LA RESISTENCIA A LAS REFORMAS DE TEMER

Huelga general en Brasil deja más débil a Temer

Fuerte resistencia al ajuste; desempleo récord llegó a 13,7%.

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San Pablo fue la ciudad más afectada por la huelga sindical. Foto: Reuters

Brasil, golpeado por el mayor escándalo de corrupción de su historia y una fuerte recesión económica, vivió ayer su primera huelga general en 20 años. La paralización, que se hizo sentir en todo el país, aunque con diferentes niveles de adhesión, fue convocada por los sindicatos en contra de los planes de ajuste del presidente Michel Temer. El gobierno consideró que la huelga fue un "fracaso", y anunció que seguirá adelante con su plan de ajuste económico.

La huelga general abarcó al transporte público, los centros de enseñanza y parcialmente a los aeropuertos, y no faltaron los incidentes. La policía dispersó con gases lacrimógenos a activistas que bloqueaban calles en San Pablo, Río de Janeiro y otras ciudades.

La huelga tuvo mayor intensidad en San Pablo, el corazón financiero e industrial del país y también fortín de las mayores centrales obreras, que en su mayoría se han unido a la paralización. En Río de Janeiro la adhesión del transporte era menor y la paralización no tenía la misma intensidad, mientras que en Brasilia la circulación de autobuses era mínima, con lo que la protesta tenía impacto incluso en el sector público.

Las mayores centrales sindicales convocaron la huelga en contra de los proyectos de reforma del sistema de jubilaciones y de flexibilización de los contratos de trabajo. Ambas iniciativas están a estudio del Congreso como parte del programa del gobierno para enderezar las cuentas públicas y sacar a Brasil de la peor recesión de su historia. Según datos oficiales publicados ayer viernes, el desempleo en Brasil alcanzó un nuevo nivel récord de 13,7%, con 14,2 millones de personas en busca de trabajo.

La Central Única de Trabajadores (CUT) publicó una arenga en su sitio de internet con el lema "Hoy Temer no gobierna. Quien gobierna es la clase trabajadora".

Temer, que tiene un nivel de aprobación de apenas el 10%, siguió las protestas desde Brasilia. Para el gobierno, la paralización es un fracaso: "Están impidiendo que las personas lleguen a sus lugares de trabajo. En un primer análisis, eso evidencia que es una huelga que no existe. Es más una huelga de sindicatos perturbados con las decisiones del Congreso", dijo el ministro de Justicia, Osmar Serraglio, a la radio CBN.

La Cámara de Diputados dio el miércoles media sanción al texto base de una ley para flexibilizar los contratos de trabajo, otorgando más poder a los acuerdos colectivos y eliminando la contribución obligatoria a los sindicatos.

A la huelga se sumaron algunos de los aliados del gobierno, como Paulo Pereira da Silva, presidente de la central Força Sindical y diputado de Solidariedade, partido de la base de Temer, que amenaza con pasar a la oposición si las reformas se aprueban sin modificaciones. También la Conferencia Nacional de Obispos (CNBB) se sumó a las críticas y apoyó las movilizaciones.

Vagner Freitas, presidente de la CUT, declaró que las reformas del gobierno de Michel Temer "no dejan margen para negociar".

"Temer ni siquiera quiere negociar, solo quiere cumplir las demandas de los empresarios que financiaron el golpe precisamente para terminar con la seguridad social y legalizar la explotación de trabajadores", sostuvo Freitas a través de un comunicado.

Un portavoz de Temer rechazó la críticas del sindicato y dijo que el gobierno intentaba revertir el daño económico que se originó durante los mandatos del Partido de los Trabajadores.

"La herencia fue un desempleo de 13 millones de personas", acusó Márcio de Freitas Gomes, secretario de la Secretaría Especial de Comunicación Social de la Presidencia. "El gobierno está impulsando reformas para cambiar la situación, para crear empleos y crecimiento económico".

Corrupción.

En medio de estas tensiones en el frente sindical y económico, la Comisión de Ética Pública de la Presidencia brasileña anunció que investigará a tres de los ocho ministros del Gabinete de Temer citados por los ejecutivos de la constructora Odebrecht en los testimonios en que revelaron la gigantesca red de corrupción en Brasil. El órgano, de carácter consultivo e integrado por personalidades, informó que investigará el comportamiento ético de los ministros de la Presidencia, Eliseu Padilha, y de Ciencia y Tecnología, Gilberto Kassab, así como del secretario general de la Presidencia, Wellington Moreira Franco.

La Comisión aclaró que no investigará a los otros cinco ministros de Temer citados por delatores de Odebrecht debido a que las acusaciones se refieren a supuestas irregularidades cometidas cuando no ejercían cargos en el Ejecutivo.

En caso de que la investigación identifique alguna irregularidad, los miembros de la comisión podrán recomendar alguna sanción contra los ministros, desde su destitución hasta una suspensión temporal, pero el jefe de Estado no está obligado a atender la sugerencia.

Los ocho ministros figuran en la lista de casi un centenar de políticos con fuero privilegiado contra los que la Corte Suprema autorizó la apertura de investigaciones.

"Huelguistas perezosos y se levantan tarde".

El alcalde de San Pablo, João Doria, se lanzó duro ayer contra los huelguistas. "Yo me despierto temprano y trabajo. Yo no soy huelguista, que duerme, es perezoso y se levanta tarde", aseguró Doria. Y agregó: "Yo no soy Jaimito el Cartero", en referencia a uno de los personajes de la serie humorística mexicana El Chavo del Ocho que siempre ponía excusas para no ir a trabajar. Los manifestantes amenazaron con bloquear el trayecto que Doria realiza diariamente para llegar al Ayuntamiento, pero el alcalde madrugó y llegó antes.

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