Crisis migratoria

Identifican a refugiados en ataques de Alemania

Hay más de 170 denuncias por agresiones. Merkel se plantea cambiar las leyes migratorias.

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Efectivos alemanes vigilan la zona donde fueron agredidas mujeres en Colonia. Foto: AFP

El Gobierno alemán confirmó ayer que al menos 18 solicitantes de asilo fueron ide 20entificados durante los graves sucesos registrados la pasada noche del 31 de diciembre en la ciudad de Colonia, cuyo jefe de policía fue destituido para intentar recuperar la confianza de los ciudadanos ante la alarma desatada en el país.

La sucesión de errores a la hora de informar de las decenas de agresiones registradas en la última noche del año y los presuntos fallos del operativo policial condujeron al cese del jefe de la Policía de Colonia, Wolfgang Albers, primera víctima de un escándalo en el que todavía no hay detenciones, a pesar de las más de 170 denuncias presentadas.

En rueda de prensa en Berlín, el portavoz del Ministerio del Interior, Tobias Plate, informó de que la Policía federal, encargada de la seguridad en la estación de tren de Colonia, identificó en la noche del 31 de diciembre a 31 presuntos delincuentes, principalmente por robos y lesiones, dentro de los cuales 18 de ellos eran solicitantes de asilo.

Fue el primer dato concreto presentado después de que la Policía local, encargada de la seguridad en la calle, señalara a principios de semana que alrededor de un millar de hombres, la mayoría con rasgos "árabes y del norte de África", se habían concentrado frente a la estación y, en grupos, rodearon, agredieron sexualmente y robaron a decenas de mujeres.

Según el portavoz de Interior, la policía federal, en su zona de acción, sólo ha recibido tres denuncias por delitos sexuales, sin que se haya identificado a los posibles autores.

En el caso de las 170 denuncias presentadas ante la policía local, tres cuartos corresponden a agresiones sexuales.

Impacto político.

Las criticas contra las fuerzas de seguridad locales arreciaron durante toda la jornada de ayer y la Policía del estado federado informó además de que ofreció refuerzos a los responsables del operativo del 31 de diciembre en Colonia, pero que éstos los rechazaron.

La incredulidad ante lo sucedido en Colonia y ante la sucesión de casos similares en ciudades como Hamburgo, donde se han registrado ya más de un centenar de denuncias que apuntan también a agresores extranjeros, sigue creciendo en un país que recibió el año pasado en torno a 1,1 millones solicitantes de asilo.

El debate político se centró ayer en la necesidad de aclarar cuanto antes lo sucedido para perseguir penalmente a los culpables y estudiar también un posible endurecimiento de la actual legislación.

El portavoz de la Cancillería, Georg Streiter, insistió en que no investigar lo ocurrido hasta sus últimas consecuencias perjudica al Estado de derecho, y también a la gran mayoría de los solicitantes de asilo que han buscado refugio en Alemania.

La canciller alemana, Angela Merkel, dijo ayer que hay que plantearse la posibilidad de hacer más estrictas algunas leyes ante lo ocurrido.

"Hay que pensar qué se puede hacer mejor", indicó Merkel durante un acto de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU).

Entre otros puntos, Merkel señaló que hay que pensar en qué momento alguien pierde su "derecho de invitado" al país,

Miedo de refugiados.

La situación en Colonia ha despertado el temor de otros refugiados que han llegado a esta ciudad alemana en búsqueda de un lugar para vivir. "Nuestra primera reacción fue: ahora los alemanes nos van a odiar", reconoce Asim Vllaznim, recordando el momento en el que su familia se enteró por televisión de estos episodios.

"Lo que hicieron en la estación central es una vergüenza", se indigna este kosovar de 32 años, en la habitación de un centro de solicitantes de asilo de esta ciudad del oeste de Alemania en la que ofrece té. "No son buenas noticias para Merkel", agrega.

"La gente es más desconfiada que hace un mes", comenta Abdul Baldeh mientras espera el tren. Tiene 28 años y huyó de Guinea.

"No hemos venido para crear problemas. Lo que quiero es aprender alemán, tener un trabajo y ser libre", expresa.

Aumenta venta de gas pimienta.

La Federación Alemana de Fabricantes y Distribuidores de Armas informó ayer de que tras los ataques de Colonia se han disparado las ventas de aerosoles de gas pimienta y de otros instrumentos de defensa personal en los comercios del país.

Entre la población alemana hay una profunda división sobre la política de los refugiados. Una encuesta hecha en septiembre por Politbarometer, mostró que el 50% de la población se muestra en contra de esta idea de "puertas abiertas".

Eslovaquia pide una cumbre europea

El primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, relacionó ayer los ataques sufridos por mujeres el 31 de diciembre en Alemania con la llegada de inmigrantes y refugiados a Europa y pidió una cumbre de la Unión Europea con el objetivo de tratar "los acontecimientos".

"Tenemos que cambiar el calendario recientemente aprobado porque ante los acontecimientos (en Colonia y otras ciudades alemanas con numerosas denuncias por agresiones sexuales y robos a mujeres) no podemos esperar", dijo el socialdemócrata Fico en rueda de prensa.

Según este político, quien es uno de los líderes comunitarios más reacios a la llegada de musulmanes, "los sucesos en Europa no sólo nos obligan a tomar medidas, sino también a reaccionar de una manera adecuada".

Fico pidió que la UE cree rápidamente una guardia fronteriza y costera europea y señaló que "la situación es cada vez más grave. Hay más tensión".

Fico insistió en que la base de la solución es "parar la ola de inmigrantes a la UE". Vale recordar que Eslovaquia se ha negado a aceptar las cuotas europeas de reparto de refugiados y sólo está dispuesta a acoger a cristianos.

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