Estado Islámico no tocó la riqueza arqueológica de Palmira

Irak intenta recuperar Ramadi de yihadistas

Tropas de Irak lanzaron ayer un contraataque contra el Estado Islámico (EI) en su país, mientras un video difundía imágenes de las ruinas arqueológicas de Palmira, en Siria, aparentemente intactas pese a que se encuentran bajo control de los yihadistas.

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El ejército iraquí se desplegó en la provincia de Al Anbar para arrebatar la Ramadí. Foto: AFP

Un video publicado por la agencia Aamag New, cercana al EI, muestra una columna de humo negro detrás de las ruinas del imperio romano, en la ciudad conquistada por el EI la semana pasada.

El video, de un minuto y medio de duración, no está acompañado por ningún comentario. Los únicos ruidos que se escuchan son los pasos del camarógrafo y tal vez de otras personas y el canto de pájaros.

Las imágenes fueron captadas desde distintos ángulos, con zoom sobre las columnas y una panorámica en la cual se ven las alturas en torno a Palmira, como trasfondo.

El 20 de mayo, cuando los yihadistas del EI entraron a la ciudad, tomando el control del sitio histórico, se extendió el miedo de que fueran destruidas las columnas, como ocurrió en las ciudades iraquíes de Nínive, Hatra y Nimrud.

El 17 de mayo pasado, el director del Departamento de las Antigüedades sirias, Mamun Abdulkarim, dijo que varios objetos, entre ellos estatuas, habían sido trasladados del museo a un lugar seguro.

Dos días después el EI difundió un mensaje acusando a Occidente de preocuparse "por las piedras" y no haber hecho lo mismo con "los cuerpos mutilados de los niños" en los cuatro años de guerra civil en Siria.

Por su parte, el ejército iraquí lanzó una contraofensiva en Ramadi, ubicada cien kilómetros al oeste de Bagdad y conquistada por el EI hace diez días, en una operación por recuperar toda la provincia de Al Anbar que será larga y compleja pese al apoyo de las milicias chiitas.

En Irak, una fuente de seguridad dijo que las fuerzas leales llegaron ayer a dos kilómetros de la Universidad de Al Anbar, en el oeste de Ramadi, mientras los aviones de la llamada Coalición Internacional que encabeza Estados Unidos bombardearon posiciones del EI.

Entre los objetivos golpeados, puede encontrarse el "tribunal islámico" establecido por los yihadistas en el recinto universitario.

"La liberación de Al Anbar está cerca", aseveró el primer ministro de Irak, Haidar al Abadi, en una declaración que suena demasiado optimista si se tiene en cuenta la cantidad de zonas que han ocupado los yihadistas desde principios de 2014, antes de la conquista de Mosul. Asimismo, se difundieron los temores de que el arribo de las milicias leales chiitas, algunas aliadas con Irán, puedan acrecentar el clima de tensión con la población iraquí de mayoría sunita.

Mientras tanto, el gobierno de Damasco responsabilizó a los países que "apoyan a organizaciones terroristas", entre ellos Arabia Saudita, Qatar y Turquía, de la ocupación de Palmira por el Estado Islámico, sunita.

Siria no se privó de acusar también a "algunos países occidentales", según una carta enviada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Siria al Consejo de Seguridad, así como al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

Palestinos.

La Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (Unrwa) expresó ayer su "alarma" por el repunte de las hostilidades en las últimas horas en el campo de desplazados de Al Yarmuk, ubicado en el sur del Damasco. En un comunicado, su portavoz, Christopher Gunness, señaló que la agencia ha recibido "informaciones fiables" de que desde el lunes hay combates intensos en los que interviene la aviación en el campo de refugiados palesti-nos. La Unrwa "hace un llamamiento para el fin de todas las acciones y hostilidades que ponen en peligro la seguridad y las vidas de los civiles palestinos y sirios en Al Yarmuk", indicó el vocero.

El portavoz recordó que esas personas sufren "condiciones humanitarias extremas" e instó a que se les respete y proteja, y se permita el acceso de ayuda.

El pasado 1º de abril, combatientes del grupo yihadista Estado Islámico (EI) irrumpieron en Al Yarmuk, a solo cinco kilómetros del centro de la capital siria y tomaron parte del mismo. Desde entonces, los extremistas se enfrentan en su interior a varias facciones palestinas partidarias y opositoras del régimen de Bashar Asad, que se han aliado en contra del EI.

Antes del comienzo de la contienda en Siria, en marzo de 2011, el campo albergaba a unos 160.000 habitantes, el número se redujo a 18.000 antes de la entrada del EI.

Chiitas: sus propios combates en Siria.


Un conjunto de grupos chiitas ha acudido a Siria para luchar junto a las tropas del régimen de Bachar Asad en su propia yihad, no solo contra organizaciones como el Estado Islámico (EI) o el Frente al Nusra, sino también contra brigadas sunitas sirias de la oposición.

De todas las facciones chiitas en Siria, la más conocida es la libanesa Hezbolá, aunque también combaten otras de este credo originarias de diversos Estados.

Pese a su amplia variedad, las fuentes chiitas consultadas por Efe coinciden en que su objetivo común es la "defensa de sus lugares santos" en Siria frente a los "terroristas takfirí" (musulmanes radicales).

Uno de los grupos de más reciente aparición es la Brigada de los Fatimíes Afganos, integrada por guerrilleros de esta nacionalidad, así como iraníes y sirios, explica por Internet un portavoz de este movimiento.

Razones similares para el envío de hombres a territorio sirio esgrime el grupo chiita iraquí Asaib Ahl al Haq (la Liga de los Honestos en español). EFE

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