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Homenajes al legado de JFK en su centenario

Un sello y varios actos recuerdan al primer presidente católico de Estados Unidos, asesinado en 1963.

Cien años después de su nacimiento, el legado de John Fitzgerald Kennedy sigue más vivo que nunca en Estados Unidos, donde muchos le veneran como un símbolo de las esperanzas y aspiraciones de su país. El trigésimo quinto presidente de Estados Unidos cumpliría hoy un siglo: nació el 29 de mayo de 1917 en Brookline, a las afueras de Boston, Massachusetts.

Es el único presidente católico que ha ocupado la Casa Blanca. De salud frágil, ávido lector, reconocido donjuán y amante del deporte, viajó por Europa, donde su padre fue embajador en Londres; se graduó con honores en la Universidad de Harvard y combatió en la II Guerra Mundial, de donde volvió como un héroe.

Tras ejercer de congresista y senador, el joven John alcanzó el cenit de su carrera política el 8 de noviembre de 1960, cuando se impuso al republicano Richard Nixon en una de las más reñidas y recordadas elecciones de Estados Unidos.

Bien es sabido que durante su Presidencia lidió con la fracasada invasión de Bahía de Cochinos para derrocar a Fidel Castro (1961), la Crisis de los Misiles (1962), y el impulso de la carrera espacial. De su legado resuena con fuerza su genial oratoria, encumbrada en la famosa frase de su discurso de investidura del 20 de enero de 1961: "No preguntes qué es lo que tu país puede hacer por ti; pregunta qué es lo que tú puedes hacer por tu país".

Y todo el mundo conoce, cómo no, el trágico final de JFK el 22 de noviembre de 1963, asesinado en Dallas a la edad de 46 años, un día grabado a fuego en la memoria colectiva de todo el mundo.

Con motivo ahora de su centenario, la imagen joven y optimista de Kennedy renace en el recuerdo de los estadounidenses. Esa imagen reluce en un sello que el Servicio Postal de Estados Unidos emitió para celebrar los cien años de JFK. El timbre reproduce el emblemático retrato que el fotógrafo Ted Spiegel hizo de Kennedy en 1960 durante un acto de campaña electoral en Seattle, en el que el entonces aspirante presidencial demócrata eleva la mirada con semblante pensativo y optimista.

También conmemora el centenario el Kennedy Center, el templo de las artes escénicas de Washington que toma el nombre del mandatario y rinde homenaje a su pasión por el arte.

Georgetown, el elegante barrio de Washington donde residió, también lo recuerda. JFK dejó una huella muy especial en el célebre "Martins Tavern", un acogedor e histórico pub, donde Kennedy pidió matrimonio a la periodista Jacqueline Bouvier el 24 de junio de 1953. "Cada semana tenemos aquí dos o tres proposiciones. Quieren pedir matrimonio donde lo hizo JFK", dice Chrissy Gardner, responsable de mercadotecnia del establecimiento.

El centenario de JFK "es una oportunidad para reflexionar sobre lo que defendía, y la creencia y el compromiso que tenía para resolver todos los desafíos que enfrentaba", dijo el congresista Joe Kennedy III, sobrino-nieto del presidente.

En la era Trump, una época de polarización política, hacer comparaciones con Kennedy puede ser desagradable. "Esta falta de cortesía y civilidad sorprendería a John F. Kennedy, porque tenía amigos en el Partido Republicano que eran muy cercanos", opinó James Thurber, fundador del Departamento de Estudios del Congreso y Presidenciales de la American University de Washington. Y agregó que Kennedy probablemente habría sido más duro que Trump con Rusia y su presidente Vladimir Putin. "Sería duro con ellos sobre lo que están haciendo en Siria y sus relaciones con Irán", dijo Thurber.

Los restos de JFK yacen en el Cementerio de Arlington, a las afueras de la capital estadounidense, junto a los de Jackie, que murió de cáncer el 19 de mayo de 1994 a los 64 años. De día y de noche, llueva o nieve, la tumba de JFK está alumbrada por la "llama eterna". Es un símbolo de que su memoria sigue viva y de que, como rezaba un pasaje de su discurso de investidura, "el resplandor de ese fuego puede iluminar el mundo".

John Fitzgerald Kennedy junto a su esposa en 1963. Foto: AFP
John Fitzgerald Kennedy junto a su esposa en 1963. Foto: AFP

"Lo extraño cada día de mi vida"

La hija de JFK, Caroline Kennedy, que fue embajadora de Estados Unidos en Japón durante tres años bajo la presidencia de Barack Obama, está considerando una candidatura a cargos públicos, tal vez para el Congreso, según el New York Post. "He pensado en él y lo he extrañado todos los días de mi vida", aseguró Caroline, de 59 años, sobre su padre, en un video publicado por la Biblioteca Presidencial Kennedy.

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