TIROTEO EN LAS VEGAS

Un héroe anónimo que salvó a decenas de personas y en un segundo pasó a ser víctima

Jonathan Smith, de 30 años, recibió un disparo en el cuello mientras ayudaba a los asistentes al recital de música country; "Realmente no quería morir", dijo, desde el hospital.

Jonathan Smith. Foto: Twitter @byHeatherLong
Jonathan Smith. Foto: Twitter @byHeatherLong

No fue todo pánico. El domingo por la noche, cuando un hombre de 64 años identificado como Stephen Paddock abrió fuego desde el piso 32 de un hotel hacia el predio de un festival y asesinó a 59 personas, hubo muestras de heroísmo.

Jonathan Smith protagonizó una de ellas. Tiene 30 años, es reparador de fotocopiadoras y había viajado a Las Vegas para celebrar el cumpleaños de su hermano más grande. Estaba junto a nueve miembros de su familia cuando las balas comenzaron a sonar. En un primer momento, pensó que se trataba de fuegos artificiales y no se preocupó. Después, cuando vio que la música se cortó y que las luces del escenario se apagaron, entendió que algo malo pasaba.

De acuerdo a lo publicado por el diario The Washington Post, Smith se sintió perdido en medio de la estampida de gente y sólo pudo pensar en salvar a sus sobrinos. Miró hacia el escenario para ver si los encontraba, vio gente escondida detrás de un coche de la Policía, vio gente muy asustada y sin saber qué hacer.

Entonces, puso manos a la obra y comenzó a gritar: "¡Tirador activo, tirador activo, vamos! Tenemos que huir". Agarró a varias personas y les dijo que lo siguieran hacia una zona de estacionamiento para discapacitados, lejos de Las Vegas Boulevard, donde se encuentra el predio de la masacre.

"Saqué a algunas personas fuera de allí. Podías oír los disparos. Parecía que venían de todos lados", dijo Smith. Asimismo, el muchacho de 30 años se dio cuenta que un grupo de jóvenes no estaban totalmente ocultas y a resguardo por lo que se levantó y se acercó para exhortarlas a tirarse al suelo.

Fue entonces que de héroe pasó a víctima. En un segundo, una bala lo golpeó en el cuello. "No podía sentir nada. Tuve una sensación de calor en mi brazo ", declaró Smith desde el vestíbulo del Sunrise Hospital ayer por la tarde mientras esperaba su alta.

Al ser herido, un policía de San Diego fuera de servicio fue quien salvó su vida: el oficial se acercó y trató de detener la hemorragia y luego lo subió a una camioneta con otros heridos para que lo llevaran a un hospital.

"Realmente no quería morir", indicó Smith, que se cree salvó la vida de al menos 30 personas.

Hoy este héroe tiene una clavícula fracturada, una costilla agrietada y un pulmón magullado. Los médicos le dijeron que lo mejor será dejar la bala alojada donde está, al menos por ahora. Un movimiento podría causar más daño. La cicatriz será la marca de su gesto.

"Podría tener que vivir con esta bala el resto de mi vida", agregó, mientras hizo una mueca de dolor y se tocó la venda blanca grande que cubre el agujero de bala.

En las redes sociales, su historia se hizo viral. Su foto fue compartida más de 74.000 veces y ya tiene más de 177.000 "likes".

En el ataque en el festival de música country de Las Vegas, al menos 59 personas perdieron la vida y más de 500 resultaron heridas. Estado Islámico reivindicó el hecho como un atentado de uno de sus soldados; sin embargo, las autoridades de Estados Unidos descartar se trate de un ataque terrorista.

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