BATALLA ELECTORAL EN EE.UU.

Líderes extranjeros no son prioridad

Trump explica como serían sus primeros 100 días de gobierno; diseñaría el muro con México.

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Donald Trump firma fotos durante una encuentro que sostuvo con ciudadanos en la ciudad de Eugene, Oregon. Foto: Reuters.

Donal Trump tiene despejado el camino para convertirse en el candidato presidencial por el Partido Republicano, después que el senador Ted Cruz y el gobernador John Kasich abandonaron la competencia tras la dura derrota que sufrieron en Indiana, pero es consciente que muchos en su propia fuerza política —y también otros sectores de la población— están asustados y ansiosos ante la eventualidad de tenerlo en la Casa Blanca. Él no está seguro cómo una nación profundamente dividida se ajustaría a sus primeros cien días de gobierno.

El día que asuma, iría a uno dos "hermosos bailes de gala", pero se centraría principalmente en derogar los decretos en materia de inmigración que firmó Obama y llamaría a ejecutivos de las corporaciones para amenazarlos con medidas punitivas si se llevan los empleos fuera de Estados Unidos.

Pero, él no tiene dudas de lo que quiere hacer en los meses iniciales si es elegido Presidente. En una serie de entrevistas recientes con The New York Times, esbozó sus planes que incluyen enfrentamientos con líderes empresariales sobre la necesidad de mantener los empleos en Estados Unidos, entrevistas con posibles candidatos a la Suprema Corte de Justicia para ocupar el lugar que quedó vacante a raíz del fallecimiento de Antonin Scalia, la apertura del diálogo con prominentes dirigentes y legisladores republicanos, el diseño del muro en la frontera con México, la prohibición para la inmigración de musulmanes, la auditoría de la Reserva Federal y acciones destinadas a derogar la reforma del sistema de salud que aplica el gobierno del presidente Barack Obama.

"Sé que mucha gente no está segura cómo sería el presidente Trump", dijo. "Pero todo estará bien. No me postulo a presidente para generar inestabilidad en este país".

The New York Times entrevistó a Trump tres veces en los últimos dos meses. La última fue hace ocho días. Más allá de su visión radical de cómo reconstruir a Estados Unidos y de las encuestas que lo muestran rezagado en la intención de voto en relación con la que seguramente será su rival del Partido Demócrata, Hillary Rodham Clinton, el 20 de enero puede encontrar al político más subestimado asumiendo la presidencia de Estados Unidos.

Rapidez.

Si bien reconoce cierta sorpresa por el éxito que ha tenido, Trump parece cada vez más una persona que sabe dónde estará dentro de ocho meses y el poder que tendrá.

"Como presidente, trabajaré desde el primer día con mi vicepresidente y asesores para dejar en claro que Estados Unidos tendrá cambios sustanciales para mejorar", Trump dijo en una entrevista telefónica hace ocho días. "No podemos darnos el lujo de perder tiempo. Quiero un vicepresidente que me ayude a tener con rapidez el mayor impacto en el Parlamento y el mensaje será claro al país y al exterior de que el gobierno estadounidense usará su poder de manera diferente".

Pero, también reconoció que podría enfrentar protestas significativas e incesantes, hasta con miles de manifestantes congregados en el National Mall cuando él preste juramente como presidente.

Trump dijo que intentará unir a los republicanos, así como demócratas e independientes desafectos en los próximos meses antes de las elecciones del 8 de noviembre y después demostrar desde la presidencia que su principal interés es pelear por sus necesidades.

"Sé que no todos gustarán de lo que hago, pero no me postulo para ser el presidente favorito de todos", indicó Trump. "En este país las cosas están muy mal. La gente y los negocios están mal. Me postulo para actuar con celeridad impulsando grandes cambios".

En el primer día de su mandato, se reuniría con los jerarcas del Departamento de Seguridad Territorial, generales y otros —no mencionó a diplomáticos— para dar los pasos que permitan sellar la frontera con México y desplegar más agentes de seguridad a lo largo de la misma. También llamaría a los jerarcas máximos de empresas como Pfizer, Carrier Corp., Ford y Nabisco para advertirles que sus productos tendrán aranceles del 35% porque están trasladando empleos fuera del país.

