SE AGRAVA ENFRENTAMIENTO REGIONAL ESPAÑOL

Líder catalán descarta responder sí o no ante ultimátum de Rajoy

Puigdemont sería ambiguo sobre independencia; Gobierno intervendría

El presidente catalán Carles Puigdemont. Foto: Reuters
El presidente catalán Carles Puigdemont. Foto: Reuters

Este lunes vence el plazo dado al presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, para que declare o no la independencia de la región española. Pero según varios medios españoles, entre ellos los diarios El País y La Vanguardia, la respuesta al gobierno central de Mariano Rajoy será una nueva invitación al diálogo, sin alusión concreta a la cuestión de la independencia.

Puigdemont está obligado a ofrecer una respuesta “clara y sencilla” al requerimiento y solo una negativa a la independencia podría evitar la puesta en marcha de los mecanismos previstos en el artículo 155 de la Constitución. Esta disposición habilita al gobierno de Rajoy a intervenir áreas hasta el momento autónomas de Cataluña, como la sanidad, la educación o la policía regional.

El plazo para la respuesta vence este lunes a las 10:00 locales (5:00 de Uruguay). Rajoy había adelantado que una contestación ambigua, como la que concretaría Puigdemont, sería tomada por el gobierno central como un “sí” a la independencia. Entonces correría un segundo plazo hasta el jueves para poner en marcha las medidas intervencionistas.

La respuesta que finalmente dé Carles Puigdemont habrá sido el resultado de un intenso debate en su interior entre proclamar abiertamente la independencia y empujar así al Estado español a suspender la autonomía de Cataluña o retroceder y enojar a los secesionistas que lo han apoyado.

El diario La Vanguardia especula que el plan del líder catalán, con un llamado al diálogo, implica una estrategia paralela de movilización ciudadana. Con ello, quiere alimentar la imagen internacional de mano tendida mientras que desde el lado de Rajoy se apela a “las amenazas” de imponer medidas intervencionistas.

Desde la sede del gobierno español, se insiste en que la única respuesta que esperan de Puigdemont para abrir las puertas al diálogo es “no” claro a la independencia.

Públicamente, Puigdemont no quiso desvelar ningún detalle de su respuesta. Al participar ayer en un homenaje a Lluís Companys, presidente catalán que en 1934 proclamó una independencia que duró diez horas, aludió a su compromiso con los resultados del referendo de autodeterminación prohibido del 1 de octubre, que los independentistas dicen haber ganado con un 90% de votos afirmativos a la secesión y una participación del 43%.

“En un día como este, el gobierno y yo mismo queremos reiterar nuestro compromiso con la paz, el civismo, la serenidad, y también con la firmeza y la democracia como inspiradores de las decisiones que hemos de tomar”, declaró Puigdemont.

“Ignorar ese mandato democrático (derivado del referendo) no está sujeto a negociación”, abundó en declaraciones a la BBC la consejera regional de Enseñanza, Clara Ponsatí, matizando que si hay diálogo con Madrid sería sobre “tiempos, condiciones y procedimientos”, siempre de cara a una secesión.

“Está a tiempo de volver a la normalidad institucional”, replicó tajante el ministro español de Interior, Juan Ignacio Zoido, instando al líder catalán a “contestar que no se ha producido la independencia”.

Presionado.

Puigdemont está bajo una formidable presión, tanto política como económica, diplomática y judicial.
Del 2 al 11 de octubre, 540 empresas hicieron gestiones para sacar de Cataluña su domicilio social, entre ellas los dos mayores bancos de la región, el grupo editorial Planeta y Gas Natural.

A nivel internacional, los más altos dirigentes de la Unión Europea (UE) también se pronunciaron en contra de una secesión unilateral, así como países latinoamericanos, como México, Colombia, Chile.

Y a todo ello se añade la presión judicial. Actualmente la Justicia está investigando al gobierno catalán, incluido su presidente, por presuntos delitos como el de “desobediencia”, a raíz de la organización de la consulta del 1 de octubre.

Del lado del secesionismo, la presión que está recibiendo Puigdemont no es menor.

La CUP, un partido anticapitalista cuyo apoyo parlamentario es fundamental para la coalición de Puigdemont, dio por “imposible” el diálogo, y exigió al presidente que proclame ya la República con “un acto solemne”.

El pasado martes, Puigdemont creó desconcierto cuando en su discurso ante la Cámara regional declaró la independencia y la suspendió de inmediato. Su objetivo era abrir una ventana para el diálogo con Madrid o incluso a una mediación internacional.

Lejos de aceptar un diálogo con un mandatario al que acusa de estar “fuera de la legalidad”, Madrid dio plazo a Puigdemont hasta hoy.

Aún en tiempos globales, los nacionalismos siguen fuertes

A pesar de que los expertos llevan décadas pronosticando su desaparición, los nacionalismos demuestran cada día que pueden “adaptarse bien a los tiempos” y se establecen como la otra cara del fenómeno de la globalización, según el catedrático español Mariano Esteban.

Los nacionalismos son un fenómeno del siglo XIX y contribuyeron a dar legitimidad a los Estados que salen de las revoluciones liberales, donde hasta entonces regían los derechos dinásticos de las casas reales.

Hoy en día, “la globalización y el nacionalismo son las dos caras de un fenómeno que nos define como mundo contemporáneo”, defiende. “En la medida que se van difuminando las fronteras, los hábitos de consumo, las lenguas, etc., está claramente comprobado que a su vez hay un movimiento de reacción frente a esa globalización: la defensa de lo específico, lo particular”, explica el catedrático.

El experto inscribe el caso de Cataluña en esta disyuntiva. Según él, hasta ahora el impulso independentista había sido “minoritario” y hoy ha crecido, aunque sin llegar a ser la mayoría

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