CRISTINA KIRCHNER

"Hubo hechos de corrupción"

Cristina Fernández de Kirchner afirma que postularse al Senado en las elecciones del 22 de octubre no fue una decisión personal, sino colectiva y que hubiera preferido no tener que presentarse.

"Soy peronista, no me digas que soy kirchnerista. Me llamo Kirchner". Foto: EFE
"Soy peronista, no me digas que soy kirchnerista. Me llamo Kirchner". Foto: EFE

Pero, afirma que la sociedad ha visto que ella es la que puede hacer la oposición más firme al gobierno del presidente Mauricio Macri. Sostiene que carece de fundamento calificar a su gobierno de asociación ilícita y si bien reconoce que hubo hechos de corrupción cometidos por algunos funcionarios, no se puede tachar así a toda su administración. Afirma que Argentina no está bien. Esta es una síntesis de la entrevista que la ex presidenta concedió a El País de Madrid.

—¿Por qué ha vuelto a la política?

—La candidatura no fue una decisión personal. Fue colectiva. Entendíamos que había una representación política vacante y había que ponerle un freno al Gobierno y al ajuste. Hubiera preferido no tener que presentarme a senadora y que otro dirigente hubiera podido reunir esa representación. En política nunca hice lo que quería, siempre hice lo que debía.

—¿No había nadie más?

—Los hechos lo demuestran, ahora las cosas están un poco más claras.

—¿Por qué es tan difícil buscar un sucesor?

—Los dirigentes políticos no tienen sucesores. No se pueden transferir los votos. Uno de los problemas por los cuales soy candidata a senadora es porque soy la dirigente que reúne más votos en la provincia de Buenos Aires. No hay sucesores. Eso es un concepto monárquico. La sociedad ha visto que soy la que puede hacer la oposición más firme al Gobierno de Macri. No es arrogancia, es leer el resultado electoral.

—¿Por qué es tan difícil dejar el poder?

—Para mí no lo fue. Un día charlando con Daniel Scioli me dijo ¿por qué no vas de primera diputada para traccionar votos? Yo dije no, van a decir que voy de comisaria política tuya, me voy a casa. Nunca me sedujo el poder.

—¿Cómo está Argentina?

—Creo que no está bien. Estamos con un nivel de endeudamiento vertiginoso. Si hubo algo importante durante nuestra gestión fue haber sacado al país del default y haber llevado a Argentina a un nivel de desendeudamiento inédito desde 1976, del 13%. Hoy en Argentina tenemos un endeudamiento feroz. En el conurbano bonaerense han vuelto a tener dos dígitos de desempleo, el poder adquisitivo de los salarios, de las jubilaciones, se ha derrumbado, la inflación ha crecido exponencialmente y el déficit fiscal también.

—Si estaba tan bien con ustedes ¿por qué perdieron?

—Fueron 12 años y medio, con un desgaste natural del Gobierno, más un aparato mediático en contra. Además, el Gobierno actual dijo que nadie iba a pagar impuesto a las ganancias, que el problema de la inflación se iba a resolver, que no iba a haber devaluación, no iba a hacer tarifazo, que se iban a mejorar las cosas que estaban mal y se iban a dejar las que estaban bien, que nadie iba a perder lo que tenía… Así y todo, perdimos por 700.000 votos. Si uno promete una vida mejor y más feliz, es probable que gane. Respeto el resultado de las elecciones, pero a la gente le han mentido.

—Si les engañaron ¿por qué dos años después la gente mantiene su apoyo al Gobierno?

—La parte que lo apoya es más o menos la que lo votó en la primera vuelta en 2015, cerca de un 34%. Creo que hay un componente de blindaje mediático muy importante.

—¿Tan fácil es manipular a la gente?

—Creo que nadie puede ignorar el rol que juegan los medios.

—¿Por qué la gente no se daría cuenta de que Macri les está haciendo daño?

—En la provincia de Buenos Aires, de cada tres bonaerenses, dos votaron por la oposición. Lo que pasa es que la oposición está dividida. Invierto la pregunta: ¿cómo puede ser que una fuerza estigmatizada, perseguida, sin recursos económicos pudo ganar en la provincia de Buenos Aires a un Gobierno que cuenta con todos los medios de comunicación y todos los recursos? La verdadera hazaña democrática es lo que hizo Unidad Ciudadana, con absolutamente todo en contra.

—¿Hicieron algo mal en su Gobierno?

—He hecho mi autocrítica de tonos. Creo que por la forma de decir las cosas alguien puede haberse sentido ofendido o agredido. Pero también me gustaría que hicieran autocrítica los del Gobierno de [Fernando] De la Rúa, que terminó en la implosión del 2001, con la Plaza de Mayo con 30 muertos, como [Federico] Sturzenegger [gobernador del Banco Central], o los que formaron parte de las políticas de los 90.

—¿Tan difícil es hacer autocrítica? ¿Hubo agotamiento del modelo económico?

—No, agotamiento del modelo económico no. No teníamos gente desesperada porque no le alcanzaba la plata para llegar a fin de mes o porque no podía comer, no había miles de personas viviendo en la calle, pensando que le van a cortar la luz o el gas o que no tenían plata para pagar los remedios. No vivíamos en el paraíso, pero las condiciones eran mucho mejores. ¿Por qué la gente no nos votó? Porque siempre quiere algo más, y está bien.

