LUCHA POR LA CASA BLANCA

Hillary y Sanders libran batalla final

El senador está jugado a California, donde evaporó la ventaja de su rival y confía sorprender.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La silueta de Clinton en un acto que realizó en San José, California. Foto: AFP

El miércoles, después de buscar varios días, Karen Furia, de 65 años, finalmente encontró lo que buscaba: un adhesivo de Hillary en un acto electoral en Salinas, California. "Lo único que oigo es Bernie, Bernie, o veo volantes de Bernie", dijo Furia, una jubilada. "Estoy un poco cansada de oirlo". Por supuesto, se refería el senador por Vermont, Bernie Sanders, el rival de Hillary Rodham Clinton para la candidatura presidencial por el Partido Demócrata, quien está poniendo energía y recursos para la decisiva primaria de California que se realizará el martes 7 de junio, en la que estarán en juego 475 delegados por voto popular a la Convención Nacional Demócrata.

Los esfuerzos de Sanders parecen estar dando resultado.

Durante meses, la campaña de Hillary expuso confianza sobre California, un estado con diversidad en el que el 30% del electorado demócrata es de origen latino, con una elección primaria que tiene el formato que tiende a favorecerla. En 2008, ella derrotó a Barack Obama en California por 8,3 puntos porcentuales.

Pero, en estas elecciones de 2016, la ventaja que llevaba Hillary en California se ha evaporado, pasando de siete puntos sobre Sanders, en marzo, a solo dos puntos, lo que está dentro del margen de error, según una encuesta difundida el miércoles pasado por el grupo independiente Public Policy Institute de California.

Eso ha creado la posibilidad de una vergonzosa derrota para la campaña de Hillary y arruinado los planes de la aspirante a la candidatura para enfocarse en las elecciones generales y su rival del Partido Republicano, Donald J. Trump.

Expectativa.

Hillary dedicó toda la semana pasada a recorrer el estado realizando varios actos y encuentros de recaudación de fondos y volverá a hacerlo esta semana. Pese a las señales iniciales de que evitaría gastar en publicidad costosa en California, la campaña comenzó a difundir avisos en canales de televisión de Los Angeles, Fresno y Sacramento. "California es un estado que gusta alterar las expectativas y tiene la costumbre de ser políticamente imprevisible", dijo el diputado Adam B. Schiff, quien apoya a Hillary.

Los asesores de Hillary sostienen que las encuestas que ha realizado la campaña muestran a ella en ventaja en California, pero Sanders puede ser ayudado por las normas de las primarias de ese estado, que permiten a los independientes votar en la votación demócrata, siempre que se registren para hacerlo. Entre el 1° de enero y el 31 de marzo se produjo un empuje, habiéndose registrado más de 850.000 personas, lo que podría indicar un impulso para Sanders y una señal de una participación de independientes superior a la que hubo hace ocho años, cuando constituyeron el 18% de los votantes en las primarias demócratas.

Clinton no necesita ganar California para ser la candidata de su partido: se espera que llegue a los 2.383 delegados que necesita para la nominación y es probable que los obtenga pocas horas antes en Nueva Jersey, que también realiza primarias el 7 de junio. Es un hecho matemático que los asesores de Hillary reiteran a los periodistas.

Sin embargo, perder en California, el estado con más población del país, y lugar de surgimiento de movimientos políticos que con frecuencia cambian al resto de Estados Unidos, sería un duro golpe para Hillary y la haría llegar rengueando a la Convención Nacional Demócrata, el 25 de julio. Por ello, en un acto en Buena Park, el miércoles, Hillary imploró a los californianos que voten. "Ustedes saben que esta primaria en California es realmente importante", afirmó. "California es donde el futuro comienza en Estados Unidos".

Final.

Una derrota también envalentonaría a Sanders y sus seguidores, algunos de las cuales han prometido generar inquietud en la convención si los temas que ellos plantean no son tomados con seriedad.

"Cada minuto que ella tiene que dedicar a Sanders, es un momento y un dólar que no puede gastar en Trump", dijo Steven Maviglio, un consultor político que reside en Sacramento. Pero, agregó: "Para Bernie, es la final del campeonato. Es el punto final. No puede hacer nada más después de esta primaria".

