo senador como candidato independiente) logró un crecimiento tan significativo. Seguramente la principal razón es su radicalismo ideológico, novedoso para los Estados Unidos, y la demagogia rampante de muchas de sus propuestas. No es forzoso trazar similitudes entre Sanders y Trump, son ejemplos prototípicos de como existen extremismos y demagogia de izquierda y de derecha. Las promesas de Sanders de salud y educación terciaria gratis para todos financiada con impuestos a Wall Street son atractivas para buena parte de la población enojada con el sistema político, pero a otra parte sencillamente no le cierran los números y les resultan ridículas.

Existen razones fundadas para pensar que Clinton esta vez sorteará el desafío y será la nominada por los demócratas. Un factor decisivo, pese a las debilidades apuntadas, es que mantiene una amplia ventaja sobre Sanders entre los votantes afrodescendientes y latinos.

Esos electores son abrumadoramente más propensos a votar a los demócratas y son la carta de triunfo de Clinton en muchos Estados por lo que parece que logró resistir el empuje en favor de Sanders, hoy liderara la cuenta de delegados y espera dar un paso decisivo este "supermartes".

Reñido.

En tiendas republicanas, pese a todos los pronósticos, el favorito sigue siendo Donald Trump. La carrera está reducida a 5 candidatos y solo 3 con posibilidades, los senadores Marco Rubio, Ted Cruz y el propio Trump. Hasta el momento las encuestas dan como favorito en casi todos los Estados que votan este martes al empresario inmobiliario y su única amenaza real sería que Marco Rubio lograra agrupar tras de sí a todos los republicanos que no quieren a Trump por sus posicionamientos y porque es un candidato que conduciría a los republicanos a una derrota casi segura en lo nacional.

Al día de hoy Trump lidera la cuenta de delegados con 82, seguido de Cruz con 17 y Rubio con 16. Cruz ha quedado rezagado al salir tercero en los últimos 2 Estados en que hubo elecciones y para muchos es un extremista no muy lejano a Trump.

Rubio, más presidencial y moderado, sensiblemente más joven que Clinton, de descendencia latina y buen orador se parece más al candidato que necesitan los republicanos, pero hasta ahora no ha ganado ninguna votación.

También juega en favor de Trump que a medida que se fueron bajando candidatos los votos no se sumaron en su contra sino que se repartieron y él también creció. Incluso el excandidato y gobernador de New Jersey Chris Christie adhirió hace unos días a su candidatura. En el último debate realizado el juevespasado Trump tuvo una floja actuación frente a las preguntas de Rubio sobre sus planes específicos en torno a algunos temas claves, resta por saber si eso tendrá algún impacto pero hasta el momento ningún error lo frenó, por el contrario, parecen haberlo fortalecido.

Así las cosas Donald Trump es el favorito rumbo al "supermartes" y solo una fuerte y a esta altura sorpresiva performance de Rubio podría poner en duda su candidatura.

Buffet dio un tirón de orejas a los candidatos.

El magnate Warren Buffett lamentó ayer el "empecinamiento negativo" de los precandidatos a la presidencia de Estados Unidos en torno al panorama sobre la economía del país, y dijo que los aspirantes a la Casa Blanca confunden a los votantes haciéndoles creer que sus hijos tendrán un peor futuro. "Esa visión es equivocada por completo: los bebés que están naciendo hoy en Estados Unidos son la generación más afortunada de la historia", agregó.

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