RÍO JAQUEADO

Juegos opacados por la crisis

La incertidumbre de saber qué presidente inaugurará la cita olímpica y la amenaza de nuevas manifestaciones preocupan a los organizadores.

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Tras los Juegos Olímpicos, más de 30.000 personas quedarán desempleadas. Foto: Reuters.

Nubarrones cargados de juicio político, corrupción, recesión e incertidumbre se ciernen sobre los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, que se celebrarán dentro de 100 días.

Nadie duda de que los Juegos se realizarán, la duda está en saber en qué condiciones.

"Estos Juegos Olímpicos serán un mensaje de esperanza en tiempos difíciles", dijo el jueves presidente del COI, Thomas Bach, antes del encendido del fuego olímpico en Grecia.

¿Será Dilma Rousseff presidenta? ¿Las obras olímpicas estarán salpicadas de la corrupción de Petrobras? ¿Habrá manifestaciones? ¿Más desempleo?

Muchas preguntas, con un horizonte oscuro.

Quién los inaugura.

El jefe de Estado del país sede es quien declara abierto el evento. La reina Isabel II, por ejemplo, se vistió de "chica Bond" para inaugurar la edición de Londres en 2012.

En Brasil, el Senado se apresta a votar, con un alto grado de probabilidad, la apertura de un juicio de destitución de Rousseff, a mediados de mayo, por presunta manipulación de las cuentas públicas. La mandataria sería en ese caso apartada del cargo, dejando a su vicepresidente centrista Michel Temer con la responsabilidad de inaugurar los Juegos Olímpicos que Luiz Inacio Lula da Silva, ícono de la izquierda latinoamericana, había conquistado en 2009.

Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), fue abucheada durante la apertura del Mundial-2014. Temer tiene bajísimos índices de aprobación (1% a 2% de intención de voto, según Datafolha) y podría verse obligado a sufrir el mismo agravio.

Pero probablemente tampoco sea recibido con los brazos abiertos por la comunidad internacional, explicó Michael Mohallen, doctor en derecho público y profesor de la universidad FGV.

"Han crecido las críticas de la OEA, Unasur, algunos países ven con reservas el proceso brasileño. Y es probable que muchos líderes no quieran venir a participar de los Juegos", afirmó.

Riesgo de protestas.

Rousseff denuncia el impeachment como un intento de "golpe de Estado" institucional, orquestado por el "conspirador" Temer.

El PT ha dicho que en caso de que sustituya a Rousseff, llevará "la lucha a la calle", levantando el fantasma de las masivas manifestaciones de 2013 contra los gastos en el Mundial y en demanda de mejores servicios públicos.

Actualmente, las marchas a favor o en contra de Rousseff ocupan más a los brasileños que los preparativos de los Juegos.

Mohallen descarta que el PT llame a manifestar contra los Juegos pues siempre fue muy crítico de las manifestaciones contra el mundial de fútbol. Además, Rousseff sancionó recientemente una ley contra el terrorismo, que según sus críticos "criminaliza" el derecho a la protesta.

De cualquier forma, "los movimientos sociales seguro que harán protestas, como las harían si Dilma estuviera en el poder", estimó el experto. Y el tema del "golpe" entraría ahora en su agenda.

¿Y la corrupción?

El fraude a Petrobras fue gestado por las mayores constructoras del país, que pagaron sobornos a ejecutivos y políticos para asegurarse contratos en la estatal petrolera.

Muchas de esas empresas son precisamente las responsables de las obras olímpicas y de mejoras de la ciudad para el evento.

La operación Lava Jato (lavadero de autos), que investiga el caso Petrobras, reveló a finales de marzo sospechas en torno de una de estas obras en Río: la revitalización de la zona portuaria, convertida en polo turístico, y la expansión del metro. Las autoridades negaron irregularidades.

El concejo municipal de Rio abrirá una comisión que investigará supuesto fraude en los contratos de estas obras, incluido el de una ciclovía que colapsó tan sólo tres meses después de inaugurada, dejando dos fallecidos.

Pedro Trengrouse, asesor de la ONU durante la Copa y coordinador del curso de derecho deportivo en la FGV, dijo a que el COI debe cuestionar los contratos olímpicos y "no hacer la vista gorda con esto, porque es depositaria de los valores éticos y morales que el deporte debe transmitir".

Recesión que afecta.

Brasil está lejos de ser aquella potencia mundial que en 2009 ganó la sede para realizar los primeros Juegos de Sudamérica.

El PIB brasileño se desplomó 3,8% en 2015, su mayor caída en 25 años, y el mercado y el FMI estiman que la contracción será de igual magnitud en 2016.

La crisis tiene gran impacto en el estado de Río, donde la falta de liquidez ha llevado incluso a atrasos en el pago de salarios de funcionarios públicos, como policías, así como de sus jubilados, que ya han manifestado.

Las consecuencias no se han hecho esperar: problemas en la atención sanitaria, en educación, seguridad.

La gobernación decretó emergencia la pasada navidad y dejó sin aguinaldo a medio millón de trabajadores y pensionistas.

El estado, con 16,5 millones de habitantes —6,3 de ellos en su capital, donde se desarrollará el evento—, está "próximo a un colapso social", como reconocía esta semana Leonardo Espíndola, un alto funcionario regional. Tal es el drama que "tal vez se avecine una situación en la que no haya gasolina para los auto", dijo.

Con una nutrida nómina de compromisos de pago, las pérdidas del estado se acercan a los 5.000 millones de dólares anuales y su déficit supera los 20.000 millones de dólares.

La mala gestión administrativa es otro de los factores que agravan el problema, según coinciden analistas locales que destacan que el gobierno regional no tuvo la previsión de crear un fondo de contingencia en épocas de "vacas gordas" para hacer frente a una eventual caída de sus beneficios petroleros.

La situación es "calamitosa", admiten las autoridades, que no pueden contar con el apoyo del Gobierno federal.

A este panorama, se suman los más de 30.000 trabajadores de las obras olímpicas que pasarán a engrosar el desempleo del país (6,8% a fines de 2015) que intenta sobrevivir al aguacero de la crisis.

11 muertos en obras olímpicas.

Un total de 11 trabajadores murieron durante la construcción de obras olímpicas y de legado de los Juegos de Rio de Janeiro desde 2013, informó este lunes a el superintendente de Trabajo de Río de Janeiro, Robson Leite.

"Es un número que asusta", afirmó Leite.

Un total de ocho trabajadores murieron cuando se realizaron las obras para el mundial de fútbol.

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