Por ello, Sanders ha dedicado 18 días de movilización en el estado, hablando en actos ante miles de ciudadanos. Su campaña gastó US$ 1,5 millones en un aviso que exhorta a los californianos a elegir "una nueva dirección para el Partido Demócrata". Sanders ha tenido dificultades en grandes estados como Nueva York y Ohio para transformar la alta concurrencia a sus actos en votos, pero la declaración que hizo Hillary a la televisora CNN, de que ella tiene asegurada la candidatura, dio renovada energía a los votantes de Sanders, indicó el senador por Oregon, Jeff Merkley, quien apoya a Sanders.

Los correos del Departamento de Estado persiguen a la exministra.

Ante la imposibilidad de liberarse de lo que se ha convertido en una distracción que perdura, Hillary Clinton restó importancia, el miércoles último, a un informe del Inspector General del Departamento de Estado, que criticó el uso que ella hizo de un servidor privado de correo electrónico mientras se desempeñó como Secretaria de Estado, en el gobierno del presidente Barack Obama.

En una entrevista con el noticiero de televisión ABC News, Hillary reiteró su admisión de que haber usado el servidor privado de correo electrónico fue un error. Pero, sugirió que los votantes tienen temas más importantes a considerar cuando deciden entre ella y Donald J. Trump, quien ya tiene el número de delegados para ser candidato republicano.

"Como he dicho muchas veces, si pudiera volver en el tiempo, lo haría diferente", dijo Hillary. "Sé que la gente tiene cierta preocupación por esto. Lo entiendo. Pero, creo que los votantes van a mirar todo el panorama de lo que tengo para ofrecer, mi vida, mi servicio público, y el alcance de la amenaza que Donald Trump ofrece a este país".

El informe presentado al Congreso, indicó que Hillary no buscó ni recibió permiso para usar el servidor privado de correo electrónico y que, a través de sus abogados, declinó ser entrevistada por el Inspector General.

El informe dio nueva munición a Trump y amenaza con robustecer la percepción que ya tiene la mayoría de los votantes —según surge de las encuestas— de que ella no es confiable.

EL PANORAMA DE LOS DELEGADOS.

Dirigentes le dan la gran diferencia.

Hillary y su marido Bill Clinton, quien ha realizado intensa campaña a lo largo de California visitando desde iglesias de la comunidad negra en Los Angeles hasta ferias agrícolas en el Valle Central, tienen un profundo reservorio de apoyo en ese estado y relaciones que se retrotraen a la campaña presidencial de 1992.

Ganar allí es emocionalmente importante para Hillary, a efectos de evitar una humillación y comenzar la batalla contra Trump desde una posición de fuerza, señalan sus amigos.

"No es que matemáticamente necesite ganar allí, pero creo que ella quiere lograrlo", dijo Steven M. Schatz, un abogado y aportante a la campaña de Hillary, en Palo Alto. "Quiere llegar a la convención con impulso".

Algunos californianos están sorprendidos porque Hillary se encuentra en una definición reñida con Bernie Sanders, en ese estado.

Sanders quiere triunfar en California para ratificar el apoyo ciudadano que recibe y tener fuerza suficiente para imponer, en la Convención Nacional, reformas al funcionamiento del partido, así como varios temas en el programa de gobierno.

Hillary está a un paso de la nominación, ya que suma 2.309 de los 2.382 delegados a la Convención que necesita. Sanders tiene 1.539 delegados. La diferencia se la dan a Hillary los superdelegados, que son dirigentes, legisladores y otras figuras prominentes del partido, que tienen la libertad de apoyar al candidato que deseen.

En efecto, el sitio RealClear Politics, indica que en los delegados por votación popular, Hillary cuenta con 1.769 y Sanders con 1.497, una diferencia de 272. Pero, ella hace la gran diferencia en los superdelegados por 540 a 42, lo que indica que la estructura del Partido Demócrata la prefiere para disputar las elecciones presidenciales el 8 de noviembre.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)