Lilián Tintori

"Leopoldo está aislado, perdió 15 kilos y está muy debilitado"

La esposa del principal líder opositor preso en Caracas, Leopoldo López, teme por la vida del dirigente que pronto cumplirá un mes en huelga de hambre. Su estado de salud comienza a ser crítico, ha perdido más de 15 kilos en este período y se encuentra muy debilitado.

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"Con la huelga de hambre muestra su compromiso".

El gobierno, empero, no le ha permitido que lo revisara su médico personal ni ha atendido ninguno de los reclamos que López hace a través de esta modalidad no violenta de lucha. Tintori cuenta que desde hace un año y cuatro meses es seguida “a sol y a sombra” por los agentes del gobierno de Nicolás Maduro, y que teme por su integridad y la de su familia. También habló de sus conversaciones con Felipe González.

—Su esposo lleva más de 25 días en huelga de hambre, ¿en qué estado de salud se encuentra hoy Leopoldo López?

—Leopoldo está mucho más delgado, ha perdido ya 15 kilos. Está débil pues ya cumplió 26 días en huelga de hambre, y en esta etapa de la huelga el impacto al cuerpo es crítico, comienzan a degenerarse los músculos, lo que afecta al corazón, riñones e hígado. Y lo que más nos preocupa es que en estos 26 días no le han permitido que su médico de confianza evalúe su verdadero estado de salud. Yo estoy profundamente preocupada y he pedido por piedad y humanidad que dejen entrar a su médico de confianza para que pueda constatar su estado de salud. Pero a pesar de su debilidad física, Leopoldo está firme, decidido con continuar la huelga de hambre; esta huelga es parte de su lucha no violenta por la reivindicación de los derechos de todos los venezolanos. Su petitorio es profundamente democrático: liberación de los presos políticos, se fije la fecha para las elecciones parlamentarias y se permita el ingreso y observación de Unasur, OEA y la Unión Europea; y que cese la represión, la persecución y la censura. Ese petitorio en cualquier democracia ya debería haberse cumplido.

—¿Ha podido hablar recientemente con López, qué información tiene él de la coyuntura económica y política que vive el país?

—Me permitieron verlo el domingo pasado en la visita familiar. Leopoldo está muy preocupado por la profunda crisis que estamos viviendo los venezolanos, la crisis económica, social y política que vive Venezuela no es nueva; Leopoldo lleva un año y cuatro meses preso injustamente por decir que el gobierno de (el presidente Nicolás) Maduro es corrupto, ineficiente, represor y antidemocrático; Leopoldo lleva un año y cuatro meses injustamente preso por llamar a la protesta pacífica y constitucional en contra de este gobierno que ha sumido al pueblo en colas para comprar alimentos, escasez, inflación, inseguridad y crisis hospitalaria. Justamente porque entiende lo que está en juego y la dimensión de la crisis es que decidió hacer la huelga de hambre, muestra de su compromiso con la lucha pacífica y constitucional por la democracia y la libertad de nuestra Venezuela. Su petitorio es absolutamente democrático, en cualquier democracia del mundo ya lo hubiesen cumplido. A pesar de que está aislado no en una celda, sino en un edificio, y de que no le permiten leer ni la prensa diaria, Leopoldo está actualizado con la realidad del país, sabe que Daniel (Ceballos) levantó la huelga. Y que ya son más de cien venezolanos: otros presos políticos, jóvenes estudiantes, concejales, líderes de oposición, que se han sumado a esta protesta pacífica por su petitorio. Leopoldo sigue firme con la huelga hasta que se cumplan el petitorio.

—Usted ha tenido un rol protagónico en los últimos meses, no solo en la lucha por la liberación de su esposo, sino por la de todos los presos políticos, ¿ha visto en riesgo su integridad durante todo este tiempo?

