CRISIS POLÍTICA EN BRASIL

El futuro de Dilma en juego

Debate que sigue en comisión enfrenta posiciones mayoritariamente favorables al juicio.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La presidenta insiste en su argumento de "golpe de estado". Foto: Reuters

La comisión parlamentaria que decidirá si prosigue el trámite para un juicio político contra la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, se enfrascó desde ayer en un debate previo a una votación que el próximo lunes comenzará a definir el futuro de la mandataria.

Sobre la mesa de la comisión está el informe preparado por el diputado instructor, Jovair Arantes, quien consideró que existen méritos jurídicos para avanzar hacia la destitución de Rousseff por unas maniobras fiscales consideradas ilegales.

Esta sesión precede a la que será celebrada el próximo lunes, en la que la comisión votará ese informe, que en caso de ser aprobado será remitido al plenario de la Cámara de Diputados. La última sesión de debates de esta comisión especial de la Cámara de Diputados, que tiene 65 miembros titulares y otros 65 suplentes, comenzó con un total de 150 inscritos para tomar la palabra, pues cualquiera de los 513 diputados, aún sin pertenecer a ese colegiado, puede invocar ese derecho.

Ante esa cantidad de inscritos, el presidente de la comisión, Rogério Rosso, decidió que la sesión proseguirá durante esta madrugada y calculó que podría concluir ya casi con el sol de hoy sábado.

Intenso debate.

Una de las primeras en pronunciarse fue la diputada Jandira Feghali, del Partido Comunista do Brasil (PCdoB), que hizo una encendida defensa de Rousseff y descalificó por completo el informe elaborado por el relator.

"Es un informe ilegal, que introduce cuestiones ajenas a la acusación y páginas y más páginas de análisis político", declaró Feghali, quien aseguró que citar asuntos que no forman parte de la acusación "cercena el derecho a la defensa" de la presidenta.

"Aquí no estamos analizando la crisis económica ni la popularidad de la presidenta", dijo la diputada citando algunos párrafos del informe, y aseguró que "en esas condiciones, si finalmente se llega a una destitución, el Gobierno que surja será totalmente ilegítimo".

Por el arco opositor, uno de los discursos más inflamados lo pronunció el diputado Wanderlei Macris, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), quien no sólo aseguró que la acusación contra Rousseff está "probada", sino que agregó que "la sociedad en las calles pide que se ponga fin a este Gobierno malandro".

Afirmó que Rousseff tiene "un nivel de rechazo nunca visto en la historia del país", en alusión a la tasa de aprobación del 10 % que le adjudican todas las encuestas, y garantizó que eso no se debe solo a las maniobras fiscales que justifican la acusación, sino a una "corrupción desbocada" que "asusta" a los brasileños.

Macris concluyó sus palabras con una afirmación recibida con ovaciones por la oposición y abucheos por parte del oficialismo: "Lo peor que le puede pasar al país es que Rousseff siga en el poder".

De acuerdo con las normas establecidas por la Corte Suprema para el proceso, si el informe del instructor es aprobado por mayoría simple en esa comisión, será remitido al pleno de la Cámara de Diputados.

En esa instancia, para que el trámite prosiga, deberá ser aprobado por 342 votos, número que representa una mayoría calificada de dos tercios de los diputados y que, de no alcanzarse, llevará a que la causa sea inmediatamente archivada.

Si los diputados se inclinan por avanzar en el proceso, tomará la palabra el Senado, cuyos 81 miembros decidirán, por mayoría simple, si dan lugar al juicio político.

De llegarse a ese extremo, Rousseff debería separarse del cargo por un período de 180 días, que será el plazo que tendrá el Senado para la celebración del proceso.

Mientras se celebre el juicio político, Rousseff sería sustituida por el vicepresidente Michel Temer, quien completaría el mandato que vence el 1 de enero de 2019 si el Senado se inclina por la destitución de la mandataria. Como dato complementario el periódico O Globo difundió un sondeo de Datafolha entre los legisladores y obtuvo que el 60 % de los legisladores se pronunciaba de acuerdo con el "impeachment".

Temer.

La figura del vicepresidente Michel Temer centró buena parte de la polémica en los argumentos de los legisladores que votarán contra el "impeachment".

Precisamente, un fallo del magistrado Marco Aurelio Mello quien pidió al Congreso el inicio de un proceso similar al que está en curso contra la presidenta pero dirigido ahora contra Temer, fue esgrimido por los defensores del gobierno. También sumaron acusaciones contra el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, sometido a proceso por la Comisión de Ética, hechos que, aduce el oficialismo, contaminan el procedimiento de juicio político a Rousseff.

Dilma defendió planes sociales.

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, alertó ayer de que los partidos políticos que buscan su destitución consideran que los programas de distribución de renta y de construcción de viviendas populares son un "error". "Quien pretende interrumpir mi mandato es ese tipo de proyecto que considera un error que el Gobierno federal coloque recursos en programas como el Mi Casa Mi Vida", dijo Rousseff en un discurso en Río de Janeiro durante un acto de entrega de 4.452 casas populares. Rousseff aseguró que el Gobierno está haciendo "un gran esfuerzo" para mantener los programas sociales a pesar de la crisis económica y aseguró que "en ninguna hipótesis" los abandonará. "Mi Gobierno tiene un compromiso, del que no nos arredramos, con la igualdad de oportunidades", dijo Rousseff para defender los programas sociales, insignia de su programa de gobierno que considera en riesgo.

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