LOS CRÍMENES DEL NAZISMO

Indagan misterio de 75 años: ¿quién delató a Ana Frank?

Equipo liderado por exagente del FBI aplica modernas técnicas para investigar.

Ana Frank, un caso que conmueve y estremece, una víctima de la barbarie nazi. Foto: AFP
Ana Frank, un caso que conmueve y estremece, una víctima de la barbarie nazi. Foto: AFP

Escondiéndose de la Gestapo —la despiadada policía secreta del régimen nazi— en un anexo secreto del almacén de su padre en Amsterdam durante la Segunda Guerra Mundial, Ana Frank escuchó un pequeño golpe en la pared. No podía estar segura de quién o qué era, y eso la asustó.

Tenía razón de estar asustada: pocos meses después, el 4 de agosto de 1944, la policía descubrió el escondite durante una redada y la arrestó a ella y a otras siete personas que vivían detrás de una biblioteca desplazable. Todos, excepto Otto Frank, el padre de la diarista y más tarde editor de El Diario de Ana Frank, murieron en los campos de exterminio nazis.

Quién los delató se mantiene como un misterio. Ahora, casi 75 años después, un equipo de expertos encabezado por un agente jubilado del FBI aplica la ciencia forense y la criminología moderna con la esperanza de revelar uno de los más famosos casos sin resolver de la historia. "Pondremos un énfasis especial en las nuevas pistas", afirmó el agente especial jubilado, Vince Pankoke, de 59 años, quien lidera la investigación. "Necesitamos verificar las historias conforme lleguen, y sabemos que eso conducirá a otras investigaciones".

En la búsqueda de nuevas pistas, él y su equipo hacen el análisis digital de millones de páginas de material escaneado de los Archivos Nacionales en Washington, así como de los archivos de los Países Bajos, Alemania e Israel.

El uso de otras técnicas modernas como la contabilidad forense, el trabajo colaborativo, la ciencia del comportamiento y la reconstrucción testimonial también guardan la promesa de lograr resultados.

Esas técnicas podrían permitirles volver a evaluar evidencia antigua, por ejemplo, si el golpe en la pared, como se describe en el diario de Ana Frank, era alguien que les advertía a quienes se estaban ocultando que estaban haciendo mucho ruido, o si pudo haber sido una trampa.

Este tipo de técnicas costosas y modernas no estaban disponibles cuando la policía nacional holandesa investigó sin éxito el caso en 1948 y de nuevo en 1963.

Se conoce mucho acerca de la vida de Ana Frank durante los dos años que se ocultó, gracias a su famoso diario y a los recuentos de sirvientes y amigos publicados después de la guerra. No obstante, se conoce muchos menos acerca de las circunstancias que rodearon la redada del 4 de agosto de 1944.

La redada terminó con su estancia en la casa en el Prinsengracht y dio inicio a su largo y tortuoso viaje al campo de concentración de Bergen-Belsen, dónde murió en febrero de 1945.

En un país donde fueron deportados alrededor de 108.000 judíos —de los cuales solo regresaron 5.500— reabrir el caso también es parte de una conversación nacional más amplia.

Cuestionan.

"Solía ser la chica a la que protegimos y ahora se ha convertido en la chica a la que traicionamos", dijo Bart van der Boom, un experto en la ocupación nazi y conferencista en la Universidad de Leiden. "Es la función de cómo se perciben los holandeses durante la ocupación".

Esa percepción cambió en la década de 1960, dijo van der Boom, cuando los holandeses comenzaron a cuestionar la narrativa tradicional de que todo el pueblo holandés fue víctima de los nazis. El Museo de la Resistencia de Holanda en Amsterdam, por ejemplo, ahora incluye un hilo narrativo en el que se describe la vida de un colaborador, así como las historias de personas que fueron neutrales, que se resistieron o que fueron víctimas.

Por lo menos 28.000 judíos se ocultaron de los alemanes durante la ocupación de cuatro años de los Países Bajos, dijo van der Boom. De ellos, aproximadamente un tercio fueron atrapados, la gran mayoría debido a los esfuerzos de una pequeña banda de colaboradores a sueldo conocidos en holandés como "Jodenjagers", o cazadores de judíos.

"No sabemos con exactitud qué pasó ese funesto día, y las narrativas con final abierto siempre resultan fascinantes", dijo Ronald Leopold, director ejecutivo de la fundación de la Casa de Ana Frank, quien dirige el museo y lleva a cabo investigaciones acerca de su vida y muerte. "Los traidores no tenían la imagen clásica que tenemos de los responsables, aquellos rostros uniformados de la muerte", dijo Leopold.

La figura del traidor es importante en la vida de Ana Frank porque, a diferencia de la policía y los soldados que serían responsables de su muerte, el traidor posiblemente era un conocido de la familia Frank, y es casi seguro que no fue alguien que llevara un uniforme oficial.

La lista de posibles individuos ha ido creciendo conforme los investigadores han propuesto nuevos nombres y teorías. Mientras que Wilhelm van Maaren, el encargado del almacén, fue el principal sospechoso en las investigaciones policiales holandesas, la nueva investigación está abierta a toda posibilidad.

AMSTERDAM

Casa recibe un millón de visitantes cada año

"Cuando regresó Otto Frank, el padre de Ana, en el verano de 1945, supuso que alguien los había delatado", señala Gertjan Broek, un historiador senior en la Casa de Ana Frank, la cual recibe 1,3 millones de visitantes al año. "Siempre ha sido una creencia arraigada".

Sin embargo, mientras que la idea de que la policía recibió un aviso ha sido durante mucho tiempo parte de la historia de Ana Frank, no todos están convencidos de que la traición necesariamente desempeñó un papel.

Broek publicó un informe de 37 páginas, en diciembre del año pasado, en el que planteó la teoría de que la policía concurrió a esa dirección con otra misión en mente, y que encontraron a la familia por casualidad.

Los investigadores en los Países Bajos le han dado la bienvenida a la nueva investigación liderada por Vince Pankoke, y Broek se está desempeñando como uno de sus asesores.

"Lo nuevo respecto de esta investigación es que observa el caso desde una perspectiva forense", manifestó Ronald Leopold. "Y estamos ansiosos por ver los resultados".

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