Sostuvo que después de asumir, "las conversaciones con México sobre el muro comenzarían bastante rápido y también me reuniría con jefes ejecutivos en la Oficina Oval, que será un lugar asombroso para negociar. Suscitará respeto inmediato de la otra parte y la comprensión inmediata de las prioridades del país".

Respecto de qué lider extranjero llamaría en primer lugar si asume la presidencia, respondió: "No será necesariamente una prioridad".

"Debemos asumir una posición más firme con otros países", señaló Trump. "Ahora somos como los policías del mundo. Por tanto, no los llamaría de entrada para no enredarnos más".

Los republicanos intentan superar las diferencias con el candidato.

El presidente de la Cámara de Representantes de EE.UU., el republicano Paul Ryan, invitó a Donald Trump, a reunirse con la elite de los legisladores republicanos en el Congreso, con el fin de unir a sus correligionarios.

La propuesta de Ryan consiste en una primera reunión privada con Trump y con el presidente del Comité Nacional del partido, Reince Priebus, el próximo jueves, según un comunicado emitido por la oficina del presidente de la Cámara de Representantes.

Después, Ryan y Trump se reunirán el mismo día con los líderes del partido republicano ya que ambos están de acuerdo en la necesidad de "unificar el partido", añade la nota.

El objetivo de las dos reuniones es "comenzar una discusión sobre los principios republicanos y las ideas que pueden ganar el apoyo de los estadounidenses en noviembre", agrega.

Este anuncio llega después de que Priebus anunció que mediará entre Trump y Ryan, quien en una entrevista con el periodista Jake Tapper, de la cadena CNN, aseguró no estar preparado aún para apoyar a quien será el candidato presidencial republicano. Tras reconocer el gran logro que ha tenido Trump, Ryan sostuvo que el candidato debe aspirar a ser como Abraham Lincoln y Ronald Reagan, que convocaron a la gran mayoría de los estadounidenses. "Creo que los conservadores quieren saber si él comparte nuestros valores y principios", indicó. "Hay una gran cantidad de preguntas sobre las que los conservadores van a querer respuestas". (Fuente: EFE)

LA FUERZA COMO ÚLTIMO RECURSO.

Paz mundial y destruir terrorismo.

En un discurso que hizo hace dos semanas en Washington DC, Donald Trump criticó al presidente Barack Obama y a la ex secretaria de Estado, Hillary Clinton —su probable rival en las elecciones presidenciales— por lo que describió como una serie de errores que han desilusionado a los aliados y envalentonado a los rivales de Estados Unidos.

Prometió reforzar la estructura militar, la rápida destrucción del grupo terrorista Estado Islámico (EI) y el rechazo a acuerdos comerciales que considera atan las manos de Estados Unidos. Recordó que se opuso a la Guerra de Irak.

"Estados Unidos volverá a ser fuerte y grande y a ser un país amigo", afirmó. "Finalmente, vamos a tener una política exterior coherente, sobre la base de los intereses estadounidenses y los intereses compartidos con nuestros aliados".

"El mundo debe saber que no vamos a buscar enemigos, sino que siempre nos alegra cuando los antiguos enemigos se convierten en amigos y cuando los viejos amigos se convierten en aliados", dijo. "Eso es lo que queremos: traer paz al mundo".

Al prometer erradicar al EI, puntualizó que la campaña contra el extremismo —o como él lo llamó, "Islam radical"— es una lucha filosófica y militar. Más allá de ese enunciado no dio detalles de cómo planea destruir al grupo terrorista y se limitó a comprometerse a que "desaparecerá con rapidez".

"Nuestros amigos y enemigos deben saber que si trazamos una línea en la arena, la vamos a defender. Créanme que así será", enfatizó Trump.

Fustigó la intervención del gobierno de Obama en Libia, conectando a Hillary Clinton a esa política, que sostuvo dejó un vacío de seguridad que fue llenado por el EI. Dejó en claro que usará la fuerza militar solo como último recurso.

Reiteró su deseo de mejorar las relaciones con Rusia y su presidente Vladimir V. Putin, una estrategia que hizo recordar el intento de Obama de tener un nuevo comienzo con Rusia después de la invasión de Georgia, en 2008. Pero, dijo que su habilidad para lograr acuerdos asegurará mayor posibilidad de éxito. "Veo posible mejores relaciones con Rusia, desde una posición de fuerza", indicó. "Algunos dicen que Rusia no será razonable. tengo intención de averiguarlo", prometió. (Fuente: The New York Times)

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