—Dejaron el país con un 30% de pobreza después de 13 años. ¿Qué falló?

—Me permito poner en duda esto. Con un 5,9% de desocupación, con jubilaciones, salarios y Asignación Universal por Hijo subiendo por encima del nivel de inflación ¿vos crees que cuando nos fuimos del Gobierno uno de cada tres argentinos era pobre? Entonces hoy, de cada tres argentinos 2,5 son pobres.

—¿Cree usted que puede acabar en la cárcel?

—En la cárcel con este Gobierno puede terminar cualquiera. Estuvo un chico un mes preso porque puso no sé qué cosa del islam en Twitter. Se encarceló a gente en la movilización por Santiago Maldonado que no tenía nada que ver. Cuando se resiente el Estado de derecho, el poder judicial pasa a ser una fuerza de tareas del Gobierno para atacar a los líderes políticos, puede que sí. Todos estamos obligados a rendir cuentas, pero que cataloguen a mi Gobierno como una asociación ilícita, o que mi familia es una asociación ilícita es demasiado. Hay una clara maniobra de persecución política. Hay una especie de libertad condicional de la sociedad. Cualquier persona que sea opositor o pase cerca de una movilización le persiguen.

—¿Teme acabar en la cárcel?

—No tengo temores.

—¿Y qué pasaría si va a la cárcel por corrupción?

—Es una hipótesis que el Gobierno y los medios afines se encargan de instalar. En la Argentina hoy cualquiera puede estar preso, pero si es por las causas que hay sin lugar a dudas no. Las pruebas son ridículas. Es un disparate tachar a un Gobierno de una asociación ilícita. Siguen investigando por cosas que ya fuimos sobreseídos.

—Sus secretarios de Obras Públicas y de Transporte están en la cárcel. Uno de ellos fue descubierto mientras lanzaba nueve millones de dólares a un convento. ¿Asume que hubo mucha corrupción en su Gobierno?

—No, creo que hubo hechos de corrupción y funcionarios que cometieron hechos de corrupción. Es innegable. Y deben responder. Pero tachar a todo un Gobierno de corrupción por unos funcionarios, no. No creo que haya ningún Gobierno en el mundo exento de funcionarios que cometan corrupción. Pero ahora tenemos un Gobierno que utiliza el Estado para favorecer los negocios de su familia. Tenemos Panamá Papers. Provocó la caída del primer ministro de Islandia, del ministro Soria en España. Acá no pasó nada. Hubo hechos de corrupción pero yo no blanqueé plata negra, el que lo hizo es el hermano del presidente. Y su amigo del alma [Nicolás] Caputo, también blanqueó 35 millones. Contratista del Estado. Este Gobierno ha tomado el Estado como plataforma para ayudar a sus empresas familiares.

—¿Por qué su hija tenía cinco millones de dólares en efectivo en una caja de un banco?

—Nosotros teníamos en 2012 3,5 millones de dólares en depósitos en plazo fijos. Los teníamos de antes, no es que llegamos al Gobierno y de repente nos apareció dinero. En el diario La Nación explicaron que la familia tenía fortuna personal porque teníamos un estudio jurídico que habíamos trabajado mucho y muy bien. Que antes de que Néstor fuera intendente teníamos más de 23 propiedades. La plata que mi hija tenía era producto de la sucesión de su padre. Cambiamos ese dinero y lo pusimos en plazo fijo. Y cuando salí del Gobierno sacamos ese dinero y compramos divisas. Todo esto se hizo dentro del sistema bancario, con certificados de compra, todo legalizado. Lo compramos en dólares y lo depositamos en una caja, pero no en el extranjero. Yo quería dejarles mi parte a mis hijos. Está totalmente explicado. No es que me descubrieron una cuenta en Las Bahamas.

Busca vencer a la política de Macri en la elección.

"No estoy para ganarle a un ex ministro de Macri, estoy para ganarle a una política", dice Cristina Kirchner al ser preguntada si después de llegar a tener 54% de los votos en toda Argentina no es poco pelear por 34% en la Provincia de Buenos Aires. "Reducirlo a una pelea con un ministro es injusto para Bullrich (se refiere a Esteban Bullrich, candidato de Cambiemos, el partido que lidera Mauricio Macri). Sé las condiciones adversas contra las cuales voy", agrega.

Respecto de la posibilidad de que pierda y el kirchnerismo entre en decadencia, responde: "Al kirchenirsmo siempre lo vi como una manera de bajarnos el precio a los peronistas. Yo soy peronista, no me digas que soy kirchnerista. Me llamo Kirchner, pero soy peronista de toda la vida. Yo no nací ganando elecciones (...) No es un problema si pierdo o gano. En esta elección de medio término la lectura es que la mayoría no está acuerdo con esta política económica. El Gobierno perdió 14 provincias".

Al preguntarle si hay riesgo de estallido social en Argentina, señala: "No lo creo, "pero me parece que debe haber muchísima más pobreza que antes".

Respecto del daño que le hace Venezuela a la izquierda latinoamericana, señala que "la experiencia de Venezuela no tiene nada que ver con la de Argentina, o la del PT en Brasil o la de Evo Morales en Bolivia". Indica que hay un giro a la derecha no solo en Latinaomérica, sino también en Estados Unidos con Donald Trump y en Europa.

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