LA BATALLA ELECTORAL EN EE.UU.

Hillary, vulnerable tras dos derrotas

Las encuestas muestran que tendrá duras batallas contra Trump en estados que son clave.

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Hillary Clinton enfrenta un doble desafío electoral ante Sanders y Trump. Foto: Reuters

El triunfo que obtuvo el senador por Vermont, Bernie Sanders en las elecciones primarias de West Virginia obliga a Hillary Rodham Clinton a continuar una batalla costosa en dos frentes: concretar la nominación por el Partido Demócrata a la presidencia de Estados Unidos y enfrentar a Donald J. Trump en las elecciones generales del 8 de noviembre.

La situación ha cambiado, debido a que en las primarias de 2008, Hillary derrotó a Barack Obama en West Virginia por casi 40 puntos.

Clinton tiene una ventaja casi insuperable en delegados a la Convención Nacional Demócrata, porque la nueva victoria de Sanders en West Virginia, una semana después de que también triunfó en Indiana, hizo poco para reducir la diferencia. Pero, estos triunfos le permiten continuar en carrera, como ha prometido hacer hasta la convención partidaria que se reunirá en la segunda quincena de julio, en Philadelphia, y obligar a Hillary a girar hacia posición más de izquierda.

Esta semana, después de resistir los planteos de Sanders para un sistema de salud de pago único, Hillary abrazó la idea de permitir que personas de 50 años puedan acceder a las pólizas de Medicare, el plan de salud diseñado para personas mayores de 65 años.

En Oregon, que realizará las primarias la próxima semana, Sanders hizo un llamado a los superdelegados —son dirigentes partidarios que tienen libertad para apoyar al candidato que prefieran— para que le den el apoyo porque él surge como un candidato más fuerte para enfrentar a Trump en las elecciones nacionales.

"Si ustedes miran lo que ha ocurrido en el último mes o las últimas seis semanas, en cada encuesta national le gano a Donald Trump por gran diferencia", afirmó Sanders.

Mientras Trump ataca de manera agresiva a Hillary a medida que él se enfoca en las elecciones de noviembre, la situación vulnerable de Hillary como candidato quedó expuesta por sus derrotas en Indiana y West Virginia, estados que tienen muchos votantes que son trabajadores blancos.

Si bien ese sector de la población constituyó en otros tiempos el cerno del apoyo al Partido Demócrata en esa zona del país, se han apartado de esa fuerza política como consecuencia de temas culturales como la posesión de armas y la política ambiental del presidente Barack Obama, que ha golpeado a la industria del carbón, una actividad fuerte en esos estados.

Hillary intentó recomponer las relaciones con esos votantes la semana pasada, no tanto por su competencia contra Sanders, sino pensando en las elecciones de noviembre. Hizo intensa campaña a lo largo del Río Ohio, porque sabe que debe frenar la sangría que significa el abandono de trabajadores de las filas partidarias, especialmente hombres blancos, que dan su apoyo a Trump en dos estados cruciales como son Ohio y Pennsylvania.

Disputado.

Su campaña, que no había difundido más avisos por televisión desde que arrasó en cuatro estados del este el 26 de abril, y esperaba guardar dinero para las elecciones generales, reanudó la publicidad por ese medio en Kentucky con vista a las primarias que se realizarán allí la próxima semana.

La situación vulnerable de Hillary en Ohio y Pennsylvania fue subrayada por la encuesta de Quinniapiac University, que se sifundió el martes pasado, y la muestra en reñida definición con Trump para la elección presidencial de noviembre. En Ohio, que ha votado al candidato que resultó presidente en las últimas diez elecciones, Hillary aventaja a Trump por siete puntos entre las mujeres, pero está rezagada 15 puntos entre los hombres. En Pennsylvania, ella lidera entre las mujeres por 19 puntos, pero pierde ante Trump por igual diferencia entre los hombres.

