Varoufakis recibió respuesta negativa a renegociar el rescate

Jugada de alto riesgo de Grecia por deuda

Vestido con pantalones negros ajustados y su característica camisa por fuera, el ministro de Finanzas de Grecia, Yanis Varoufakis ingresó a la sala de conferencias en la sede del Ministerio de Economía de Alemania, en Berlín. 

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El primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, enfrenta grandes obstáculos. Foto: AFP

Sentado en una silla de ruedas lo aguardaba el adusto ministro de Economía alemán, Wolfgang Schäuble. La personificación de la disciplina fiscal, Schäuble estaba acompañado de varios jerarcas, quienes tenían carpetas prontas para ser usadas.

Ante la inminencia de que Grecia se quede sin recursos y la necesidad de tener apoyo alemán para fondos de emergencia, Varoufakis pareció estar en desventaja. De cualquier manera, él fue quien planteó el ultimátum en la reunión; renegociar el rescate de Grecia de 240.000 millones de euros o arriesgar un desastre destructor para las dos partes.

La respuesta firme de Schäuble fue "no". Grecia debe ajustarse a las normas. Fue la misma respuesta que repitieron los otros ministros de Finanzas de la eurozona durante las tensas conversaciones sobre la deuda que se realizaron, la semana pasada, en Bruselas, previo al enfrentamiento que continuará mañana lunes, en la reunión de Ministros de Economía de la eurozona, que se realizará en Bruselas.

Mucho está en juego. Mientras los males de la deuda de Grecia, ahora plantean una amenaza menor a Europa que hace dos años, una cesación de pagos abrupta puede alterar los mercados y complicar los esfuerzos para impulsar el crecimiento de la región. A medida que se enfrentan, Grecia, Alemania y la Unión Europea hacen la misma apuesta: la otra parte cederá primero.

"Por ahora, es una partida de póker", dijo el economista y especialista en deuda, Steve Keen.

Estrategia.

Pero, la locura de Varoufakis puede tener un método. Se denomina a sí mismo como "un marxista errático" y está poniendo a prueba su extenso estudio de la teoría del juego en el mundo real. Con un enfoque de "no tener nada que perder", apuesta a que Alemania y el resto de la Unión Europea eventualmente harán concesiones, en lugar de arriesgarse a que Grecia abandone el euro y genere una nueva ola de contagio. Varoufakis, un economista con experiencia, ha escrito que "puede ser racional actuar de manera irracional".

Por ahora, su estrategia ha sido frenada por los tres jerarcas que controlan la billetera de Grecia. No están dispuestos a entrar en el juego de Varoufakis.

Schäuble se aferra de manera inclaudicable a la posición de que Grecia debe ajustarse a los términos del rescate, que incluye restricciones al gasto y reformas. Este enfoque fue reflejado por Jeroen Dijsselbloem, el puritano ministro de Economía de Holanda, quien representa a la eurozona. El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, tiene en sus manos la suerte del sistema financiero griego en dificultades.

En su condición de principales guardianes del euro, estos jerarcas desdeñan quebrar las normas en favor de Grecia, debido a que quedaría un inquietante precedente para otras naciones que quisieran deshacerse de sus propios programas de austeridad. De cualquier manera, temen una salida desprolija de Grecia del euro y los efectos que ello tendría en la zona que usa la moneda común.

Acción.

Después de la victoria electoral de su partido Syriza, a fines de enero, Varoufakis, de 53 años, comenzó una campaña para reunir apoyo político para el plan de Grecia. En el transcurso de la semana, visitó cinco ciudades, en las que se reunió con los presidentes de los bancos centrales, ministros de Finanzas y nerviosos inversores de fondos de cobertura.

Entre los acreedores de Grecia, se reunió primero con Dijsselbloem, de 48 años, quien apoya la noción de que "lo que no es un deber es un pecado". El ministro de Economía holandés había volado a Atenas para asegurar que el nuevo gobierno griego se ajustara a su propia obligación, siguiendo el programa de rescate establecido.

En cambio, Varoufakis dijo que rompería las conversaciones con los tres principales acreedores —la llamada troika integrada por la Comisión Europea, el Banco Central y el Fondo Monetario Internacional— e impulsar un acuerdo mejor. La reacción de Dik¿jsselbloem fue inmediata. Susurró una admonición aguda en al oído del sorprendido Varoufakis y se retiró del escenario.

Como corresponde a un jerarca de banco central, Draghi evitó los fuegos artificiales y se reunió a puertas cerradas con Varoufakis varios días después en la sede del Banco Central, en Frankfurt. Fue una reunión cordial, mientras Varoufakis intentó persuadir a Draghi para que mantuviera el financiamiento a los bancos griegos en dificultades, mientras se desarrollan las negociaciones.

Draghi, de 67 años, es quizás le jugador má sagaz de estue juego de póker burocrático. Hbáilmente hizo frente a la oposición de Alemania su arrollador plan de estímulo, forjando alianzas con los numerosos países de Europa que temen la continuación del estancamiento. Pero, la prioridad central de Draghi siempre a ha sido la estabilidad financiera. Nunca ha mostrado simpatía por los países que piden dinero fuera de un programa de rescate formal, como lo demosró cuando cortó el financiamiento a los bancos de Chipre, en 2013.

Grecia recibe un trato similar. Pocas horas después de reunirse con Varoufakis, Draghi envió un mensaje fuerte al retirar una importante fuente de créditos baratos a los bancos griegos.


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Clima pesimista en las negociaciones para lograr un acuerdo


El presidente del Eurogrupo y ministro de Finanzas de Holanda, Jeroen Dijsselbloem, dijo que es pesimista sobre la posibilidad de que el Eurogrupo y el Gobierno griego encuentren mañana lunes una fórmula para garantizar la financiación de Grecia una vez concluya el programa de asistencia a ese país, el próximo 28 de febrero.

Dijsselbloem y el primer ministro griego, Alexis Tsipras, llegaron a un acuerdo por el que Grecia y las tres instituciones que forman la "troika" de acreedores —la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional— han retomado los contactos técnicos para tratar de encontrar "puntos en común" entre el programa del actual rescate a Grecia y el plan dfenedido por el nuevo Gobierno. "Es complicado, solo podemos dar el dinero que tenemos. Grecia pide mucho, pero hay poco dinero", añadió.

Las partes deberán acordar con qué tipo de respaldo financiero contará (o no) Grecia desde la medianoche del 28, qué reformas y ajustes tendrá que seguir aplicando y cuáles podrían ser sustituidas por medidas más acordes con el programa de Tsipras. A su vez, Tsipras quien quiere un programa financiero "puente" que asegure afrontar sus pagos los próximos meses hasta lograr un acuerdo definitivo, en torno a agosto, y un mayor margen para financiarse y suavizar los ajustes fiscales.

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