UCRANIA

El fútbol es una víctima del conflicto de Ucrania

El mejor equipo juega en el exilio y la selección se divide.

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Shakhtar Donetsk, el mejor club de Ucrania, tuvo que exiliarse en el oeste del país, que es cuna del nacionalismo. Foto: EFE.

El fútbol ha sido una de las principales víctimas de la guerra en Ucrania, ya que ha dividido al país, envenenado el ambiente en la selección y obligado al mejor equipo, el Shakhtar Donetsk, a jugar en el exilio.

Ucrania es un país con una gran tradición futbolística representada en el Dinamo Kiev, equipo que dominó el fútbol soviético en los años 60, 70 y 80, las dos últimas décadas con Valeri Lobanovski en el banquillo.

Precisamente, las inmediaciones del estadio Valeri Lobanovski en Kiev fueron el epicentro de los disturbios entre la oposición y la policía antidisturbios en la revolución del Maidán, que provocó el derrocamiento de Víktor Yanukóvich en febrero de 2014.

Los cócteles molotov y el humo de los neumáticos quemados estuvieron a punto de destruir la estatua en honor al legendario técnico y seleccionador soviético, que fue salvada gracias a una intervención a tiempo del Ayuntamiento kievita.

Eso sólo fue un aviso para navegantes, ya que con el estallido en abril de la sublevación armada en las regiones de Donetsk y Lugansk, el moderno estadio del Shakhtar fue objeto de varios ataques, lo que obligó a suspender los partidos de liga.

Entonces, el Shakhtar, club que había arrebatado la hegemonía al Dinamo en el siglo XXI y que representa orgulloso a la cuenca hullera del oeste prorruso de Ucrania, tuvo que exiliarse en el oeste del país, Lvov, cuna del nacionalismo ucraniano.

Según sus seguidores, el conflicto le costó a "los mineros" dos títulos de liga, ya que debían disputar los partidos de casa con el estadio en contra, incluidos los partidos de competición europea en Kiev.

El Dinamo aprovechó para proclamarse campeón de liga de manera consecutiva, aunque esta temporada el Shakhtar vuelve a ser imparable, no conoce la derrota y es líder indiscutible del campeonato.

El clímax de la tensión estalló en el derbi disputado en mayo de 2016 entre el Dinamo y el Shakhtar después de que internacional Stepanenko celebrara la contundente victoria del Shakhtar (3-0) besándose el escudo.

Los jugadores del Dinamo consideraron el gesto de Stepanenko una provocación y Yarmolenko, su compañero de selección, lo agredió sin balón de por medio, tras lo que el partido desembocó en una violenta gresca.

Yarmolenko recibió tres partidos de suspensión, pero se negó a disculparse con Stepanenko, al que otros compañeros de selección, como el veterano portero del Dinamo Shovkovsky, aconsejaron que tomara medidas de seguridad para proteger a su mujer e hijos.

Lo habían pronosticado los agoreros, que los futbolistas del Dinamo y los del Shakhtar, que acostumbran a responder en ruso a preguntas planteadas en ucraniano, acabarían enfrentándose dentro o fuera del terreno de juego.

Ante la amenaza de guerra civil en el seno de la selección en vísperas de la Eurocopa de Francia, la Federación Ucraniana escenificó frente a la prensa unas forzadas paces entre ambos futbolistas, que nadie creyó sinceras.

La anexión rusa de Crimea también se convirtió en un grave problema para el fútbol ucraniano, ya que dos clubes de la península competían en la división de honor ucraniana: el TSK de Simferópol (antiguo Tavria) y el Sebastopol.

Rusia los incluyó sin autorización internacional en la liga e incluso disputaron una eliminatoria de Copa, pero la UEFA le obligó a excluirlos de su campeonato después de que Ucrania amenazara con boicotear el Mundial de 2018.

El escándalo en torno al internacional Román Zozulya también es una consecuencia directa del conflicto, ya que el futbolista siempre se ha mostrado muy activo a la hora de apoyar a los soldados y voluntarios que combaten a los prorrusos en el este del país.

Tuvo que ir a club del este prorruso.

En el caso de Román Zozulya, oriundo de Kiev y criado en el Dinamo, lo curioso es que tuvo que proseguir su carrera en el Dnipró, equipo del este prorruso donde jugó durante cinco temporadas y con el que alcanzó la selección nacional.

Ante las acusaciones vertidas por los aficionados del Rayo Vallecano de que el futbolista profesaba ideas neonazis, el presidente de la Federación Rusa de Fútbol, Pável Pavelko, calificó a Zozulya de "auténtico patriota que ayudó y ayuda a los militares que rechazan los ataques de los terroristas rusos". El seleccionador nacional, Andréi Shevchenko, que en la Revolución Naranja de 2004 apoyó a Yanukóvich, lo que le granjeó no pocas críticas, defendió a Zozulya en una carta abierta y probablemente le convocará para el partido ante Croacia.

Oleg Salenko, máximo goleador del Mundial de 1994, también salió esta semana en defensa de su compatriota. "Estoy sorprendido del escándalo. Cuando yo jugaba en España nunca se mezclaban el fútbol y la política. Todos los países tienen problemas, tanto España como Ucrania", dijo a Efe.

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