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Grecia desafía a acreedores y rechaza prórroga de plan de rescate de la UE

La zona euro insiste para que Atenas acepte una extensión de su programa de rescate, por el que recibió desde 2010 unos 240.000 millones de euros a cambio de drásticas reformas.

Las negociaciones entre Grecia y los ministros de Finanzas de la zona euro sobre la deuda del país colapsaron el lunes, debido a que Atenas rechazó una propuesta para requerir una extensión de seis meses de su rescate internacional, calificándola como "inaceptable".

El Gobierno de izquierda griego que asumió el mes pasado prometió acabar con el programa de rescate de 240.000 millones de euros (270.000 millones de dólares), revertir políticas de austeridad y terminar con la cooperación con inspectores de la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El ministro de Finanzas holandés, Jeroen Dijsselbloem, quien presidió la reunión, dijo que Atenas tiene hasta el viernes para pedir una extensión. El rescate vence a fin de mes.

No está claro cuánto tiempo podrá mantenerse Grecia a flote sin ayuda internacional. Hasta ahora, el BCE ha permitido que el banco central griego le entregue financiamiento de emergencia a los bancos del país, pero se podrían imponer controles de capital si colapsan la negociaciones.

El miércoles, el BCE decidirá si mantiene los préstamos de emergencia a los bancos griegos que están perdiendo depósitos por unos 2.000 millones de euros a la semana.

"El sentimiento general en el Eurogroupo sigue siendo que la mejor manera sería que las autoridades griegas busquen una extensión del programa", dijo Dijsselbloem en rueda de prensa.

Pero el ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, dijo que esperaba sellar un acuerdo con los acreedores que brindara un crédito extra a Atenas por entre cuatro y seis meses a cambio de poner en espera algunas nuevas políticas presupuestarias.

Pero el ministro se mostró esperanzado para el futuro.

"No tengo dudas de que dentro de las próximas 48 horas Europa se unirá y encontraremos la manera de expresar lo que sea necesario para que podamos seguir adelante y hacer el trabajo que sea necesario", sostuvo Varoufakis en rueda de prensa.

Las conversaciones, que se esperaba duraran hasta altas horas de la noche, colapsaron en menos de cuatro horas.

Las dos partes mostraron signos de tener poca paciencia, con muchos ministros temiendo un desastre. Dijsselbloem habló de la necesidad de reconstruir la confianza.

Varoufakis sostuvo que la Comisión Europea le presentó esa sugerencia antes de la reunión de los ministros, pero que el compromiso fue sustituido por un borrador distinto, de Dijsselbloem, que no puede firmar porque obliga a Atenas a extender su actual programa de rescate.

Dijsselbloem dijo que los griegos deben ganar tiempo para discutir los pasos a seguir pidiendo una extensión. Pero también sostuvo: ¿Un nuevo programa sería muy diferente? No lo creo".

Antes del inicio de las conversaciones, el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, dijo que Grecia había vivido por encima de sus posibilidades durante mucho tiempo y que en Europa no había ganas de darle más dinero sin garantías.

Si no se consigue un acuerdo aumentará el temor a que Grecia se encamine a una contracción del crédito que podría forzarla a salir de la zona euro.

Funcionarios de la Unión Europea (UE) dijeron que las conversaciones se acabaron a menos que Atenas cambie de opinión.

El vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, dijo a reporteros que los socios de la zona euro están dispuestos a reanudar conversaciones con Grecia si cambia su posición.

"Quedó claramente decidido que si y una vez que haya un pedido para prorrogar el rescate, si hay algunos compromisos de las autoridades griegas de apegarse al programa, entonces el presidente del eurogrupo anunciará la próxima reunión del eurogrupo", dijo Dombrovskis.

El Fondo Monetario Internacional dijo que no desembolsará más fondos a Grecia si Atenas no avanza en las reformas.

Trato colonial.

Varoufakis escribió un artículo publicado en el New York Times en el que dijo que su país se niega a ser tratado como una "colonia" sujeta a "las mayores medidas de austeridad para la economía más deprimida".

Varoufakis, que ha descartado que vaya a pedir una extensión, dijo en su artículo que "no se van a cruzar las líneas que establecimos como límites".

"Nuestro Gobierno no le está pidiendo a nuestros socios una salida para no pagar nuestras deudas", afirmó Varoufakis.

"Lo que estamos pidiendo son unos pocos meses de estabilidad financiera que nos permitirán embarcarnos en la tarea de (ejecutar) las reformas que la población amplia de Grecia pueda reconocer y apoyar, para que podamos recuperar el crecimiento y poner fin a nuestra incapacidad de pagar lo que debemos".

Un sondeo de opinión mostró que un 68 por ciento de los griegos quiere que se realicen concesiones "justas" con sus socios de la zona euro, mientras que un 30 por ciento dijo que Atenas debería mantenerse firme aún si eso implica regresar al dracma.

Según el sondeo un 81 por ciento de querría seguir dentro de la zona euro.

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