Trump, que ya no tiene rivales en las primarias, si bien los ciudadanos pueden votar por cualquiera de los candidatos que estuvo en la competencia, agregó el martes pasado dos triunfos en Virginia y Nebraska.

Clinton fue perseguida, la semana pasada, en sus recorridas por West Virgninia y Kentucky por los comentarios que hizo en marzo de que su política contra el cambio climático "pondrá a muchos mineros y empresas del carbón fuera de actividad". Hizo el comentario en el contexto de una promesa de ayuda financiera a las comunidades del carbón, pero hubo repercusiones que la obligaron a estar a la defensiva de manera reiterada.

Sanders mantiene el desafío para llegar con fuerza a la Convención.

El desafío entre Hillary Clinton y el senador Bernie Sanders por lograr la candidatura presidencial del Partido Demócrata, sigue abierto. El legislador, de 74 años, prometió luchar hasta el final por cada voto.

Confirmó de esta manera su sorprendente carrera, que si bien lo tiene lejos todavía en términos de delegados, no le concede a Hillary la posibilidad de dedicarse al 100% al desafío final con Donald Trump, quien será el candidato presidencial por el Partido Republicano.

"Tengo un mensaje para los delegados en Philadelphia (sede de la Convención Nacional Demócrata, desde el 25 de julio)", advirtió. "Si con Hillary Clinton tenemos muchas diferencias, sobre una cosa estamos de acuerdo: debemos derrotar a Donald Trump".

Por ese motivo, invocó la unidad del partido y sostuvo que "Trump no se convertirá en presidente porque el pueblo estadounidense sabe que nuestra fuerza es la diversidad".

El objetivo de Sanders es llegar a la Convención, con posibilidades para tener una voz fuerte y asegurar que sus posiciones aparezcan en el programa de su partido.

"Necesitamos de una economía que funcione para todos y no solo para el uno por ciento", dijo y ratificó sus planteos de asistencia médica universal, enseñanza universitaria pública gratuita y que "los ricos y las corporaciones paguen la justa parte de impuestos".

Sanders aspira a obtener un triunfo en California que es un estado decisivo, aunque Hillary lo aventaja allí. (Fuente: ANSA)

ESTRETAGIA PARA NOVIEMBRE.

Va por los desafectos con Trump.

La campaña de Hillary Clinton intenta sacar provecho del revuelo que el asecenso de Donald J. Trump ha provocado en el Partido Republicano, en un intento por conquistar el apoyo de votantes republicanos y líderes partidarios que están desilusionados con el portaestandarte de su fuerza política. Los esfuerzos surgieron después que el presidente de la Cámara de Representantes, Paul D. Ryan, dijo que todavía no está pronto para respladar a Trump, un comentario que fue aprovechado de inmediato por la campaña de Hillary en mensajes enviados por correo electrónico y las redes sociales.

En términos más amplios, la campaña de Hillary tiene un nuevo enfoque, después de un año en el que puso énfasis en posturas liberales y se enfocó en los votantes de los sectores minoritarios de la sociedad. Ahora, también busca atraer a votantes independientes y otros inclinados hacia los republicanos, pero que se sienten desconectados de Trump. Pero, en la estrategia de su campaña está la confianza de que votantes jóvenes y liberales que respaldan al senador Bernie Sanders terminarán apoyándola a ella en noviembre. Por ello, enfoca su esfuerzo a mujeres blancas trabajadoras y de zonas suburbanas que tienen tendencia a votar por el Partido Republicano, pero que en las encuestas aparecen con una visión negativa de Trump.

Espera formar un grupo de "Republicanos con Hillary", debido a que en sus días en el Senado forjó sólidas relaciones con republicanos prominentes.

"Invito a muchos republicanos e independientes a los que he visto en la campaña, que se han estado acercando, a unirse a los demócratas", dijo Clinton en una entrevista con CNN. "Tenemos que salir del equipo partidario e incorporarnos al equipo de Estados Unidos". (Fuente: THE NEW YORK TIMES).

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