Macri les pide que renuncien, pero ellos quieren continuar en sus cargos

Los kirchneristas que no quieren irse del gobierno

La transición política en Argentina avanzó un paso ayer con la primera reunión entre el jefe de ministros saliente y el entrante. Pero hay cinco funcionarios del kirchnerismo, quienes ocupan puestos clave, que no quieren renunciar por más de que Mauricio Macri se los pida.

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Macri habla con Peña, futuro jefe de Gabinete argentino a partir del 10 de diciembre.

Cuando el líder de Cambiemos fue a la reunión con Cristina Fernández de Kirchner, tenía la intención de pedirle colaboración para que Alejandro Vanoli, presidente del Banco Central, y Martín Sabbatella, presidente del Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), presentaran sus renuncias. Pero en los escuetos 40 minutos de reunión, la presidenta solo le habló de la ceremonia de traspaso del 10 de diciembre próximo.

Desde el macrismo esperan que todos ellos den un paso al costado por su afinidad con el kirchnerismo. "Fueron militantes, no corresponde que tengan esta actitud de decir de acá no me voy porque mi mandato dura más tiempo", dijo Macri en una entrevista con el programa A Dos Voces, que se emite por TN.

El presidente electo advirtió que, en caso de que los funcionarios sigan aferrados a sus sillones, intentará removerlos. "Insistiremos, encontraremos la vía para poner gente de mi confianza para responder a la confianza que los argentinos han depositado en mí", indicó.

Martín Sabbatella, titular del Afsca, ratificó su intención de permanecer en su cargo. Explicó que "hay una ley" que lo faculta a permanecer "y hay que cumplirla".

En tanto, el designado ministro de Comunicaciones del próximo gobierno, Oscar Aguad, confirmó que la próxima semana intentará "convencer" a Sabbatella para "que dé un paso al costado".

Sabbatella, quien se definió como "hombre de Néstor (Kirchner) y Cristina (Fernández)", en contacto con radio El Mundo, advirtió que su mandato "vence el 10 de diciembre de 2017, según dice la ley, aprobado por amplia mayoría en el Congreso, con voto del oficialismo y la oposición".

Además de Vanoli y Sabbatella, Macri quiere destituir a la procuradora procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, el titular de la Unidad de Información Financiera (UIF), José Sbatella, y el director del multimedios oficial Tristán Bauer —encargado de administrar la programación de los canales públicos—.

En todos los casos, Macri necesita apoyos desde el Parlamento —donde su fuerza política no goza de mayorías— para poder efectivizar las remociones y poner a sus funcionarios.

Por ejemplo, la ley de Ministerio Público expresa que el procurador "sólo puede ser removido" por el Parlamento "por las causales y mediante el procedimiento establecidos en los artículos 53 y 59 de la Constitución Nacional".

Y para remover a la titular del Banco Central, Macri necesitará de una comisión especial del Congreso.

Reunión.

En el medio de esta polémica, el jefe de ministros saliente, Aníbal Fernández, recibió ayer al que será su sucesor, Marcos Peña, en una audiencia "cordial", "relajada" y "positiva", según definió el propio Peña en declaraciones a su salida de la Casa Rosada.

Aníbal Fernández transmitió a través de su cuenta de Twitter que la reunión, que duró alrededor de una hora y media, se realizó "por expresas instrucciones" de Cristina Fernández.

Fue una "buena charla" en la que se trataron "temas variados", según Fernández. "Quedamos en volver a vernos para seguir conversando", agregó.

Nuevo gabinete.

Macri terminó de definir el jueves pasado el equipo que le acompañará en los ministerios y principales organismos públicos, cuando tome posesión de la Presidencia, el 10 de diciembre.

En su Gabinete, en el que predominan empresarios y tecnócratas, figura también Lino Barañao, actual ministro de Ciencia y Tecnología, que seguirá al frente de la cartera.

"Si la presidenta me decía que no, no hubiera aceptado", afirmó ayer Barañao, quien aseguró que en el balotaje del domingo votó al derrotado aspirante presidencial peronista, Daniel Scioli.

Varios de los miembros del futuro Gobierno han avanzado ya algunas de las líneas de su gestión.

"Necesitamos, como en otros sectores de la actividad económica, recuperar la racionalidad. Tenemos que salir de la esquizofrenia", manifestó ayer el próximo titular de Energía, Juan José Aranguren, expresidente de la filial local de la petrolera anglo-holandesa Shell.

Aranguren dijo que es un "crimen" que un país rico en recursos "esté importando el 15 % de la energía que necesita" y que las tarifas estén subsidiadas por el Estado.

"Hasta el 10 de diciembre no vamos a saber con qué nos encontramos", advirtió, por su parte, el futuro ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, uno de los nombres con más peso en el Gabinete económico diseñado por Macri para atajar algunos de los problemas más urgentes que tiene Argentina, como la inflación y la sangría de divisas del Banco Central.

"Nos dejan una bomba que hay que desarmar entre todos porque si no vuela todo por el aire", señaló, en el mismo sentido, la vicepresidenta electa, Gabriela Michetti, en una entrevista publicada ayer.

El conflicto por el traspaso de poderes también se observó en el Parlamento. El jueves, el kirchnerismo aprobó casi un centenar de leyes a pocos días de que Mauricio Macri reemplace a Cristina Fernández en la Casa Rosada.

The New York Times elogió la elección.

El prestigioso diario de Estados Unidos, The New York Times, consideró que la victoria del líder de Cambiemos, Mauricio Macri, puede "activar una era de transformación en el país y en la región". Según el editorial del periódico, que lleva la opinión de los directivos, el triunfo de la oposición fue posible porque la gente "se estaba cansando por la torpe gestión de la señora Kirchner de la economía y de su estilo abrasivo".

A continuación, el editorial abunda en los principales retos del líder de Pro a partir del 10 de diciembre. "La tarea más urgente de Macri es desenredar la telaraña de los controles económicos y los subsidios insostenibles establecidos por la señora Kirchner y su esposo, Néstor Kirchner ", mencionan. Destacan que "la pareja sacó a Argentina de una crisis, impulsados por un auge de los commodities y adoptó medidas proteccionistas".

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