NATALIA ABELLO VIVES - EMBAJADORA DE COLOMBIA

"Fusiles por votos, es un triunfo de la democracia"

Natalia Abello Vives, embajadora de Colombia.

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Natalia Abello Vives. Foto: archivo El País

—Las encuestas dan una mayoría clara a favor del Sí al acuerdo de paz. Pero hay un porcentaje importante, algo más del 30%, que se manifiesta por el No. ¿Qué significaría un rechazo al acuerdo de paz?

—Si los colombianos decidimos que es No a los acuerdos de La Habana, habremos perdido la oportunidad maravillosa e histórica ponerle fin al conflicto de manera concertada. Con absoluta seguridad, si no hay una ratificación del acuerdo en el plebiscito y gana el No, estaremos envuelto otra vez en un conflicto armado, porque el gobierno ha sido muy claro: si triunfa el No, no hay una renegociación de la paz. Es la última oportunidad de este equipo de negociación. Estamos seguros de que los colombianos van a votar a conciencia por una paz estable y duradera. Y la historia lo que muestra es que se demora no menos de una década para volver a pensar en un acuerdo.

—Estos acuerdos más que la culminación de un proceso, lo que marcan es un punto de partida. ¿Sobre qué bases se implementarán?

—El acuerdo final de paz es de cese del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera. Luego de la firma del acuerdo el 26 de septiembre y el plebiscito el 2 de octubre, comienza la implementación, a construirse en Colombia una paz estable y duradera. En el año 2012 se instauraron las negociaciones en La Habana con Cuba y Noruega como países verificadores, y Chile y Venezuela como acompañantes. Una vez que esos acuerdos sean refrendados por el mecanismo popular, comienzan a activarse todos los mecanismos legislativos para la incorporación en el ordenamiento colombiano. Luego viene toda la incorporación legislativa, para lo cual el presidente tiene facultades expeditas por seis meses con decretos con fuerza de ley para expedir todas las normas para la incorporación de estos acuerdos.

—¿Están contemplados indultos o amnistía para integrantes de la guerrillera?

—Sí, todos los acuerdos de paz en el mundo implican amnistía e indultos. Colombia no es la excepción. Eso no quiere decir que haya impunidad. Lo que quiere decir es que los delitos de carácter político conexo con el conflicto, serán objeto de indulto o amnistía. Pero va a haber un tribunal de paz; es el primer proceso de paz que efectivamente las partes se ponen de acuerdo para tener una justicia de carácter transicional, que juzgue uno a uno los actos cometidos durante el conflicto. Nunca van a ser objeto de indulto o amnistía los delitos de lesa humanidad, las torturas.

—¿Qué sectores en Colombia se están oponiendo al acuerdo de paz?

—Básicamente el Centro Democrático que es liderado por el expresidente Alvaro Uribe, que se le ha unido el expresidente Andrés Pastrana. Básicamente son los líderes de las voces de oposición. Consideran que debe haber penas privativas de la libertad y que debe irse más profundo en las sanciones a las conductas delictivas.

—¿Y a eso qué responde el gobierno?

—Que esto es el mejor acuerdo posible; es un acuerdo real, serio, transparente, de cara al mundo. Es el primero en el mundo que tiene una justicia transicional y que convoca a un tribunal de paz. El acuerdo a lo que lleva es al cese del fuego y las hostilidades para hacer un tránsito a la vida civil y política. Ese tránsito es transformarse de un movimiento armado a uno político, es cambiar los fusiles por los votos, es buscar el apoyo popular a través de la democracia. Por eso yo digo que lo que triunfa con este acuerdo es la democracia.

—¿Hasta dónde participó el expresidente José Mujica en las negociaciones?

—Uruguay ha sido determinante. A través del presidente Mujica y del presidente Tabaré Vázquez nos ha expresado todo su apoyo. Pero Uruguay ha sido determinante, y lo digo por lo siguiente: dentro del proceso, más allá de las declaraciones de apoyo político, hubo una misión a través de la ONU de José Bayardi que tuvo dando un asesoramiento. Luego, Uruguay hace parte de los ocho países observadores de la ONU para el mecanismo de verificación del cese del conflicto. De hecho, ya tenemos en Colombia alrededor de 79 observadores que participan del proceso de verificación, de los cuales ocho son uruguayos de 16 que irán.

—El narcotráfico en Colombia tiene o a ha tenido estrechos lazos con la guerrilla. ¿Cómo se atacó este punto?

—Cuando hablamos de la construcción de una paz estable y duradera, necesariamente estamos hablando del agro colombiano y del narcotráfico. Uno de los compromisos de las FARC es precisamente romper ese vínculo con el narcotráfico. Paro más allá de eso lo que busca el acuerdo es la sustitución de los cultivos. Uno de los pilares del acuerdo es una reforma rural integral que implique la repartición de tierras y la sustitución de cultivos. Todo eso es fundamental para que las causas que originaron este conflicto desaparezcan. Uno de los problemas es el acceso a la tierra. Para eso se crea un banco de tierras de unos tres millones de hectáreas para ser repartidas entre los campesinos que no tienen tierras. Y con un fin ulterior: además de erradicar el narcotráfico, lo que se busca es una mayor producción alimentaria, eliminar la pobreza extrema, disminuir la pobreza rural en un 50%. Lo que sí atacamos es a la columna vertebral del narcotráfico, a las organizaciones delictivas, y no al campesino. Lo que estamos viviendo es la transformación de Colombia. Este proceso de paz lo que realmente está implicando es mucha deuda que teníamos con la sociedad.

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