—Me siguen constantemente, a sol y a sombra, me siguen en auto, me vigilan en el aeropuerto cuando entro y salgo, tienen intervenidos todas mis comunicaciones, y hace dos semanas fui víctima de un hackeo en todas mis redes sociales con unos mensajes amenazantes. Desde luego que me preocupa mi integridad y la de toda mi familia, pero no podrán quebrarnos. Desde hace un año y cuatro meses que mi esposo, Leopoldo, se encuentra injustamente preso en la prisión militar de Ramo Verde, nos ha tocado vivir momentos muy duros como familia, nos han intentado quebrar con las constante violaciones a nuestros derechos fundamentales. Ha sido un año y cuatro meses plagados de injusticias, atropellos, arbitrariedades, para intentar doblegarnos, pero nos hemos hecho más fuertes como familia. Yo hoy estoy más convencida que nunca que más temprano que tarde la justicia llegará. Admiro profundamente a mi esposo Leopoldo, admiro su amor por Venezuela y su compromiso con la lucha por los derechos de todos los venezolanos y con la construcción de la mejor Venezuela. Es por eso que seguiremos con fuerza y fe luchando hasta lograr el país que es el sueño de Leopoldo y de millones de venezolanos: una Venezuela en donde todos los derechos sean para todas las personas.

—En la reciente visita del expresidente español Felipe González usted y otros líderes opositores tuvieron ocasión de dialogar mano a mano, ¿qué apreciaciones hizo González durante estos contactos?

—El expresidente González está muy preocupado por la realidad del país. Goza de una reputación internacional sólida en materia de mediación, fue capaz de sacar a los presos políticos de la dictadura de (Augusto) Pinochet y el presidente (Juan Manuel) Santos lo considera un amigo incondicional por haber ayudado en el proceso de paz de Colombia. Es preocupante como alguien que es una referencia de diálogo, entendimiento y democracia a nivel mundial, tuvo que irse de Venezuela sin lograr entrar al juicio no como asesor, sino como simple público y declarar que está sumamente triste por la realidad del país. El expresidente González dijo que la situación venezolana es "insostenible" y que "en toda América Latina hay una creciente preocupación por lo que está pasando. Todo el mundo está preocupado, menos Maduro". Cada día Maduro queda más aislado del mundo democrático.

—Con vistas a las elecciones legislativas previstas para el último trimestre del año, ¿piensa usted postularse a un cargo legislativo para continuar la lucha política desde ese estrado? ¿Cree que su compañera Mitzy Capriles podría también tomar ese rumbo?

—Yo no pienso lanzarme a política, no soy política, soy activista de Derechos Humanos. El político es mi esposo, Leopoldo López. Sobre Mitzy no tengo mayor información, habría que preguntárselo a ella que ha llevado una campaña admirable en defensa de la libertad de su esposo y de todos los presos políticos de Venezuela y que merece todo mi respeto.

—En su opinión, ¿cómo cree que derivará este complejo proceso que vive hoy Venezuela? ¿Temen nuevos estallidos de violencia en las calles?

—Nosotros hemos demostrado que somos gente de paz, los violentos son quienes manejan las fuerzas de seguridad del estado. Leopoldo siempre lo ha dicho: "nuestro terreno, la calle; nuestra estrategia, la no violencia y nuestro objetivo la conquista de la democracia en Venezuela". La huelga de hambre que encabeza Leopoldo es una muestra más de su compromiso con la lucha pacífica y de que su propuesta para salir de la profunda crisis que vivimos los venezolanos es democrática y constitucional. Nosotros aspiramos a que este petitorio sea satisfecho. El pueblo de Venezuela necesita expresarse y necesitamos hacerlo a través del voto, en paz. Es normal que queramos ejercer nuestro derecho, para poder elegir a nuestros gobernantes. Fijar la fecha de las elecciones parlamentarias del 2015 y garantizar que cuente con la observación imparcial y calificada de Unasur, OEA y UE ayudará a aliviar las tensiones de nuestros ciudadanos.

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