atentados en paris

Hollande: "Fue un acto de guerra" y "Francia no tendrá piedad"

El primer ministro Manuel Valls dijo que Francia está "en guerra y será larga y difícil", y más aún: "debemos esperar más ataques".

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Francois Hollande. Foto: AFP

"Lo que ocurrió ayer fue un acto de guerra llevado a cabo por el ejército de Estado Islámico" y Francia "no tendrá piedad", afirmó hoy el presidente francés, Francois Hollande.

El mandatario intenta tranquilizar a los franceses en el día más difícil para todos. Lo mismo deslizó su primer ministro Manuel Valls: "estamos en guerra y será larga y difícil", y más aún: "debemos esperar más ataques". "Pero vamos a responder golpe por golpe para destruir a Estado Islámico", afirmó en la misma sintonía.

Pero en la batalla contra Estado Islámico, la política francesa toma recaudos, se suspenden las campañas electorales regionales y, por un día, queda afuera cualquier controversia. Incluso Marine Le Pen, la líder de la extrema derecha, más allá de las altisonantes reacciones de primera hora, se muestra como alguien que no pretende beneficiarse electoralmente. Esta vez no fue mucho más allá, como es su costumbre.
La dura opositora repitió que "Francia debería prohibir las organizaciones musulmanas" y plasmar "el cierre de mezquitas radicales", además de "expulsar a los extranjeros que predican el odio en nuestro territorio", pero, pese a sus dichos, mañana por la mañana se la verá como a los otros líderes políticos en el Elíseo, para un cita con Hollande.

Una escena más que rara en Francia, donde incluso en horas graves tras el ataque a la revista satírica Charlie Hebdo, la presidenta del Frente Nacional organizó su marcha en el sur del país y no estuvo invitada a la que unió a los líderes de todo el mundo en París.

Las declaraciones muy polémicas han sido pocas, entre ellas la del extremistas incorregible y últracatólico, Philippe de Villiers, que agita un título de vizconde. "Hemos generado cierta laxitud y una 'mezquitatiación'", disparó en referencia despectiva al Islam.

Pero en el día de la tristeza y la compostura, ni siquiera provocó protestas.

La derecha de los Republicanos, con el ex presidente Nicolas Sarkozy, ha dado prioridad a la "unidad" de Francia en comparación con la intención de los terroristas de "socavar" el país: "Los terroristas han comenzado la guerra con Francia -dijo el ex mandatario haciéndose eco de las palabras de Hollande, quien llegó en 2012 al Elíseo- y nuestro país no debe flaquear".

"Es tiempo de para la solidaridad con todos los franceses y con las familias de las víctimas", dijo Sarkozy, mientras que incluso sus oponentes dentro del partido, Fran&î8225;ois Fillon y Alain Juppé, han mostrado su voluntad de fortalecer la "unidad republicana".

El llamado de Hollande a la "unidad esencial" fue recogido incluso por Le Pen, que dijo que "la Nación debe estar unida en esta prueba". Sin embargo, según ella, "más allá de las palabras, la fuerza y la acción implacable es la que protegerá a los franceses y establecerá la unidad". Sirven las "medidas de emergencia", añadió, porque "Francia se ha hecho vulnerable y debe rearmarse".

Sarkozy añadió que su partido apoyará "todas las decisiones que van en el sentido de un fortalecimiento drástico de las medidas de seguridad para ayudar a proteger la vida de nuestros compatriotas".

Pero nuevas controversias emergen en el horizonte de lo que parece inexplicable: el comportamiento una vez más de los servicios secretos. Uno de los terroristas, el único hasta ahora identificado (M. Ismael) fue detectado y fichado en 2010.

En todo ese período estuvo en la mira, en varias ocasiones, la última hace tres semanas, había sido liberado por los servicios luego de una información de alarma, en vista a ataques coordinados, un escenario muy similar a lo que se hizo realidad ayer por la noche.

Para Laurent Wauquiez, número tres de los Républicains, el partido de Sarkozy, "las 4.000 personas que viven en Francia y están ligadas al terrorismo" debe ser "colocado en los centros de detención especiales". Una opinión compartida por muchos políticos y ciudadanos, en las redes sociales, pero no por muchos estrategas.

"No hay nada que hacer -dice Alain Chouet, ex jefe de los servicios de seguridad franceses- nunca se podrá frenar a ocho personas determinadas, formadas en el extranjero y que regresan aquí muy motivadas para entrar en acción".

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