COINCIDENCIA

La historia de 'Monchito': el rescate que nunca fue en el terremoto de 1985 en México

Un niño de 9 años llamado Luis Nafarrete, símbolo del terremoto de hace 32 años, no fue encontrado.

Derrumbes tras el terremoto en Ciudad de México. Foto: AFP
Derrumbes tras el terremoto en Ciudad de México. Foto: AFP

La incansable búsqueda entre los escombros de una niña en una escuela de México, a la que inicialmente llamaron ‘Frida Sofia’ y que nunca existió, recordó un fantasma que, 32 años después, ese país no olvida.

Podría ser otra dramática coincidencia. En 1985, cuando México se levantaba del mortífero terremoto de magnitud de 8,1 -que arrebató la vida a 10.000 personas- la esperanza del rescate de otro niño se convirtió en el símbolo de la tragedia, tal como está sucediendo este jueves con la niña que, según rescatistas, la escucharon debajo de las paredes de su escuela Enrique Rébsamen, en Ciudad de México.

Se repite la historia. Hace tres décadas se hablaba del niño Luis Ramón Nafarrete Maldonado, conocido también como "Monchito", un niño de 9 años que quedó sepultado con su abuelo en uno de los edificios que se habían desplomado en la capital mexicana.

El niño se había alojado junto con sus padres un día antes del sismo en una casa de la octava calle de Capuchinas, en el barrio La Merced, en lo que hoy se conoce como calle de Venustiano Carranza.

El número 148 de la vía, que está muy cerca del Zócalo de la capital y donde hoy funciona la empresa Arenales de Textil y otras tiendas tipo mercería, era donde se ubicaba la residencia del abuelo de ‘Monchito’.

Ambos, que compartían habitación esa noche, fueron alcanzados por el interminable movimiento del edificio. Varios reportes de prensa de la época afirman que Mauricio Nafarrete, padre de ‘Monchito’ y de una niña y un niño más, pide con desesperación que busquen a su hijo y a su suegro.

Era 2 de octubre de 1985, ya habían pasado 13 días del sismo y las esperanzas de encontrar a alguien con vida se habían agotado. Pero ese día, tal como lo narra José Comas para el diario El País de España, los equipos de rescate de Italia e Israel que llegaron a apoyar las labores en México se retiraron del lugar dándole paso a la sección 5 del Voluntariado Nacional.

"Los voluntarios no sabían nada de Monchito ni de mi suegro, mi cuñado les dijo que estaban enterrados. Entonces estos muchachos se metieron y le preguntaron con el aparato: '¿Quién es?'. Se oyeron ruidos, pero no había voz. Ellos supusieron que no podía hablar o no se oía la voz. Entonces dijeron: 'Si no puedes hablar, danos dos golpes', y los dio. Se armó un revuelo. Después le pidieron: 'Si eres un adulto, da un golpe. Si eres un niño, da dos golpes', y dio dos golpes. A partir de ahí se empezó a trabajar para rescatarlo”, dice Comas.

Desde ese momento, reinó el caos. Cientos de fotógrafos, periodistas, voluntarios, policías, bomberos, ingenieros, maquinarias pesadas, grúas y hasta el cantante español Plácido Domingo invadieron la estrecha calle del centro tratando de encontrar al niño que al parecer había dado señales de vida.

“Con su aparato creyeron detectar signos de vida, y durante una semana desencadenaron en México la esperanza de rescatar vivo al último superviviente atrapado bajo los escombros desde hacía ya 15 días. Era la oportunidad de arrebatar una vida, la última, al terremoto y con un equipo mexicano, allí donde los expertos internacionales habían dicho que no quedaba nadie vivo. Un golpe psicológico importante para la decaída moral del país”, relata Comas en su nota.

El sábado 5 de octubre, los ingenieros descartaron cualquier presencia de una persona con vida dentro del edificio. El padre del niño acusó al Gobierno, como consta en una nota de prensa del diario español ABC, de montar una farsa y de que el ingeniero a cargo de las labores de búsqueda, identificado en la nota como Gustavo Gómez, “entorpeció el rescate”.

Ese mismo diario afirma que el 8 de octubre se recuperó el cuerpo de Luis Maldonado, el abuelo del niño, pero que nunca se encontró rastros del menor. Dieciocho días después del terremoto, y pese a las súplicas de vecinos, que incluso pusieron velas en la vereda y con sus propias manos empezaron a sacar las piedras, los equipos de remoción entraron con maquinaria para retirar los escombros.

Según el diario El País, un psiquiatra declaró que quienes estaban en las labores de rescate habían sido víctimas de un caso de “psicosis colectiva”, por lo que se habla hoy de que el niño jamás existió.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te puede interesar
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)