LA ERA TRUMP: REPERCUSIÓN EN LA ECONOMÍA

Inmigrantes son decisivos para muchas empresas en EEUU

25 millones de trabajadores extranjeros; expertos cuestionan límite migratorio.

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Jennifer Hunt dice que solo un aumento de la población da sentido a la política de Trump. Foto: Reuters

La indignación generada por el decreto del presidente Donald Trump para limitar la inmigración a Estados Unidos expuso la angustia de los inmigrantes e hizo recordar que los trabajadores cualificados extranjeros son indispensables para muchas empresas.

Numerosos directores de empresas del sector tecnológico, que emplea a miles de ingenieros extranjeros, se opusieron a estas medidas, que podrían afectar a cientos de sus trabajadores.

Trump ya dejó clara hace tiempo su voluntad de instalar una política económica basada en el principio de "Estados Unidos primero", privilegiando a los trabajadores nacionales frente a los demandantes de empleo inmigrantes. Con su llegada a la Casa Blanca, anunció su ambición de crear 25 millones de empleos nuevos en los próximos diez años y más que duplicar la tasa de crecimiento, al 4%.

Varios economistas afirman que sus objetivos económicos serán imposibles de lograr si no se retrasa la edad de la jubilación o se acoge a un gran número de inmigrantes. O ambas cosas.

Trump alega motivos de seguridad nacional y económicos. Así, no solo prometió impedir que las empresas externalicen la mano de obra sino también "imponer como condición absoluta contratar primero a trabajadores estadounidenses".

Pero los economistas consideran que duplicar el crecimiento y crear 25 millones de empleos para 2027 es incompatible con una limitación de la inmigración.

"La única forma de darle sentido a estas propuestas para un economista es aumentar la población", explica a la AFP Jennifer Hunt, execonomista jefa en la Secretaría de Trabajo.

Hunt, que ahora trabaja en la Universidad de Rutgers, también participó en trabajos de la Academia Nacional de Ciencias que llegaron a la conclusión de que, a largo plazo, la inmigración beneficiaría mucho a la economía estadounidense, con "pocos, o incluso ningún efecto negativo" en el empleo o en los salarios de los nacidos en Estados Unidos.

En los años 1990, los inmigrantes contribuyeron considerablemente al crecimiento, gracias a la innovación. "En el año 2000, en comparación con 1990, el Producto Interno Bruto por habitante era de entre 1,5% y 2,5% más elevado con la inmigración que sin ella", apunta Hunt.

Y los inmigrantes representaron un tercio de las numerosas nuevas patentes presentadas entre 1990 y 2000, según ella.

Los objetivos de Trump son "totalmente irrealizables" con la mano de obra actual, insiste Ian Shepherdson, economista en jefe de Pantheon Macroeconomics. "No hay mano de obra suficiente para alcanzarlo", explica.

Para Ben Zipperer, del Economic Policy Institute, el crecimiento de la inmigración es necesario si se tiene en cuenta que uno de cada cuatro estadounidenses tendrá más de 65 años en los diez próximos años. Explica en su blog que la única solución para ocupar los 25 millones de empleos que Trump pretende crear en los próximos diez años es recurrir a inmigrantes o solicitar a las personas que trabajen más tiempo. La mano de obra inmigrante representa alrededor de 25 millones de personas. "Es una parte bastante importante de nuestra economía", señaló el experto a la AFP.

Abogados en la cafetería de terminal 4 del JFK.

Una semana después de que Donald Trump ordenara el veto migratorio, decenas de abogados y voluntarios siguen trabajando en el aeropuerto JFK de Nueva York para defender los derechos de los afectados.

La cafetería "Central Diner" de la terminal 4 del John F. Kennedy se ha convertido en una improvisada oficina, abierta las 24 horas, en la que se han instalado tanto intérpretes como abogados que se han ofrecido para trabajar de forma pro bono largos turnos. Es el caso de la abogada especializada en inmigración Tahanie Aboushi, que lleva toda la semana en la terminal 4 prestando asistencia a las familias de los detenidos, que calcula en más de cien personas.

De entre los casos que ha presenciado, explicó el de un padre y un hijo de un vuelo procedente de Irán que fueron detenidos al pisar suelo estadounidense y permanecieron en custodia policial durante 33 horas. "Les dieron dos opciones: ser deportados a Irán con la prohibición de no volver en cinco años o enfrentarse a una detención indefinida", aseguró. EFE

Frontera con México: en un año, 400.000 detenidos.

Las medidas de Donald Trump no intimida a los indocumentados. "No tengo miedo, en mi país he pasado cosas peores y creo que cualquier cosa es mejor que regresar", dice Jeber Hernández, de 14 años proveniente de El Salvador. Hernández es uno de los 75 indocumentados que se encuentran en el albergue San Juan Bosco en Sonora, México, en la frontera con Arizona. "Ya estamos aquí, no me puedo regresar", agrega. Los menores no acompañados como Hernández que no cuentan con un patrocinador en Estados Unidos son una prioridad para la deportación. "Aquí estamos recibiendo migrantes que vienen de Centroamérica, pero también aquellos que recientemente han sido deportados de EE.UU.", relató Gilda Loureiro, encargada del albergue que proporciona una comida caliente y un lugar donde dormir a los migrantes. De acuerdo a cifras de la Patrulla Fronteriza, al término del año fiscal 2016 se arrestó a un total de 408.870 inmigrantes indocumentados a lo largo de la frontera con México. De estos, poco más del 50% eran mexicanos. EFE

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